Preguntale a Brizio
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Arturo Brizio/El Siglo De Durango/ Durango, Dgo. - 07 de abr de 2009.Tras el cese, crónica de una muerte anunciada, de Sven Goran Eriksson los federativos se dieron a la tarea de legalizar el amasiato que habían iniciado con Javier Aguirre y de esa manera entregarle el timón de la Selección Nacional.
El problema es que “El Vasco” les ha pedido el barco completo y una autonomía que, creo, va más allá de lo sensato.
La chamba de un entrenador de futbol es única y si no me cree, pues analice estos aspectos:
Es un trabajo donde se gana un dineral, le pagan completo aunque lo corran por incapaz y le dan un cheque en blanco para que pida prácticamente lo que quiera. Como contraprestación, usted se compromete a poco o nada y puede jugar con la ilusión de todo un país. ¡Es maravilloso!
Por supuesto que existen en la actividad personas con ética profesional y pienso que Aguirre es una de ellas; el problema radica en que no se han diseñado las estructuras necesarias para que alguien le pida cuentas a tiempo y ponga freno al ímpetu del director técnico nacional quien, como se llame, acaba sintiéndose dueño, amo y señor del mal llamado “Equipo de Todos”.
Javier es un hombre de fuerte temperamento y de carácter, lo que sin duda le ayudará en su encomienda, pero deberá poner los pies sobre la tierra en este proceloso mar que representa el futbol mexicano.
Diez aspectos pongo a su consideración, amable lector:
1.- Tener un diálogo abierto y respetuoso con sus colegas, entrenadores de Primera División.
2.- Reunirse con sus antecesores, en privado, para nutrirse de sus experiencias.
3.- Establecer, con toda claridad, cuándo y cómo hará declaraciones a la prensa, para así evitar un desgaste innecesario.
4.- Hablar cara a cara con los jugadores que están contratados en Europa y escuchar de viva voz si realmente quieren venir a ponerse la verde.
Es impresionante lo perdonavidas que están Ricardo Osorio, Carlos Vela, Carlos Salcido y el capitán Rafael Márquez.
5.- Convocar, urgente, a una reunión con algún experto arbitral para que charle con los jugadores y se corte de tajo la indisciplina que tiene convertido al Tricolor en una pandilla de descontoneros.
6.- Exigir un real apoyo de todos los equipos de futbol en el tema de las convocatorias para que acudan al llamado todos los jugadores que a él le interesen.
7.- Evitar el “manoseo” de jugadores mediante convocatorias coherentes. Es mejor trabajar con 25 que abaratar el nombramiento de seleccionado nacional.
8.- Recordar que no hay tiempo para experimentos futiles.
9.- Inyectarle la garra perdida a una Selección desmotivada y blandengue.
10.- Impedir el protagonismo de Decio de María y Justino Compeán.
Seguro estoy que México va a calificar. Son demasiados lugares y no se puede jugar peor que con el sueco.
No hay lugar para excusas, se debe retomar el concepto del honor que implica ser seleccionado y esto aplica desde el utilero hasta el entrenador.
¡Suerte, estimado Javier!








