En el ejido “Mil diez”, del municipio de Pueblo Nuevo Durango, el joven Marco Antonio González Morales, de 24 años de edad y oriundo del lugar, caminaba al aserradero cuando de pronto le dieron ganas de hacer del baño y se le hizo fácil aprovechar que andaba en el campo y “regar las plantas”.
Sin embargo, en un descuido del joven, que no se percató de la existencia de un transformador eléctrico, se le hizo fácil apoyarse en el mismo y por accidente tocó dos cables de alta tensón provocando que una descarga eléctrica le recorrió el cuerpo quemándole órganos internos.