Proceso contra Pinochet seguirá contra su familia

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Por: El Universal - 12 de dic de 2006.

Monterrey, Nuevo León.- El proceso contra ex dictador chileno Augusto Pinochet continuará en el Tribunal Supremo de España contra sus familiares y sus aliados políticos que coparticiparon en los crímenes, afirmó Carlos Castersana, ex fiscal español.

Seguidores del ex dictador chileno Augusto Pinochet visitaron su ataúd. (EFE)

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Carlos Castersana, ex fiscal del Tribunal Supremo de España, fue el responsable de integrar la averiguación contra Augusto Pinochet en el caso que abrió el juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional Española.

Augusto Pinochet fue acusado por Garzón de genocidio, terrorismo y lavado de dinero, y actualmente su juicio continúa en España.

“El caso se sobresee para Augusto Pinochet, pero continuará para su cónyuge y contra una cantidad indefinida de personas que participaron en los delitos que se le acusa”, precisó el ex fiscal.

Mencionó que entre los cómplices del ex dictador se encuentra una gran cantidad de ex militares.

Añadió que en el caso de los familiares de Pinochet se les acusa de “lavado de dinero”, dinero público que se “limpió” en bancos de los Estados Unidos.

Carlos Castersana dijo que el ex dictador chileno Augusto Pinochet no fue condenado en vida debido por intereses políticos, económicos y diplomáticos.

Para que Pinochet evitara la justicia contribuyeron el premier británico Tony Blair, el ex jefe de Estado español José María Aznar y el ex presidente chileno Eduardo Frei, concluyó Castersana.

SOPORTAN INSULTOS

Los partidarios de Augusto Pinochet soportaron ayer un calor estival, largas esperas e insultos de detractores para tener la oportunidad de pasar junto al féretro y dar el último adiós al ex dictador chileno.

Unas cinco mil personas habían cumplido el ritual hasta pasado el mediodía de ayer y otras diez mil esperaban en una sinuosa fila que se extendía por varias cuadras en las afueras de la Escuela Militar, donde se vela a Pinochet, quien falleció el domingo, a causa de problemas cardiacos.

Los que pasaban junto al féretro se detenían un instante, observaban el rostro maquillado del cadáver, algunos lloraban y otros se persignaban y se retiraban con lentitud.

En los alrededores se podían ver desde profesionales u oficinistas que faltaron a su trabajo, hasta alumnos de universidades privadas, jubilados, empresarios obreros y pudientes dueñas de casa.

Incluso un grupo de jóvenes neonazis hacía guardia para rendir honores al ex gobernante, frente al parque de la escuela castrense.

La desesperación de algunos por ingresar a dar el último adiós a quien consideran el salvador de Chile calentaba de tanto en tanto los ánimos entre los adherentes.

Ataviados con banderas, insignias y símbolos patrios, los partidarios de Pinochet viven su duelo, con voces a veces tenues, como oraciones, y en otras ocasiones altisonantes, como una mujer de unos 50 años, María Orellana, quien organizaba las actividades de hoy, cuando se celebrará el funeral del ex gobernante.

REACCIONES EN EL MUNDO

La Casa Blanca recordó la dictadura de Augusto Pinochet como una de las etapas más difíciles en la historia de Chile.

El vocero Tony Fratto afirmó que el Gobierno rinde tributo a las víctimas del régimen y sus familias. También elogió a los chilenos por construir una sociedad basada en la libertad, el Gobierno, las leyes y el respeto por los derechos humanos. El vocero omitió recordar el apoyo que brindó el gobierno de Estados Unidos al dictador Pinochet.

En Latinoamérica, la primera reacción oficial al fallecimiento de Augusto Pinochet se dio en Venezuela. El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, afirmó que esta muerte sella la impunidad de Pinochet.

Y en Gran Bretaña, la canciller Margaret Beckett afirmó que el Gobierno nota el fallecimiento del general Pinochet y rinde tributo al notable progreso de Chile de los últimos 15 años como una democracia abierta, próspera y estable. Por su parte, la ex primer ministra, Margaret Thatcher, afirmó en un comunicado que está sumamente triste.

Thatcher apreciaba el apoyo de Pinochet a su país durante la Guerra de las Malvinas en 1982.

A su vez, Amnistía Internacional afirmó que la muerte de Augusto Pinochet debe servir de alerta para los gobiernos de Chile y de todo el mundo sobre la importancia de una rápida administración de justicia, en particular, dijo, en casos de crímenes contra los derechos humanos.

Señaló que la muerte de Pinochet no debe cerrar el más oscuro capítulo en la historia de Chile.

Renovó su pedido para que las autoridades anulen la Ley de Amnistía y faciliten la investigación de todos los involucrados en el asesinato y desaparición de miles de opositores.

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