Editoriales martes 17 de ene 2012, 4:10am - nota 8 de 8

El conflicto de la J. Guadalupe Aguilera Sena de negros

Por: DIONEL SENA


 L A última manifestación registrada la semana anterior en la ciudad de Durango por alumnos de la Normal J. Guadalupe Aguilera, no deja duda de que hay un aprovechamiento de los penosos hechos registrados el año anterior en el estado de Guerrero, donde dos normalistas perdieron la vida a manos de policías.

Y es que es bastante recurrente ver a estos estudiantes manifestándose por cualquier cosa, como si realmente tuvieran la necesidad de hacerlo. El sólo imaginar que estudiantes de otras instituciones de carácter superior hicieran lo mismo, volverían a esta entidad una tierra de "nadie".

El pliego petitorio por el cual pidieron reunirse con autoridades estatales, en algunos de sus puntos destaca el hecho de que no quieren irse a trabajar terminando sus estudios a ningún municipio lejano, es decir, quieren estar en las grandes ciudades y no batallar en ese aspecto en lo más mínimo, sin importar que sean sus primeros pasos dentro de su vida laboral; cuando en antaño siempre se distinguieron por ser profesionistas que anteponían la educación de las nuevas generaciones a sus intereses personales.

Otro de los aspectos que saltan a la vista es el hecho de que se niegan a ser evaluados por las autoridades educativas, como el resto de los profesores de diversas organizaciones sindicales, parámetros que ni siquiera son del Estado, sino que son acuerdos de nivel federal, sin olvidar cuántas veces se les ha propuesto especializarse en impartir la materia del idioma inglés ante la gran demanda que ésta tiene, pero se han negado argumentado diversos aspectos que no se justifican.

De lo que trascendió del pliego petitorio que entregaron a las autoridades, y donde dicho sea de paso, negaron el acceso a medios de comunicación para que no conocieran su contenido, pero que ahora se sabe cuenta con algunos puntos fuera de lugar, como pedir comida de alta calidad (como cortes de carne), cuando son precisamente los alumnos quienes racionan el presupuesto destinado para esta institución y sin que ninguna autoridad lo regule.

Lo que sí se sabe es que no ofrecen de comer lo que en su momento demandaron en las mesas de diálogo; además de solicitar uniformes deportivos de marca, pues son los únicos que garantizan "un buen desempeño en la activación física".

No se puede soslayar el hecho de que es precisamente la Normal J. Guadalupe Aguilera quien goza de un presupuesto cuantioso año con año, en el cual se incluyen congresos artísticos y deportivos que no justifican su gasto, pues no están regulados por alguna autoridad respectiva que sirva de parámetros para las justas oficiales, sin olvidar que son auténticas borracheras donde conviven con estudiantes de otros puntos del país.

A pesar del cuantioso presupuesto del que gozan, esto no les ha impedido realizar campañas de colaboración de los automovilistas que pasan por su escuela -carretera Parral- para solicitar apoyos para diversas circunstancias, cuando las mismas ya deberían estar incluidas en sus peticiones anuales.

No hay que olvidar que cuando se trata de organizar fiestas, de ese mismo presupuesto al cual hacemos referencia, salen las contrataciones de grupos musicales de gran renombre que nadie más es capaz de traer precisamente por lo caros que resultan; sin embargo los alumnos sí lo hacen sin importar el costo que esto les genere.

Con esto queda claro que las autoridades se encuentran hasta cierto punto "chantajeadas" por estos alumnos, que están aprovechando un momento político-mediático que se vive en el plano nacional, tras la muerte de los dos normalistas en Guerrero, para pedir cuanta cosa se les ocurre, quizá motivados por "voces" en el plano nacional que les dicen cómo actuar, en la idea de salir beneficiados de una tragedia.

Hasta donde se sabe la parte directriz de esta institución está "amordazada" por los alumnos, ante el temor de que en cualquier momento pudieran realizar alguna manifestación pidiendo su "cabeza" por no acceder a sus peticiones, que en muchas de las ocasiones bien pudieran interpretarse como chantajes estudiantiles.

No cabe duda que cualquier manifestación legítima es bien vista por la ciudadanía, pero cuando se convierte en un "arma" de chantaje para que autoridades accedan a sus peticiones, definitivamente que la concepción de la idea es negativa y hasta cierto punto se cae en vicios que simulan a simples organizaciones sociales, que sobra decirlo, son encabezadas por líderes que siempre ven su bienestar particular antes que el bienestar social.

Sería un error que este tipo de conductas se mantengan, más a sabiendas que son precisamente ellos, los estudiantes de la Normal J. Guadalupe Aguilera, quienes se convertirán en el mediano y largo plazo, en el ejemplo de varias generaciones el día de mañana en Durango.


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