Editoriales
MANUEL VALENCIA CASTRO
mié 11 ene 2017, 12:20pm 4 de 8

Efecto Dominó y dos demandas ambientales



A la Ciudadanía

Nada bien cayó el aumento de las gasolinas con el que iniciamos el año nuevo. En un contexto verdaderamente adverso caracterizado por una evidente crisis económica marcada por la desigualdad y la pobreza de un amplio sector de la población mexicana, por una tremenda devaluación del peso frente al dólar, pero sobre todo por el gran malestar y desconfianza hacia quienes hacen el trabajo de políticos, se decidió retirar el subsidio a las gasolinas y aumentar su precio hasta en un 20 porciento.

Agreguen además el entorno internacional en el que actualmente se encuentra el país, totalmente antagónico desde la elección de Trump como Presidente de los Estados Unidos, que eventualmente, a mi se me parece difícil que suceda pero como están las cosas todo puede pasar, podría obstaculizar la importación de gasolina que actualmente se realiza desde aquel país, generando desabasto. Recordemos el dato de que por cada 10 litros de gasolina que se consumen, 6 son importados, lo que nos resulta ilógico porque cuantas veces hemos escuchado que México es un país petrolero, el segundo más importante en Latinoamérica sólo después de Venezuela.

De acuerdo con la BBC Mundo, México tiene reservas de gasolina sólo para dos días y una de las causas principales de esta vulnerable situación es que las obsoletas refinerías nacionales operan al 60% de su capacidad: "Se espera que el próximo año produzca menos de dos millones de barriles de petróleo diarios, la menor cantidad desde 1980. Este año promedió 2.14 millones al día por lo que debe importar de Estados Unidos poco más de la mitad de los barriles de gasolina que se consumen al día en el país. La situación se agravó en diciembre luego de que la diferencia entre la demanda interna y la producción y la importación superó los 100,000 barriles diarios, de acuerdo al diario El Universal".

Vivimos una situación difícil y complicada por la enorme dependencia de todas las actividades económicas de México a las gasolinas y a otros combustibles fósiles. Situación que no ha podido ser explicada a satisfacción ni por los funcionarios encargados de la administración de la energía, ni por los voceros extra oficiales que hacen eco a los primeros. El colmo es que se le dé tanta vuelta a los efectos que se desencadenan cuando se incrementa notablemente el precio de la gasolina.

Quienes vivimos y sufrimos las crisis económicas nacionales de otros tiempos, recibimos un honoris causa en economía en la Universidad de la Vida, y aprendimos que cuando ocurre un gasolinazo se presenta de inmediato un efecto de dominó que presiona en todos los niveles: desde luego el primer golpe al bolsillo lo reciben quienes llenan los tanques de gasolina de sus automóviles o de sus camiones, esto no es una abstracción, es un hecho concreto que de inmediato se refleja en un aumento en los precios del transporte público para los usuarios. Con automóvil o sin él te pega de inmediato.

El otro efecto se presenta en el nivel de la producción de bienes y servicios, los productores de alimentos, de ropa, de muebles, requieren de combustibles para realizar su actividad, los cuales compensan el aumento de sus costos de producción incrementando el precio de sus productos. Dice el Dr. Tenorio (director de la Escuela de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, México), que todos estos incrementos se trasladan a los consumidores, quienes finalmente pagan el pato. En la misma consulta realizada por la BBC Mundo y citada por Animal Político, el Dr. Tenorio prevé un incremento de hasta 3 porciento en la inflación.

En la misma tesitura, Gerardo Esquivel, doctor en economía por la Universidad de Harvard (EE.UU), dice a BBC Mundo "a nivel individual habrá un aumento en el costo de vida y por lo tanto un menor nivel de bienestar, y eso es inevitable cuando hay un aumento de la gasolina".

Muchos de nosotros quisiéramos pensar que el gasolinazo es una oportunidad para reducir los gases de efecto de invernadero que ocasionan el calentamiento de la atmósfera y el cambio climático, pero no estoy tan seguro. Si bien los altos costos de la gasolina y sus consecuencias podría ocasionar un uso más responsable del automóvil, no existe, por desgracia, el desarrollo de la infraestructura necesaria para dar el vire hacia una movilidad sustentable, y con ello poder optar por el uso de la bicicleta y/o el transporte público.

No obstante, el desarrollo de infraestructura para una movilidad sustentable junto con una política más agresiva para el aprovechamiento de energías limpias, debieran ser parte de las principales demandas que ahora mismo se le hacen al gobierno.

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