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ÓSCAR JIMÉNEZ LUNA
lun 27 mar 2017, 9:20am 8 de 24

Juan Rulfo, un apunte sobre Durango



LETRAS DURANGUEÑAS

El año que corre será el de la celebración del centenario de Juan Rulfo (Jalisco, 1917), el narrador más importante nacido en México. Nadie como el célebre autor de Pedro Páramo ha sido reconocido mundialmente y por los mejores lectores: Borges, García Márquez, Octavio Paz…Por lo mismo, en el 2017 se intensificará la atención sobre su escasa y por lo demás valiosa producción literaria; e incluso la academia y las mesas de comentaristas en general no dejarán de lado sus textos para cine ni su amplia colección de fotografías tomadas por medio país. Esperemos que los libros acerca de nuestro cuentacuentos por excelencia se multipliquen, como lo merece, por todas partes, promoviendo una mejor comprensión de su extraordinario legado artístico. Seguramente (siguiendo con la hipérbole, nunca más justa) la Feria Internacional del Libro de Guadalajara hará su centro magnético en Rulfo. De todo ello llevaremos cuenta para en su momento compartirla con los seguidores de este espacio periodístico. Por lo pronto, y por razones evidentes, me detengo en un apunte que compete a los durangueños y que afortunadamente se le atribuye al ilustre fabulador.

Se trata del breve escrito “Repaso sobre Durango. Curiosas noticias sobre la historia de Nueva Vizcaya”, página integrada en el espléndido volumen “Noticias sobre Juan Rulfo. 1784-2003” (Editorial RM-FCE, 2015), de la autoría de Alberto Vital, una de las máximas autoridades en el tema, ya que no son pocas sus aportaciones a propósito. Y ya entrados en el asunto, la reseña despliega así su recuento histórico:

“- En Durango se encontró una punta de flecha –por el arqueólogo Carlos Kelly- conocida con el nombre de Folsom. Según ella, se supone que hubo habitantes allí doce o quince mil años.

- Las tribus principales a la llegada de los españoles, eran la acaxee y la tepehuana y otras como la xixime y la zacateca.

- En el que fue el pueblo de indios de San Juan Bautista de Analco y hoy barrio de la ciudad durangueña, hubo indios tlaxcaltecas, llevados como colonos.

- Nuño de Guzmán, uno de los primeros conquistadores en llagar a Durango, ignoró siempre que había llegado a unos pasos de zonas mineras riquísimas, como Topia y San Dimas.

- El famoso Cerro del Mercado, descubierto por el conquistador de ese apellido, causó fuerte desilusión a su descubridor, porque creyéndole de plata, confirmó que era de hierro”.

Dice Vital, muy prudentemente en su presentación que (vale la pena citar la nota completa): “En mayo del mismo 1964 salió el primer número de El Cuento. Revista de Imaginación, la publicación a la que dio vida Edmundo Valadés, gran amigo de Rulfo. El directorio incluía a Valadés como director; a Andrés Zaplana como consejero editorial; a Gastón García Cantú, Enrique González Casanova y Juan Rulfo en el Consejo de Redacción; a Bertha A. de Valadés como gerente, y a Federico Carlos Muciño como director artístico”.

Y aquí viene lo más interesante. Continúa Vital: “Un texto anónimo en aquellas páginas inaugurales tiene las marcas que las líneas de Rulfo dedicaba a cuestiones históricas y antropológicas: concisión, puntualidad, datación tan exacta como fuera posible.

El tema es por lo demás uno de los que suscitaban el interés del escritor, y la referencia a Nuño de Guzmán incrementa las posibilidades de que el texto haya efectivamente salido de la pluma de quien estaba acostumbrado a no firmar este tipo de redacciones breves y –en principio- básicamente informativas”.

El resumen se detiene, en efecto, en registros muy ilustrativos. Sirvan más ejemplos:

“- La formación de la provincia de la Nueva Vizcaya se debió al capitán Francisco de Ibarra, a quien se conoció como El Fénix de los Conquistadores. Él fue el fundador de la ciudad de Durango, en 1563.

- En 1702 fue fundado el Seminario de Durango por el obispo Manuel de Escalante Colombres y Mendoza.

- Son durangueños los médicos que en 1926 descubrieron un antídoto contra la picadura de alacrán: fueron Carlos León de la Peña e Isauro Venzor.”

Así concluye el apunte en cuestión, si bien sería conveniente darle una mayor difusión, publicándola íntegra, y por razones obvias. Pero quede por esta vez, nuestro intento por llamar la atención a las líneas que involucran parte de nuestro pasado. No será, por cierto, el único caso en que aparece Durango en la obra de Rulfo. Consideremos que el autor de El llano en llamas tenía una gran admiración por Antonio Estrada, el duranguense que escribió Rescoldo, la mejor novela de la Cristiada, en palabras del propio maestro jalisciense, y cuyos contenidos retomaremos en otra próxima ocasión.

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