Cómo han cambiado los tiempos

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Por: LUIS ÁNGEL TEJADA LUIS ÁNGEL TEJADA - 15 de mar de 2009.
OBSERVATORIO POLÍTICO

Ahora resulta que destacados panistas, como Juan Carlos Gutiérrez, Alfredo Herrera Deras y otros, cual espadachines salieron en defensa del Benemérito Benito Juárez, cuando sabemos que, para el grueso del panismo nunca ha sido “santo de su devoción”. Nada más lejos del Patricio de Guelatao que la ideología conservadora de la mayoría en ese partido, como si el Presidente Juárez necesitara del apoyo oportunista de sus ancestrales e históricos detractores del liberalismo del siglo XIX.

La incredulidad que suscita este apoyo me trae a la mente cuando gobernaba el estado el Dr. Héctor Mayagoitia Domínguez y un grupo de jóvenes priistas le informaron que le estaban preparando un acto en apoyo a su persona, a lo que el mandatario rápido contestó molesto: qué apoyo ni que nada, que se apoyaba a los débiles, a los que necesitan un apoyo para ser reconocidos, pero no a quien no está en duda ni está en debilidad como para concitar un innecesario apoyo o reconocimiento. ¿Defensa de qué o por qué, si nadie lo estaba desconociendo, ni atacando? Terminó diciendo Mayagoitia. Y así ahora, me parece pues una defensa oficiosa e innecesaria, un debate malsano al que nos quieren llevar algunos panistas con fines de desgaste electoral a sus oponentes.

Por supuesto que a todos nos sorprendió y nos preocupa el destino de nuestra venerada estatua -como la más- del considerado el Segundo Padre de la Patria, a todos nos intrigó e indignó verla derribada, pero creo que a los de buena fe nos tranquilizó el saber, después de indagar con quienes están informados, que ese histórico monumento será de nueva cuenta erigido, teniendo un pedestal y un marco más digno y estético, eso nos devolvió el sosiego y la calma. Ya se me hacía mucho para que fuera cierto lo que ha propagado la maledicencia que algunos que con intereses personales están activando y en hacer un caldo de cultivo para dar rienda suelta a la demagogia y a la confusión.

Pero nuestra historia contemporánea no nos deja mentir y nos trae a colación aquel penoso incidente en que el entonces diputado federal panista, me parece que el primero que tuvo Acción Nacional en el país, don Jesús Sanz Cerrada, sostuvo un debate ideológico con los juaristas de la Universidad Juárez del Estado de Durango en el mes de junio de 1968, al sostener una serie de diatribas e insultos al venerado héroe de la Reforma que publicó como legislador en el semanario que dirigía don Salvador Nava Rodríguez, descalificaciones del político albiazul, avecindado en esta ciudad, que provocaron una lamentable reacción de los dirigentes de la FEUD, quienes le intentaron -reprobablemente- incendiar las puertas de su casa, ubicada en la calle Pino Suárez casi esquina con Victoria. Pero ésa es la auténtica posición de ese partido con relación a Juárez.

Cómo olvidar el fanatismo de aquellos mozalbetes al despuntar los 60, juniors de familias panistas que criminalmente derrumbaron el monumento a Juárez, por lo que, desde entonces, se instituyeron las tradicionales guardias universitarias, en desagravio, cada año.

Y ahora nos salen “más papistas que el Papa”, por favor, más congruencia señores, que todos tenemos memoria, que las elecciones por venir no nos hagan desmemoriados, que la sociedad todo lo ve y todo lo juzga, que sabe de historia y sabe la posición de cada partido. Todavía en el sexenio anterior, el del controvertido y folclórico presidente panista Vicente Fox, corrió a Juárez de Los Pinos, ordenando que sacaran de la residencia oficial de Los Pinos, patrimonio de la nación, la gran pintura al óleo del ex Presidente de la República que pendía en uno de los muros, y ahora el partido que por antonomasia no comulga con el ideario y la obra del liberal Juárez en la Reforma, sin rubor alguno ondea la bandera de Juárez.

No se nos olvide, por otra parte, que las reticencias al urbanismo y remozamiento citadino no son algo nuevo en Durango, el conservadurismo de los años 80 salió a flote también, cuando voces reaccionarias se desgañitaban al oponerse al entubamiento del maloliente foco de infecciones, Acequia Grande, acusando al otrora gobernador Armando del Castillo como responsable de que, como agoreros del fracaso vaticinaban, “se iban a secar Las Alamedas”. Hágame usted el favor, como si la Acequia hubiese sido un caudaloso río.

Bueno, el conservadurismo urbano ha hecho acto de presencia, de lo que yo recuerdo, cuando se opuso a la edificación de la Plaza IV Centenario en 1963, a la construcción de la Soriana Centro en 1970, a la venta de lotes de los fraccionamientos Real del Prado y La Esperanza en 1971, a la lotificación y construcción del fraccionamiento Los Remedios en 1974. No se diga del citado entubamiento de la Acequia. Ahí mismo, en Las Alamedas.

Sí pienso que los operadores técnicos de la obra, para evitar malos entendidos de personas de buena fe y que pueden ser sorprendidas, debieron haber informado de las bondades de esta remodelación y mostrar con gráficas y mamparas, con maquetas y espectaculares, todavía es tiempo, del moderno proyecto de reforestación, iluminación y más agradable paisajismo, en donde se me ha informado que será mejorada y ampliada la efigie de nuestro héroe nacional, más si consideramos el inminente aniversario de su natalicio.

Y que todo en su conjunto, confío, será un corredor verde que nos habrá de hacer sentir más orgullosos de las históricas Alamedas y del juarismo que no claudicamos. Ojalá y los trabajos de remozamiento sean lo más rápido posible y que sea majestuoso y hermoso el cambio que en ese paseo veamos. Atraer recursos federales, frescos, que reactiven el circulante, beneficie a los proveedores y genere empleos temporales, no merece nuestra crítica. Ésa es mi modesta manera de pensar.

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