Dulces confesiones de mujer

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20 de mar de 2008.
ENTRE CARAMELOS Y ARTESANÍAS, DOÑA SOCORRO CONFIESA SENTIRSE ORGULLOSA POR LO QUE HA LOGRADO

“Pásele, ¿qué anda llevando?”, pregunta doña Socorro, mientras acomoda los dulces y artesanías que ofrece a los que pasan por su puesto en el Mercado Gómez Palacio. A pesar de que muchos comerciantes se quejan de que las ventas son muy bajas y que trabajar en dicho mercado ya no es redituable, doña “Soco” asegura que no son altas ni bajas, sino que se mantienen constantes.

Socorro Olguín es una mujer orgullosa de serlo, es dueña de su propio negocio, del cual sostiene a sus cinco hijos.

¿Desde cuándo tiene su negocio aquí en el Mercado?

El puesto antes estaba ubicado en el mercado viejo, pero en este lugar tenemos poco más de 40 años.

Toda mi vida la he dedicado al comercio; primero vendía yerbas medicinales y ahora vendo artesanías y dulces tradicionales.

¿Cómo es la afluencia de clientes?

Hay días buenos y malos como en todo, pero en estos momentos tenemos un número de clientes constante. Claro que antes había más compradores, pero siguen viniendo turistas o paisanos que

vienen del otro lado a llevarse un recuerdo de su estado.

¿Cómo es un día normal en la vida de doña Soco?

Me levanto muy temprano, como a las 7:30, desayuno y me vengo para acá como a las 8:30; abrimos el puesto (ella y un joven que le ayuda), barremos y limpiamos primero.

Después empiezo a acomodar la mercancía, a sacarla de las cajas para ponerlas en los mostradores. Luego mando comprar la mercancía que me hace falta, principalmente los dulces que son los que se me acaban antes que las artesanías.

Como mujer, ¿cómo ha sido su lucha?

Pues hoy las mujeres tienen más libertades que antes, más derechos. Mi lucha ha sido dura, pero lo es para todas las que queremos ser independientes de los hombres. Me siento muy orgullosa de ser mujer y de lo que he logrado.

¿Qué mensaje les da a las mujeres duranguenses?

Que hagan lo posible por salir adelante por sí mismas y no esperen a que alguien las ayude, que tengan iniciativa propia y que no dependan de un hombre, bueno, de nadie. Y que aprovechen las oportunidades que se les presenten, ahora que hay más apertura, aunque todavía existe discriminación, siempre se puede sobresalir.

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