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Edith Hernández
lun 21 mar 2016, 10:56am 1 de 4

¿Cuándo acudir con un sexólogo?



Rompe los prejuicios y acude a un terapeuta sexual

Acudir al médico puede ser algo normal para la mayoría de las personas, pero hablar de ir con un sexólogo puede ser más complicado debido a los mitos que existen en torno a la sexualidad.

Existen distintas razones para ir al sexólogo, pero muchas personas no acuden por miedo o por cuestiones morales, entre otras.

La decisión de acudir a la consulta provoca miedos e incertidumbres. En nuestra mente funciona una especie de ecuación en la que “sexualidad es igual a problema”.

El especialista preguntará detalles sobre la actividad sexual: dónde, cuándo, cómo y por qué; qué dificultades físicas tenemos; qué fármacos tomamos; qué hemos hecho para resolver el problema; por qué creemos que nos ocurre y qué esperamos de la terapia sexual.

Lo que debes tener en cuenta

Para solucionar un problema, primero tienes que querer hacerlo. Acudir a un especialista presionada por tu pareja sólo conduce a comprometerte con el problema, pero sin meterse a fondo a resolverlo. A veces se utiliza el recurso de acudir a un terapeuta por el miedo a perder a la pareja.

Es importante que seas tú quien desea mejorar la relación, y que lo hagas por ti misma (o). También hay personas que piensan que el terapeuta va a resolver los problemas, que con una especie de estrategia mágica va a solucionar su vida sexual. Por lo que te debes de comprometer con el proceso que vas a iniciar.

Acude al sexólogo, si quieres saber más acerca de:

• Métodos anticonceptivos eficaces e ineficaces.

• Enfermedades de transmisión sexual (ETS) y las prácticas sexuales de riesgo asociadas.

• Orientación sexual, identidad sexual y desarrollo sexual.

• Educación sexual sobre tu anatomía, tus orgasmos o tus fantasías sexuales.

• Adaptación del sexo a etapas especiales de la vida: embarazo, posparto, menopausia, convalecencias.

• Creencias o ideas sobre lo que es un orgasmo, una relación sexual plena, la autoestimulación, etc.

¿Cuándo consultar a un experto?

El momento indicado para consultar es cuando se percibe una dificultad. Por supuesto, también cuando empiezan a detectarse síntomas que no se relacionan con una enfermedad real, sino que se evidencian por estrés, desgano o dificultad para el encuentro.

El sexólogo Silvestre Faya, señala que en promedio de las personas que acuden a su consultorio: 7 son hombres y 3 mujeres. Generalmente el varón acude porque tiene dificultades para realizar el acto sexual debido a que tiene disfunción de la erección o eyaculación prematura. Mientras que la mujer, acude porque tiene problemas para alcanzar el orgasmo y/o excitarse. Además de que tienen fallas en la lubricación vaginal.

Por su parte, la psicóloga y sexóloga, Hilda Vázquez advierte que muchas parejas se han separado por cuestiones sexuales que no son resueltas, debido a que todavía se considera un tema tabú el acudir con un terapeuta sexual.

“Por ejemplo, cuando un hombre no puede tener una erección lo suficientemente fuerte para penetrar a su pareja generalmente es lo que más lo daña en su autoestima, entonces algunos prefieren evadirlo, ocultarlo, no mantener relaciones sexuales o buscarse amantes porque no lo quieren hablar con su pareja sobre el tema; es como una bola de nieve”, señala la terapeuta.

Por lo que recomienda acudir al sexólogo en cuanto la persona vea que algo no está bien o que le empieza a molestar, incluso se puede acudir simplemente porque tiene alguna duda.

¿Hay que ir solo o en pareja?

Lo ideal es que se consulte en pareja, salvo que la persona que tiene la dificultad se encuentre soltera. En ese caso, siempre hay que tener en cuenta cuáles serán las tareas indicadas en su condición de no tener pareja estable y se deben acomodar a su situación relacional. Cuando se está en pareja, es conveniente que ambos asistan. De esta manera, el objetivo se consigue más rápido, ya que se evalúan todos los condicionantes que pueden estar perturbando el éxito del tratamiento.

Desde pequeños

La sexóloga Hilda Vázquez también comenta que lo ideal es empezar hablar con los niños desde el preescolar sobre su sexualidad y no a partir de la adolescencia que es cuando se presentar los primeros cambios de los caracteres sexuales.

“Se les tiene que ir preparando desde antes, pero se tiene mucho miedo porque piensan que se les va a enseñar a los niños o las niñas la genitalidad, pero esto no es así, se les debe enseñar las partes de su cuerpo, la higiene, el cuidado, lo cual es muy importante para que conozcan su cuerpo y además para que les sirva como herramienta que les ayude a evitar un posible abuso”.

“Actualmente no hay un conocimiento corporal, lo que lleva muchas veces a presentar disfunciones porque si tú no te conoces, no conoces tus sensaciones, pues mucho menos vas a poder platicarlas con tu pareja, decirle así no o por ejemplo, decirle como alcanzas el orgasmo”, señala la sexóloga.

Así que no lo pienses más, si tienes alguna duda o estás teniendo problemas con tu pareja por alguna cuestión sexual, acude a un terapeuta y encuentra la solución.

Hábitos que dañan tu vida sexual

Uno de los retos que la mayoría de las parejas enfrentan a lo largo de su relación es el lograr una vida sexual satisfactoria. Situación que se ve muchas ocasiones afectada por los hábitos que cada uno tiene en su día a día, a continuación te presentamos algunos ejemplos:

Hacer caso omiso de la apariencia de la pareja. Según un estudio publicado por Mens Health, los hombres en relaciones a largo plazo tienden a dejar de darse cuenta si su pareja luce bella, sin saber que gran parte del deseo sexual de la mujer está ligado a un sentido de la autoestima.

Llevar una vida ajetreada, con poco tiempo y sumado al cansancio, no son elementos que en realidad hagan una buena mezcla a la hora del sexo. En los hombres, el estrés reduce la producción de testosterona, hormona relacionada con el deseo. Por ello, controlarlo es una buena elección para la salud en general y para más para mejorar las relaciones sexuales.

Andar en bicicleta también puede ser riesgoso para la vida sexual, ya que se ha comprobado que los sillones de las bicicletas están diseñados de tal modo que el peso puede llegar a comprimir los nervios y vasos sanguíneos del área del perineo -el suelo de la pelvis-, que son necesarios para el buen funcionamiento de los órganos sexuales.

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