¡Claro que se puede renovar el transporte!
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Por Francisco Nava Rodríguez - 17 de feb de 2008.¿Que no se puede renovar el parque vehicular de la ciudad capital? ¿Que no pueden adecuarles rampas a los discapacitados? Pudieran parecer sólo pretextos tras conocer en voz de Luis Bonilla Elizondo, director local de Nacional Financiera (Nafin), que hace unos diez años a través de esta banca de desarrollo se hizo la renovación de las unidades del transporte urbano, y lo más increíble es que lo pagaron en cinco años, sin que cayera, ninguno de ellos, en cartera vencida.
La ciudadanía indica que es urgente que sea renovado el parque vehicular del transporte público.
No solamente Durango ha sido beneficiado con estos programas. Precisamente la semana pasada en el Distrito Federal se lanzó un programa en el que Nafin participa para que bancos autoricen créditos. En una primera etapa se pretende renovar a un volumen de aproximadamente 30 mil taxis, pero en los próximos cinco años el programa podría alcanzar a un máximo de 70 mil.
Casi en forma inmediata se abrieron los créditos para los taxistas con mínimos requisitos y autorización máxima en 72 horas de los intermediarios participantes que fueron: Banorte, Afirme, Banco Azteca, Mibanco, Mifel y Nissan.
Ya en otras ocasiones han sido beneficiados otros estados como Guanajuato y Querétaro y si se hiciera de nuevo en Durango, no sería extraño en lo absoluto, pues ya existen antecedentes.
Luis Bonilla Elizondo explicó que la forma de evitar la cartera vencida fue que los concesionarios debieron pagar diariamente un porcentaje de las ganancias que quedaban en el día, y no esperar a la quincena o al mes para que hubiera un corte. Fue la Alianza de Camioneros, en aquel entonces, la que con más unidades se benefició.
AnálisisTal parece que sobre el tema de la renovación del parque vehicular sólo es cuestión de ganas. El Director local de Nafin dijo que para que todo esto pueda tener efecto, sólo se necesita que haya un estudio de rendimiento, en el que se contemplen los gastos de tipo familiar de los concesionarios y choferes, los gastos de amortización y los gastos de operación del vehículo.
Si hubiera la necesidad de que las unidades tuvieran ciertas especificaciones, es solamente cuestión de ponerse de acuerdo con la armadora de vehículos y ésta cumple con los ordenamientos que se le indiquen, como sucedió en su momento en el ramo forestal hace muchos años, a quienes también se les otorgaron créditos para la compra de unidades.










