Emigran rumbo a otros estados

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Por: Francisco Nava Rodríguez Francisco Nava Rodríguez - 25 de may de 2003.

Los trabajadores de la construcción se encuentran en una situación problemática ante la falta de empleo en este sector, por lo que prefieren emigrar a otros estados de la República, donde las condiciones económicas les son más favorables, consideró Carlos Ruiz Piña, ex presidente del Colegio de Arquitectos de Durango, quien identificó la falta de trabajo en el sector, que pueden alcanzar cifras estimadas hasta en un 60 por ciento de esta población productiva. Sin embargo, detectó como situación grave que, dentro de los procesos de urbanización, la agricultura está siendo abandonada, cuando trabajadores de este ramo prefieren aprender el oficio de la construcción, que posteriormente ofrece mayor estabilidad económica en otros estados del país.

Ruiz Piña indicó que gente del campo emigra continuamente a la ciudad de Durango en busca de oportunidades de empleo, principalmente en el sector de la construcción. Posteriormente se capacita como peón, como trabajador de “media cuchara”, oficiales y va creciendo sucesivamente. Sin embargo, al percatarse de las escasas oportunidades económicas que le ofrece el estado, emigra a otros lugares de la República, a lugares fronterizos e incluso a los Estados Unidos, donde las condiciones económicas son más favorables, pero consideró preocupante que el campo se está quedando “solo”, ante este fenómeno social.

Indicó que en Durango existe una mano de obra muy calificada que es aprovechada por otras empresas especializadas en la construcción. Los salarios en Durango suelen ser muy castigados para los albañiles que mantienen distintas categorías, como el peón, quien lleva el trabajo más pesado y rudo; el media cuchara, que puede realizar un trabajo más técnico en mediciones, los oficiales, yeseros, detallistas, etcétera, que pueden realizar trabajos más elaborados o de supervisión.

Los salarios que se ofertan en Durango para este sector suelen ser no muy adecuados para los trabajadores, cuando se puede observar que el promedio de familia que deben mantener es de cuatro más el trabajador. Lo anterior ocasiona que, además del trabajo rudo y pesado que lleva un albañil, también debe enfrentarse a un déficit nutricional, porque el salario “no le alcanza”.

En ocasiones dijo que no existe la suficiente conciencia por parte de los patrones en los esfuerzos físicos que realizan los albañiles, sobre todo los que hacen el trabajo rudo y pesado. “Es posible que los primeros días el trabajador pueda dar ciertos rendimientos. Sin embargo, con el paso de los días, éste bajará ante las deficiencias nutricionales que registra, pero la situación se complica cuando su salario no es el adecuado ante el esfuerzo realizado”, comentó el entrevistado.

Todos estos problemas, sumados a la escasa oferta de construcción de los distintos niveles de gobierno y en los sectores privados, provocan que el trabajador de la construcción emigre a otros lugares en búsqueda de una estabilidad económica, donde los salarios suelen mejorarse en superiores porcentajes.

Sindicato de Albañiles

Los constructores sólo finiquitan una mínima parte de las viviendas que proyectan; “no se ha activado el mercado de la construcción en Durango, pero el problema es en la entidad, no en el país”, dijo Margarito Herrera Berumen, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares, al señalar que la industria en este ramo es muy bien pagada en ciudades como Sinaloa, Torreón, Mazatlán y Zacatecas.

La problemática de la emigración de los trabajadores de la construcción fue confirmada por Margarito Herrera y consideró incluso que en forma alarmante, de más de 2 mil agremiados a esta organización, apenas unos 100 están empleados, pero señaló que no es Durango el problema, pues los albañiles, yeseros, detallistas, etcétera, están encontrando trabajo en ciudades cercanas a la entidad, donde no sólo está activada la industria de la construcción, sino donde los salarios son muy superiores a los que se ofrecen en la localidad.

“Los constructores en la entidad pueden tener un proyecto de 40 casas y sólo hacen 10, pues aducen que no tienen presupuesto y que esperan a que les paguen las promotoras, como el Infonavit”, dijo, y señaló que “no sabemos lo que pasa, si es por el burocratismo del Infonavit, pero siempre salen los constructores que éstas instituciones les deben cantidades millonarias de pesos, por lo que no pueden seguir construyendo, mucho menos contratando más gente”.

Herrera Berumen reconoció que en las construcciones de vivienda de interés social, los constructores acostumbran ofrecer sólo cierto salario al trabajador sin valorar la calidad de su desempeño. Indicó que ellos se dan cuenta de la mala calidad de los materiales que emplean las empresas constructoras, sólo por acabar el proyecto, por lo que consideró que éste tipo de casas son de mala calidad.

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