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Domingo Deras Torres
dom 6 nov 2016, 12:49pm 5 de 5

Las elecciones de EUA, en 1908, esperadas en Torreón

El tranvía de Torreón a Lerdo, circulaba frente a la fachada del Hotel Sternau, al fondo a la derecha se aprecia la pared lateral con su rótulo (Archivo de Manuel Banda).


SIGLOS DE HISTORIA

El próximo 8 de noviembre tendrán lugar las elecciones presidenciales de los Estados Unidos de América, donde contenderán la demócrata Hillary Clinton y el archipolémico republicano, Donald Trump, comicios que tienen colgada de un hilo a la humanidad. El 3 de noviembre de 1908, varios miembros de la colonia norteamericana radicada en Torreón, esperaron con sumo interés los resultados del proceso electoral de ese año; se reunieron en el restaurante del Hotel Sternau. Estaba ubicado al poniente de la ciudad, después de conocer el nombre del triunfador, el evento social se prolongó hasta la madrugada del siguiente día. Eran los tiempos del Torreón cosmopolita.

EL HOTEL STERNAU

Para el año de 1907, cuando la Villa de Torreón fue elevada al rango de ciudad, la población ya contaba con diversos y cómodos hoteles que atendían a los viajeros de negocios y turistas que llegaban a la Comarca Lagunera.

En su gran mayoría, estos visitantes realizaban su arribo por ferrocarril y descendían con su equipaje en la Estación Torreón, se localizaba en las inmediaciones del antiguo Mercado Alianza; el tendido de la vía ferroviaria, corría a lo largo del actual Boulevard Revolución.

En su mayor porcentaje los hoteles que por entonces existieron, se concentraban en las cercanías del citado y popular Mercado Alianza, otros se situaron en las aceras aledañas a la Plaza de Armas.

Fueron famosos en nuestra ciudad a principios del siglo XX, los hoteles Salvador, Laffitte, Torreón, Iberia, Francia, Continental, San Carlos, El Porvenir, Washington, México, León de Oro, La Española, Universal, Sada y Sternau. Torreón descollaba en la economía nacional como ciudad importante, había arrancado con agresivo zarpazo hacia el progreso, el número de sus hoteles era su mejor certificado.

El Hotel Sternau se levantaba sobre la acera poniente de la calle Av. Muzquiz, entre las avenidas Hidalgo y la Iturbide (hoy Presidente Carranza), contaba con un magnífico restaurante. Los hermanos de origen francés, Carlos y Julio Sternau, fueron sus propietarios. Carlos era un vecino muy conocido en Torreón, gozaba de la simpatía y estimación de sus múltiples amigos, quienes afectuosamente lo llamaban "Chale".

El hotel-restaurante tenía un amplio jardín que contaba con mesas y sillas, donde sus huéspedes y visitantes podían disfrutar de un gratísimo ambiente al aire libre, lo que sucedía al caer la tarde y durante la noche.

Su restaurante estaba muy acreditado entre la sociedad torreonense de aquella época, el Sternau, fue un sitio bastante concurrido por su innúmera clientela. Hasta los gomezpalatinos y lerdenses, cruzaban el río Nazas para visitarlo, fueron muy solicitadas las bebidas y las exquisitas viandas que allí se servían.

Los hermanos Sternau habían traído un cocinero de su natal Francia. Era un experto en recetas de la cocina gala, sus dotes culinarias recrearon a muchos paladares nacionales y extranjeros, los suculentos platillos eran servidos en una vajilla que lucía elegantemente el monograma de la negociación.

LOS NORTEAMERICANOS, ESPERARON CON ÁVIDO INTERÉS EL RESULTADO DE LA VOTACIÓN

El 3 de noviembre de 1908, se llevó a cabo el proceso electoral para que el pueblo de los Estados Unidos de América, eligiera al que sería el presidente número 27 de la nación más poderosa del mundo.

El candidato del Partido Demócrata fue William Hennings Bryan, y figuró como candidato del Partido Republicano, William Howard Taft. Algunos connotados miembros de la Colonia Americana de Torreón, acordaron reunirse en el Hotel Sternau, donde esperarían el resultado de los relevantes comicios presidenciales.

Y debido a este compromiso, los hermanos Sternau contrataron un servicio telegráfico especial que cubriría todo el proceso electoral y que fue instalado en su negociación, eran los años en que el telégrafo era una maravilla de la comunicación por ser directo, rápido y eficiente.

Los Sternau, desde días anteriores, habían ordenado surtir bien la despensa para preparar el menú y las bebidas que serían servidos a los estadounidenses y a todo aquel participante en la reunión. No querían imprevistos, porque el convite podría ser numeroso como así sucedió; había que echar la casa por la ventana, lo requería la ocasión.

Los norteamericanos y sus familias, empezaron a llegar al Hotel Sternau desde el mediodía, era una fecha muy especial y en su gran mayoría los concurrentes iban ataviados con elegancia; los más adine rados, formaban parte de la élite social del Torreón porfiriano.

A partir de las siete de la tarde, se empezaron a recibir los primeros mensajes telegráficos procedentes de las principales ciudades de los Estados Unidos, la votación daba ventaja al republicano William Howard Taft. Y así pasaron los minutos y las horas, seguía llegando la lluvia copiosa de los telegramas que informaban la ventaja que llevaba Taft, sobre su rival demócrata.

Las emotivas exclamaciones de los estadounidenses se estrellaban en los techos y paredes del Hotel Sternau, unos le iban al candidato republicano, otros al demócrata; la pasión política crecía al calor estimulante de las copas.

Los textos telegráficos remitidos desde territorio norteamericano, se reproducían por medio de una brillante linterna, sobre una manta que se colocó en la planta baja del Hotel Sternau. Las miradas de los gringos se clavaban como agujas sobre aquella imagen, las sucesivas cifras del conteo de los votos, las leían con escudriñante curiosidad.

Y llegó, al Hotel Sternau de Torreón, el telegrama que daba los resultados definitivos de la contienda electoral: 7'679.305 de votos a favor de William Howard Taft, contra 6'408,984 que favorecían a su contrincante perdedor, William Hennings Bryan. Finalmente, el republicano derrotó al demócrata.

Entre los miembros de la Colonia Americana de Torreón, presentes en ese trascendental día, se encontraban prominentes hombres de negocios. Pronto se descorcharon espumeantes y sabrosas botellas de champaña, subió el volumen del bullicio de la concurrencia y hubo brindis, así se festinó el resultado de una elección presidencial democrática y pacífica.

EN EL HOTEL STERNAU, DOBLE FESTEJO

Al marcar las manecillas del reloj, las doce de la noche de aquel día, se entonaron las mañanitas. Motivo: era el día de su santo de Carlos Sternau. Cada año, el 4 de noviembre, se celebra en el santoral católico a San Carlos Borromeo.

El "Chale" Sternau recibió abrazos y frases de buenos deseos de todos los asistentes, quienes felices prolongaron el ágape hasta más allá de las tres de la madrugada, sarao que el festejado disfrutó en compañía de su familia, amigos y empleados. Un conjunto de cuerdas interpretó piezas musicales mexicanas, francesas y norteamericanas, las que elevaron los niveles de la alegría.

El Hotel Sternau fue inaugurado en los primeros años del Siglo XX, cerró sus puertas al público en 1916, los tiempos violentos de la revolución obligaron a sus dueños a salir de Torreón; su mobiliario, fue adquirido por otros hoteleros y restauranteros de la localidad. (Nueva Historia de Torreón. Semblanza Histórica de Torreón. Autor: Homero del Bosque Villarreal. Edición del Ayuntamiento de Torreón 1991-1993. Impresores Cuadratín y Medio. S. A. de C. V. México. 1993).

La mayor parte de los detalles aquí narrados, los encontré en una vieja edición del periódico duranguense La Evolución, en una nota publicada el día 8 de noviembre de 1908. Con agrado y curiosidad la leí, la describo con mi personal estilo, para los lectores de la página Siglos de Historia.

DOS NORTEAMERICANOS DESTACADOS DE AQUELLA ÉPOCA

Isaac Molette Ulmer Tankersley, era agricultor y ocupó el cargo de vicecónsul de los Estados Unidos de América en nuestra ciudad, a principios del siglo XX. Durante la Toma de Torreón de 1914, cuando Francisco Villa expulsó a los españoles de La Laguna, Ulmer abogó ante el Centauro del Norte por los más de 700 ibéricos que desterró; por ello, se ganó la admiración y respeto de la comunidad hispana.

Hartford H. Miller Cook, era nativo del estado de Illinois y trabajó en una fundición, tenía como pasatiempo la fotografía. Miller, tomó estupendas gráficas de nuestra ciudad durante los años que radicó en ella, dejó un archivo en imágenes de gran valor histórico. Vivió en la casa número 3 de la Colonia La Continental, donde radicaba un buen número de norteamericanos residentes en Torreón. (Catálogo de Extranjeros. Autora: Elisa Gutiérrez Galindo. Edición del Ayuntamiento de Torreón en 2002)

La Colonia Americana celebraba sus fiestas como el Día de la Independencia (4 de julio), en los edificios de la Compañía Metalúrgica de Torreón (después Peñoles), y en el de la Continental Rubber Company; este último, estaba ubicado en los terrenos que años después ocupó la Aduana de Torreón.

WILLIAM HOWARD TAFT

Taft, era un mandatario de anatomía obesa que rompe los esquemas de la imagen vigente del mandatario estadounidense esbelto como lo han sido Harry S. Truman, Johnn F. Kennedy, Bill Clinton y Barack Obama; fue un político sumamente exitoso.

Durante la mañana del 16 de octubre de 1909, tuvo lugar la histórica entrevista entre el presidente mexicano Porfirio Díaz y el mandatario norteamericano William Howard Taft, en El Paso, Texas.

Este memorable encuentro finalizó con una visita que correspondió, ese mismo día por la tarde, el jefe de estado estadounidense a la población de Ciudad Juárez, Chihuahua. Aquí se despidieron ambos mandatarios, coincidentemente, los dos nacieron en un día 15 de septiembre. Ambos mandatarios cubrieron su trayecto en elegantes carruajes tirados por caballos de fina raza.

Díaz y Taft, fueron los primeros estadistas de ambas naciones que se entrevistaron para tratar asuntos recíprocos de vital interés, el presidente estadounidense tuvo la iniciativa de ofrecer la invitación a su homólogo el general Porfirio Díaz. Las fotografías de la cumbre forman parte de la edición Historia Gráfica de la Revolución Mexicana de Gustavo Casasola.

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