DÍA DE LAS MADRES PREGÚNTALE A BRIZIO
Por:
ARTURO BRIZIO CARTER - 12 de may de 2009.Aprovechando el viaje y aunque sea tarde, aprovecho este espacio para enviar un respetuoso saludo y felicitación a todas las madres del mundo. Quizá este efusivo mensaje no llegue a todas las destinatarias pero la intención, vía la globalización y las modernas comunicaciones, es lo que vale. Lo iba a mandar para todas las progenitoras del universo, pero eso sí se iba a oír bien mamuco.
ampliar imagenEl símbolo materno ha sido, por cuestiones de machismo e idiosincrasia, estereotipado como la viva imagen del sufrimiento y en ese sentido no hay mujer que se las vea tan negras como la mamá de los árbitros, sobre todo de futbol.
Lo primero que aprende un pequeñín, cuando asiste por primera vez al estadio, provocando la algaraza de toda la familia, es a mentarle la madre al silbante.
El público en general nada más ve asomar por el túnel la cabeza del nazareno, prorrumpe en un nutrido coro de recordatorios familiares y cuando se anuncia por el sonido local el nombre del juez, los decibeles de las "rayadas" llegan a límites insospechados.
La porra de los Pumas fue la primera en inventar un ingenioso mecanismo para dar la bienvenida al hombre de negro. Cuando éste se encontraba cerca de la línea de banda previo al "volado" entre los capitanes de ambas escuadras, a coro gritaba: "Árbitro, la porra te saluda". El réferi creía que efectivamente era un canto a la amistad cuando a continuación le espetaba: "Chin
En una ocasión, me tocó fungir como árbitro en un encuentro en el estadio Azteca. Mi padre, Eduardo mi hermano y un servidor nos sentábamos siempre en unas plateas propiedad de mi tío Enrique Mariscal, más o menos a la altura del área penal, por la portería de los vestuarios. Por razón lógica, la mayoría de los asistentes eran casi los mismos y todos se conocían. Resulta que ese día, mi "jefe" invitó a mi señora madre al partido y no bien había tomado asiento la famosísima "güera", un aficionado se le acercó y le dijo: "qué bueno, señora, que viene a recibir las mentadas en vivo y a todo color", generando las carcajadas del "respetable".
El mismísimo profesor Arturo Yamasaki, extraordinario árbitro y gran instructor, le preguntó a un aprendiz: dígame usted cuando es el día del árbitro y al ver que el joven enmudecía por ignorar la respuesta le dijo: "pues el 10 de mayo, cab
Sin embargo, uno de mis mejores recuerdos tuvo lugar en esta celebrada fecha.
Corría el año 1998 y la Gran Final la jugaron en el Nemesio Diez el Toluca y el hoy finado Necaxa. A los cuatro minutos los Rayos ya ganaban por un global de 4-1.
Al grito delirante de "sí se puede", los escarlatas, liderados por José Saturnino Cardozo, hicieron una de las remontadas más espectaculares en la historia y se proclamaron campeones.
La madre de mis hijos estuvo en la tribuna y como esposa sufrió lo necesario en ese Día de las Madres.








