La pobreza, legado en Durango

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07 de may de 2008.
UNO DE LOS PRINCIPALES RETOS, EL CAMBIO DE MENTALIDAD

El panorama no es alentador. La pobreza en Durango ha sido un lastre arrastrado en la historia de la entidad y lograr vencerla es uno de los principales retos, no sólo del Gobierno, sino de la sociedad misma.

Siendo Durango el cuarto lugar en extensión en el país, es un cuadro permanente de contrastes entre el desarrollo y la miseria, en donde existen más de cinco mil poblaciones con menos de 100 habitantes dispersas en todo el territorio, mismas que están lejos de la memoria, incluso, de sus propios paisanos.

Contexto.Al presentarse el Plan Estatal de Desarrollo 2005-2010 por parte de la Administración Estatal, se expresó que acorde con los criterios establecidos por el Comité Técnico para la Medición de la Pobreza de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), que clasifica a la población en el umbral de la pobreza según el ingreso neto total per cápita del hogar -clasificándolos en condiciones de pobreza alimentaria, pobreza de capacidades y pobreza de patrimonio-, el 16 por ciento de las familias en el estado (más de 52 mil) vivía en pobreza pero el 8.5 por ciento (representado por cuatro mil 400) se encontraba en condiciones de pobreza extrema.

El índice de marginación para el estado en el año 2000 lo situaba en un grado medio con base en los porcentajes de los nueve indicadores socioeconómicos. Durango se encuentra por debajo de la media nacional en los porcentajes de población analfabeta, disponibilidad de agua entubada y en viviendas con algún nivel de hacinamiento.

En el 2006 el titular de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado (Sedesoe), Abraham Moreno García, explicaba que la pobreza en la entidad se ubicaba en un rango entre el 30 y 35 por ciento de su población, cifra que sigue sin mayores variaciones en la actualidad.

José Antonio Ramírez Guzmán, subsecretario de Desarrollo Social en el estado, afirma que hay una cruzada frontal en el combate a la pobreza.

Ubicación nacional.En la pasada visita que realizó el presidente Felipe Calderón Hinojosa a Durango, el 21 de febrero del año en curso, reconoció que es el estado del Norte que tiene menos desarrollo y más pobreza.

Después le siguió el arribo de Ernesto Cordero Arroyo, titular de Sedesol, el 5 de marzo, quien expresó que en términos del contexto nacional Durango se clasifica con un grado de desarrollo humano de medio a alto. “Ha habido una mejora en los indicadores de bienestar”, dijo.

Pero fue claro al describir que la pobreza no es igual en todas las zonas. “Así, mientras Durango capital prácticamente no tiene población analfabeta, en el municipio de Mezquital, uno de los 250 con menor desarrollo humano del país, uno de cada tres adultos mayores de 15 años no sabe leer ni escribir”, especificó.

Mientras en Gómez Palacio la pobreza extrema afecta a sólo el 16 por ciento de la población, en Tamazula más de la mitad de las personas no cuenta con ingresos suficientes para adquirir los alimentos básicos. Y en tanto que en el municipio de Hidalgo menos del 5 por ciento de las viviendas cuenta con piso de tierra, en Otáez más de la mitad se encuentra en esa condición.

Desafío tangible.Mucho se ha hablado de los millones de pesos que se invierten en obras diversas tales como electrificación, pavimentación, infraestructura carretera, mejoramientos de vivienda, entre otros.

El antecedente más cercano en el tema del desarrollo social es que en este 2008 las administraciones Estatal y Federal firmaron un acuerdo de coordinación mediante el cual la Sedesol aportará más de 60 millones de pesos (mdp). Además, a través de todos los programas que opera la dependencia, se invertirán prácticamente 600 mdp adicionales.

En suma, han dicho las autoridades, con los recursos disponibles buscarán llevar infraestructura básica a quienes menos tienen; construir más y mejores caminos, procurar a los duranguenses una vivienda digna, detonar opciones productivas y mejorar los servicios en las zonas urbanas a lo largo de todo el estado.

Pero además de obra pública, subsidios, programas para abrir espacios productivos y fuentes de empleo, hay quienes piensan que hace falta enfocarse en un aspecto poco analizado y menos aún atendido: el cambio de pensamiento de aquellos que padecen la pobreza.

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