Misterioso estrangulador mata a 55 personas en Colombia
21 de abr de 2004.21 de Abril de 2004. Reuters
Medellin, Colombia.- Los empleados del depósito de cadáveres de la ciudad colombiana de Medellín se están acostumbrando a ver cuerpos con los rostros amoratados y algunos con bolsas de plástico todavía en alrededor de las cabezas.
Cincuenta y cinco víctimas de estrangulamiento han pasado por estas puertas desde enero del año pasado, en una serie de misteriosos crímenes que han causado estupor en las autoridades.
Más de la mitad de las víctimas han sido estranguladas en los últimos tres meses, lo que parece indicar que la banda de asesinos desconocidos está incrementado el ritmo de sus ataques.
"Nunca hubo algo como esto. Es una epidemia" dijo la médico forense Rosa Angela Turizo, quien ha realizado varias de las autopsias.
Aunque aún busca la causa, la policía sospecha que se trata de bandas organizadas narcotraficantes de cocaína que "limpian" sus filas.
Pero las autoridades admitieron que tienen poca información de los posibles vínculos entre las víctimas, entre las que figuran desde guardias privados de seguridad hasta guerrilleros izquierdistas.
Varios de los blancos de los estranguladores han sido mujeres, pero la mayoría fueron hombres entre los 16 y 47 años.
Las víctimas no presentaban señales de abuso sexual, sino evidencias de tortura. Las manos de los difuntos usualmente han sido atadas y los cuerpos en algunas ocasiones presentan quemaduras de cigarrillo.
"Hemos encontrado una constante. Presumimos que muchas personas de esas que fueron asesinadas previamente fueron citadas a una reunión", dijo el jefe de la Policía Metropolitana de Medellín, general Rubén Carrillo.
"Por eso, pensamos que formaban parte de una banda o una organización (...) que sabían quiénes eran a los asesinos, o al menos eran conocidos de estos. Nadie asiste a citas con quien no conoce", agregó.
La ley del gatillo
En una ciudad en donde seis homicidios al día son considerados una mejora con respecto al promedio diario de 10 en el 2002, los estranguladores introducen otra modalidad de
horror.
Sus herramientas son generalmente una bolsa plástica y una correa, con las que aprietan los cuellos de sus víctimas para cortarles el suministro de aire.
Turizo dijo que una víctima tarda hasta cinco minutos en morir por estrangulamiento. La falta de oxígeno torna de color púrpura profundo o casi negro a los rostros. Otra señal de ese tipo de crímenes son los ojos inflamados de las víctimas y que las lenguas salen de la boca.
"No sé que hicieron, pero tenía que ser algo bastante malo, porque debe haber sido horrible", dijo un corpulento dueño de una tienda que pidió ser identificado como Daniel.
El hombre habló cerca de una calle donde dos de los cadáveres fueron hallados en febrero, escondidos en el maletero de un auto. Desde allí se puede ver una escuela, y niños jugando y riendo en un área de juego.
Apenas escasos kilómetros de allí, Juan Jairo Marín vio como cinco víctimas eran sacadas por las autoridades de una camioneta en la violenta localidad de Barrio Triste.
"Aquí tenemos la ley de gatillo, no del estrangulamiento", afirmó Daniel con una sombría sonrisa..
El obrero de la construcción ha visto escenas de crímenes, pero nunca una situación tan espeluznante. Lo que más misterio le producía era lo "limpio" de las muertes. No había sangre.
"Ellos parecían normales, como si estuvieran dormidos", relató.
"La muchacha estaba tendida con la cara contra el piso. Los hombres fueron sacados de la parte posterior de la camioneta, el más gordo tenía puesta una camiseta. Estaban tiesos ya", declaró.
Cultura de la muerte
María Patricia Vásquez es la jefa de una oficina local de la Fiscalía General, la denominada Unidad de Reacción Inmediata, la primera que llega a las escenas de los crímenes para recopilar evidencias.
"Esta tiene que ser una pandilla muy grande", dijo Vásquez mientras hojeaba el grueso archivo de los casos.
Algunas víctimas tenían antecedentes penales. Los habían detenido por posesión de armas, o fueron acusados por asesinatos o trafico de drogas antes de morir. Otros parecían no haber tenido problemas con la ley.
Vásquez aseguró que siempre encuentran a los muertos en sus vehículos, estacionados en vías muy transitadas. Ella cree que esto es para que las autoridades encuentren fácilmente a las víctimas.
"Porque el mismo modus operandi, pues? Ellos están dejando una señal", señaló Vásquez.
El índice de asesinatos ha venido creciendo en Medellín, donde la tasa de homicidios actualmente es por lo menos 12 veces superior a la de Estados Unidos. Una de las razones es la industria de la cocaína.
Medellín fue hace unos años la sede del rey de la cocaína, Pablo Escobar, famoso por ordenar la muerte de sus rivales traficantes y de sus enemigos en las agencias de la ley y el
orden.
El comandante de la policía de Medellín organizó una unidad de 12 policías para que acompañen a un investigador de la oficina del fiscal general, y es optimista cuando se le pregunta si los asesinos serán capturados.
Carrillo insistió en que Medellín se había convertido en una ciudad más segura, con solamente 2.191 homicidios el año anterior, comparado con los 3.784 ocurridos en el 2002. Y considera que los ciudadanos cumplidores de la ley no están a riesgo de los estranguladores.
"Estos casos que se ha presentado nosotros los ubicamos como situaciones aisladas y muy focalizadas en ciertos grupos o sectores delincuenciales".








