¡San Antonio, concédeme un esposo!
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Selene Esparza / El Siglo De Durango / Durango, Dgo. - 05 de mar de 2009.Ya sea para pedirle un buen esposo o esposa, o para encontrar algún objeto perdido, la gente procura a San Antonio de Padua en cuanto se presenta alguna de estas necesidades, y es que este personaje ha sido uno de los santos más grandes de la orden franciscana, por lo que se ha venerado en muchos países gracias a su intercesión.
La reliquia de San Antonio de Padua visitará la ciudad de Durango los días 5 y 6 de marzo.
ampliar imagenAhora Durango lo recibe con los brazos abiertos; la reliquia de San Antonio de Padua estará en la localidad en el Templo de Nuestra Señora de los Ángeles los días 5 y 6 de marzo, para beneplácito de sus seguidores, quienes podrán pedirle algún milagro durante el programa que se tiene preparado para ello.
El presbítero Jaime González Martín del Campo, rector y guardián del templo, manifestó: “Quienes se acerquen a las reliquias con profunda fe y veneración pueden incluso pedir un milagro que Dios puede conceder a través de las reliquias de San Antonio” y dijo orgullosamente que este hecho es “histórico”, ya que por primera vez se trasladan desde Europa a este país y específicamente a Durango.
El motivo El sacerdote explicó que la razón de visita de la reliquia se debe al octavo centenario que cumple la Orden Franciscana en este 2009, la cual fue fundada por San Francisco de Asís. Así que es motivo de fiesta el recibir los restos del santo y aprovechó para recalcar: “La figura de San Antonio no es para ponerlo de cabeza para conseguir novio, como se dice. Es una bendición e invitación para acercarnos a Dios, porque el santo fue el gran predicador evangélico, pues era un especialista en las sagradas escrituras”. El programa La reliquia de San Antonio llegará a Durango el jueves 5 de marzo a las 11 de la mañana a un costado del templo, para ser trasladada en procesión por la avenida Fanny Anitúa hasta el Templo de Nuestra Señora de los Ángeles, ubicado en esquina de Fanny Anitúa y Aquiles Serdán, frente al Parque Guadiana, donde se le hará una recepción y bienvenida. A las 4 de la tarde se ofrecerá una eucaristía con enfermos. Y desde las 6 y en cada hora se hará la veneración y cantos de alabanza, eucaristía, que es el encuentro con las familias impartida por el arzobispo Héctor González Martínez y para acabar la jornada, una reflexión vocacional a cargo del presbítero Héctor Ventura. Conclusión San Antonio, “el dulce consolador de los pobres”, prosigue actualmente su obra en las iniciativas asistencias que llevan su nombre; por eso se le recuerda con ‘el pan de los pobres’, surgido milagrosamente después de su muerte, que aun en los templos franciscanos lo celebran cada martes. Así que San Antonio merece una buena acogida por los duranguenses, sobre todo en estos momentos que son tiempos de reconversión. Actividades- 5 de marzo.
12:00 Recepción de la reliquia. Encuentro en Aquiles Serdán y Fanny Anitúa.
12:30 Bienvenida a San Antonio.
4:00 Eucaristía. Con enfermos.
6:00 Veneración y
cantos de alabanza.
7:00 Eucaristía.
Encuentro con las
familias. Celebra el
arzobispo Héctor
González.
8:00 Conociendo
a San Antonio.
Veneración y cantos
de alabanza. Reflexión vocacional
- 6 de marzo
6:00 Mañanitas y
eucaristía.
7:00 Veneración y
despedida con rumbo
a Sombrerete.
La visita de la reliquia del santo a Durango, que nació en Portugal en 1195, es una forma de motivar a los fieles a seguir en la búsqueda de la santidad, ya que él en vida hacía milagros y en su muerte, los hombres gritaban “ha muerto un santo”, luego de haber sido un gran orador, logrando conversiones de quienes le escuchaban.
Del santo se cuenta que una ocasión un campesino lo retó para probar un milagro de que Jesús está presente en la hostia; así él dejó una mula tres días sin comer y luego la llevó a la puerta del templo, donde había un bulto de pasto fresco y del otro lado estaba San Antonio custodiando la hostia. La lula dejó el pasto y se postró ante la eucaristía; después de esto se conocieron las grandes labores que hizo a favor de la justicia, la reconciliación y la paz, siempre en beneficio de los pobres.
Murió el 13 de junio de 1231 y antes de cumplir un año de su fallecimiento fue canonizado por el papa Gregorio IX, y en 1946 el papa Pío XII lo declaró “Doctor de la Iglesia”.








