Busca Bush dejar atrás desacuerdos sobre Irak

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30 de may de 2003.

Washington, DC, (EFE).- El intento de Estados Unidos y buena parte de los aliados europeos de superar sus desacuerdos sobre Irak afrontará una dura prueba en la cumbre del G8, que se reunirá a partir del domingo en Evian (Francia).

Las fuertes diferencias entre Estados Unidos y Europa sobre comercio y ayuda al desarrollo mostrarán también lo complicado de las relaciones entre ambos lados del Atlántico, en este primer viaje del presidente George W. Bush al exterior tras la guerra de Irak.

Bush y los socios europeos tratarán de limar las diferencias sobre la guerra de Irak, que han puesto el nivel de la relación en su punto más bajo en décadas, después de que Francia, Alemania y Rusia se opusieran firmemente a ese conflicto.

A pesar de mensajes conciliatorios, la Casa Blanca ha recordado, una vez más, que no olvidará algunas cosas que se han dicho en los últimos meses, pero que mira al futuro.

Estados Unidos entiende que pueda haber "desacuerdos políticos honestos" pero "nadie comprende declaraciones con matiz antiamericano", dijo la consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, en una conferencia de prensa para explicar la gira de Bush, que se inicia mañana, viernes.

La división entre Estados Unidos y Europa "es muy profunda y puede ser aún mucho más profunda", opinó Ivo Daalder, un experto en política exterior de Brookings Institution, un centro de estudios políticos de Washington.

Además, el creciente endurecimiento de las críticas del Gobierno Bush a la moratoria de la Unión Europea contra los alimentos modificados genéticamente -que ha incluido una demanda ante la Organización Mundial de Comercio (OMC)- no ha contribuido a mejorar el ambiente.

Bush acortará su presencia en la reunión del Grupo de los 8 (G8, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y Rusia) para viajar a las dos cumbres de Sharm el Sheij (Egipto) y Aqaba (Jordania), pero la Casa Blanca insiste en que esto no se debe interpretar como un gesto descortés hacia el país anfitrión.

Aún así, Bush continuará con su política de frialdad hacia sus principales socios y sólo mantendrá con el presidente francés, Jacques Chirac, una reunión de cortesía y no se entrevistará en privado con el canciller alemán, Gerhard Schroeder.

El Presidente de Estados Unidos se perderá la cena final de la cumbre y la lectura del comunicado del Grupo, pero Washington lo da por bueno ya que tanto Europa como Rusia han insistido repetidamente a Bush en que se implicara a fondo en el proceso de paz en Oriente Medio.

Washington está especialmente interesado en que el G8 insista en la cooperación contra la proliferación de armas de destrucción masiva (con el ojo puesto en los programas nucleares de Irán y Corea del Norte) y en la colaboración en la lucha antiterrorista.

Bush también pedirá que los demás países del G8 aporten más dinero para la lucha contra el sida en los países en desarrollo más afectados por la enfermedad.

El presidente Bush firmó esta semana una ley especial de lucha contra el sida y otras enfermedades infecciosas en Africa y el Caribe, que prevé destinar 15 mil millones de dólares en cinco años.

"Urgiré a nuestros socios europeos, Japón y Canadá para que se unan a esta gran misión de rescate, para que acompañen sus buenas intenciones con recursos de verdad", afirmó Bush al rubricar la ley este martes.

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