Una mujer de cuidado
Por:
MAURICIO ARNOLDO HERRERA - 10 de mar de 2008.VICENTE GUERRERO, DGO.- La belleza no está peleada con el deber: ser mujer no significa que se debe ser temerosa; por el contrario. Karla Ávila Salas, de 25 años de edad, es una policía ejemplo de valor y entrega al trabajo.
“Desde que recuerdo me han gustado los uniformes, las armas y pelear contra los malos.”
Por la mañana es abordada por El Siglo de Durango, cuando se dispone a iniciar sus labores; se sube a una de las patrullas de la Dirección de Seguridad Pública de Guerrero. Lleva su arma de cargo, gafas oscuras y la disposición de velar por la ciudadanía.
Su uniforme es el más limpio de todos; trae aretes, la boca pintada y, sin embargo, no deja de imponer autoridad.
¿Te gusta ser policía?Por supuesto que sí, no he dudado ninguna vez de la vocación que elegí.
¿Has sentido temor por trabajar contra la delincuencia?Es más precaución que miedo; me encanta mi trabajo a pesar de ser riesgoso. Siento que es una gran responsabilidad cuidar a los demás.
¿Te sientes preparada para tu labor?Sé utilizar las armas de distintos calibres; he participado en cursos y constantemente estamos en adiestramiento.
¿Cuanto tienes en este oficio?Empecé hace dos años en Nombre de Dios, donde vivo con mi familia, pero desde hace tres meses me desempeño aquí en Vicente Guerrero.
¿Es difícil para una mujer ser policía?Se complica cuando hay discriminación; por lo demás, todo está bien.
¿Qué te deja ser agente?La oportunidad de servir, pero en la personal es un trabajo activo en el que no se puede caer en la rutina.
“Desde que recuerdo me han gustado los uniformes, las armas y pelear contra los malos”.










