Durango
JUAN M. CÁRDENAS
vie 21 abr 2017, 1:18pm 3 de 21

Registran casi 200 casos de desnutrición severa

Condición. En todo el estado hay 350 mil personas que no tienen la certeza alimentaria de la que sí goza la mayoría de la población.


Toneladas de comida se desperdician pese a que hay quienes no tienen alimento

Mientras cientos de miles de duranguenses amanecen, viven o duermen preguntándose qué van a comer mañana, y toneladas tras toneladas de comida se desechan todos los días, hay pobres entre los pobres que sólo se preguntan si van a comer mañana.

En medio de una moderna epidemia de obesidad que le quita la vida a cientos de duranguenses cada año, se abre paso una enfermedad milenaria que exhibe la marginación que sufren miles y que es considerada por especialistas como la mayor expresión de la pobreza: la desnutrición.

Resulta que un Estado que presume de conectividad internacional, de inversiones millonarias para embellecerse ante la mirada de propios y extraños y para ofrecer entretenimiento deportivo profesional, no puede garantizar la alimentación al menos suficiente para todos sus habitantes. Hoy al despertar hay 350 mil personas que carecen de alimentos.

Hoy al dormir hay 350 mil personas que quién sabe si habrán comido.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) define el hambre como la como privación de alimentos, o a la sensación incómoda o dolorosa causada por no ingerir en un determinado momento suficiente energía a través de los alimentos.

Es cierto que Durango no vive una hambruna como las que dramáticamente han vivido por siglos los africanos, con sus niños en huesos y moscas en los ojos, o los habitantes del este de Asia, con su única ración de arroz para todo el día, a veces.

Pero uno que sea, un duranguense que se quede sin comer, uno que sufra hambre, representa en sí un drama que debe atenderse. Y no es uno. En tan solo cuatro años, la Secretaría de Salud federal registró casi 200 casos de desnutrición severa en esta entidad. Éstos son nuestros pobres, que lo mismo están en la zona rural que en las quebradas y en las calles de las principales ciudades.

Según datos proporcionados por la Secretaría de Salud federal, en Durango 194 personas han sido diagnosticadas con desnutrición severa entre los años 2013 y 2016. El desglose estadístico podría evaluarse desde diferentes perspectivas, incluso de género.

En términos generales, son más las mujeres con desnutrición. A pesar de que en el año 2013 representaron apenas el 28.5 por ciento de los casos, el volúmen fue subiendo paulatinamente para escalar al 61.4 por ciento al año siguiente; luego ocurrió una reducción que ofreció un 51.8 por ciento de casos de desnutrición severa que correspondió a mujeres en el 2015.

Sin embargo, en el 2016 de nueva cuenta los diagnósticos de nueva cuenta albergaron una amplia mayoría de mujeres desnutridas, al representar el 64.2 por ciento de los casos. ¿Tema de género?

También es evidente una perspectiva de vulnerabilidad, pues no parece coincidencia que el 50.5 por ciento de los casos de desnutrición severa atendidos durante ese lapso corresponden a niños de cero a nueve años de edad.

A partir de los diez años, la estadística de diagnósticos comienza a mostrar una tendencia decreciente, que vuelve a incrementarse con las personas mayores de 65 años.

Alfonso Perales Vargas, director de Epidemiología y Medicina Preventiva de la Secretaría de Salud estatal, aseguró que, particularmente en el caso de los adultos mayores, la vulnerabilidad se acentúa cuando se encuentran en situación de abandono o presentan problemás clínicos que limitan su movilidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) refiere desnutrición cuando una persona no ingiere suficientes alimentos, lo que la lleva a padecer emaciación, que es cuando alguien está demasiado delgado para su altura; también puede derivar en retraso del crecimiento.

Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Unfancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) advierte que la desnutrición infantil tiene graves consecuencias en el desarrollo físico y cognitivo de un niño.

"Los niños con emaciación grave tienen 11 veces más probabilidades de morir que los que tienen un peso saludable. Los niños desnutridos contraen infecciones más fácilmente y les cuesta más recuperarse porque su sistema inmune se ha visto debilitado. A nivel mundial, la desnutrición es un factor subyacente en más de la mitad de las muertes infantiles por neumonía y paludismo y en más del 40% de las muertes por sarampión".

En el caso de los niños, la desnutrición no se determina con base en los alimentos que consumen, sino mediante las medidas antropométricas (altura, peso, espesos del pliegue subcutáneo y circunferencia muscular del brazo), que evidencian el estado integral de cada paciente.

En enero del año 2013, el presidente Enrique Peña Nieto inició su Cruzada Nacional contra el Hambre, como mecanismo para la reducción de la pobreza y la carencia alimentaria mediante la producción y el acceso a los alimentos, más allá de las tradicionales entregas de despensa.

La publicación del Programa Nacional México sin Hambre 2014-2018 en el Diario Oficial de la Federación, concentraba un total de 83 mil 413 personas en pobreza extrema de alimentación en Durango; más del 61 por ciento concentrado en zonas urbanas.

En su primera etapa, la Cruzada se implementó en los municipios de Durango, Gómez Palacio y Lerdo, los cuales concentran más del 65 por ciento de la población estatal. Para la segunda etapa se amplió a Santiago Papasquiaro, Pueblo Nuevo y Tamazula; mientras que en la tercera etapa se abrió a "Pobres Extremos Alimentarios (PEA) de todo el territorio Estatal".

El Siglo de Durango buscó conocer la inversión realizada por el Gobierno Federal en esta entidad para abtir los niveles de pobreza alimentaria. Sin embargo, la delegación estatal de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) nunca proporcionó dichos datos pese a reiteradas peticiones.

Las últimas mediciones indicaron que en Durango hay menos pobres, que en los últimos dos años alcanzamos el (¿honroso?) cuarto lugar nacional en disminución de pobreza extrema al pasar del 10.5 al 5.3 por ciento, lo que equivale a 82 mil 500 personas que ya no son pobres extremos para las estadísticas oficiales.

Pero, ¿dónde están esos desnutridos?

A raíz de la recesión productiva en el sector agrícola, México comenzó a vivir un fenómeno migratorio de las zonas rurales hacia las ciudades; se trata de un fenómeno que se ha acentuado a causa de la violencia y el desempleo, pues cientos, o tal vez miles, de duranguenses han buscado en las ciudades mejores condiciones de vida. No en todos casos lo han alcanzado.

Las estadísticas de desnutrición severa 2013-2016 concentran casi el 41 por ciento de los casos en el municipio de Durango; si se le agregan los diagnósticos de Lerdo y Gómez Palacio, se obtiene que tan sólo esos tres municipios concentran cerca del 52 por ciento de los desnutridos.

Una parte importante de los casos detectados durante el periodo en referencia fue en el municipio de San Juan del Río, con 18 casos (todos en el 2015); otros 13 corresponden al Mezquital, 11 son de Pueblo Nuevo y siete de Canatlán.

Con menor cantidad de casos aparecen también Tamazula (6), Guadalupe Victoria (6), Santiago Papasquiaro (4) y Ocampo (4).

Recientemente la Dirección de Atención al Desarrollo de la Comunidad del DIF Estatal admitió que en Durango existen entre dos mil 800 y tres mil comunidades con alto y muy alto grado de marginación; sin embargo, este año sólo se podrá atender a la población de 680 a través del programa alimentario de ese sistema.

A inicios de este año la canasta básica de Diconsa, que incluye 23 productos, registró un costo de 324 pesos; es decir, un trabajador requiere poco más de cuatro salarios mínimos ($80.04) para poder surtirla.

Para mayor precisión, la canasta básica de Diconsa incluye arroz, azúcar, harina, aceite, frijol de marca propia y otros de marcas comerciales de bajo costo, maíz, jabón de tocador, jabón de polvo, pastas, sal de marca propia y café soluble.

"Hay regiones donde todavía no hay carreteras, muy en las quebradas, afortunadamente son los menos, pero hay familias indígenas que no tienen sus tres comidas al día", señaló el diputado local Adán Soria Ramírez.

El legislador por el distrito local XV, que abarca precisamente al municipio de Mezquital, fue claro al señalar que pese a los esquemas implementados por el Gobierno Federal para combatir la pobreza éstos resultan insuficientes, considerando la baja productividad en la región, con alta concentración indígena.

"Si no existieran los programas sociales la cosa en la zona indígena de Durango sería de extremadamente de riesgo para la salud y sobreviviencia de muchas familias. Sí hay hambre, sí hay quienes no dan sus tres comidas al día, existe este nivel de pobreza", advirtió Soria Ramírez.

La necesidad de implementar proyectos productivos y aumentar la oferta de trabajo fue compartida también por Pedro Martínez Coronilla, dirigente en Durango de la agrupación Antorcha Campesina, la cual tiene representación en 300 pueblos de Mezquital.

El dirigente de este movimiento social consideró que el problema de la pobreza alimentaria en el Mezquital es la falta generalizada de empleo, por lo que los apoyos de programas como Prospera, que deberían ser un complemento, se convierten en la única fuente de ingresos para comprar comida y, por consecuencia, la poca ingesta de nutrientes.

"Se ve en sus facciones, en su tamaño, en su peso que no es el adecuado. Las familias no están acostumbradas a comer carne", señaló.

Quienes tienen tierras, tienen también la posibilidad de sembrar. Los apoyos son pocos, por lo que la poca producción que llegan a generar es sólo para autoconsumo temporal. Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), proporcionalmente Durango podría considerarse autosuficiente con su producción de maíz blanco y frijol.

Pero la gran mayoría del grano y la leguminosa se destina a comercialización, cerca de un diez por ciento se emplea como semilla para el siguiente ciclo agrícola y otro margen restante para el autoconsumo de los productores.

En octubre del año pasado, tras la emergencia provocada por la lluvia más fuerte en décadas que azotó la capital, el Gobernador de Durango anunció las gestiones para crear el Banco de Alimentos del Guadiana. Durante su discurso, el mandatario estatal admitió que en toda la entidad hay 350 mil personas que no tienen asegurada su comida diaria.

El proyecto del banco de alimentos pretende atender a 40 mil personas al año, mediante la recaudación de 325 mil toneladas de alimentos.

Para que la operación del el Banco de Alimentos del Guadiana se trabajará de manera conjunta con el Banco Nacional de Alimentos, el cual cuenta con un padrón de donadores del país, en el que se encuentran las sucursales de centros comerciales. A la par, se buscará gestionar alimento donado en mercados de abastos y diferentes productores a nivel estatal.

Parte principal de este proyecto será contar con instalaciones idóneas para almacenar los alimentos. Se trata de una bodega ubicada en la salida carretera a La Flor, con una superficie de mil metros cuadrados, que se deberá equipar con refrigeradores para conservación, oficinas, desinfección y preparación.

Los datos de partida para este proyecto con los que cuenta el Gobierno del Estado son claros: en todo Durango hay 350 mil personas que no tienen certeza alimentaria. Tan sólo en la capital hay 99 mil personas sin la garantía de probar alimento al día.

María Elena González Rivera, directora de Asuntos Vulnerables de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado, explicó que Banco de Alimentos del Guadiana está planteado inicialmente para una cobertura en la capital, con una segunda expectativa para Gómez Palacio y luego crear divisiones para más municipios.

A nivel local no existe certeza del volúmen de alimentos que se desperdicia en Durango, por lo que se parte de los datos ofrecidos por la FAO que establecen que en México se desperdicia el 37 por ciento de los alimentos; el organismo internacional fue claro también al señalar que esa cantidad sería suficiente para cubrir la carencia alimentaria de siete millones de personas en pobreza extrema.

La entrega de alimentos realizada a damnificados por la lluvia de finales de septiembre pasado fue de 14 toneladas; con este antecedente, González Rivera consideró que lo mínimo requerido para atender el hambre en la capital de Durango sería de 20 toneladas por semana. El Banco de Alimentos de Zacatecas entrega 40 toneladas.

El procedimiento para echar a andar el Banco de Alimentos del Guadiana implicará inicialmente la creación de un padrón de beneficios, previo estudio socioeconómico, cuyo proceso se encuentra pendiente.

El suministro de alimentos para las personas que lo requieren se hará mediante la distribución de "kits" que tendrán un costo de recuperación, el cual por el momento está estimado en el diez por ciento del valor del paquete de entrega; se tiene proyectado conformar despensas valuadas en 300 pesos. Sin embargo, a las personas que no cuenten con los recursos económicos para solventar siquiera esa recuperación, su pago podría ser mediante alguna labor social.

Aunque faltan detalles para conformar el proyecto, se tiene planeado que la distribución de los "kits" de alimentos se realice mediante la designación de la designación de encargados en cada una de las colonias donde se repartan y éstos a su vez lo distribuyan a los beneficiadios.

Esto abre la interrogante sobre la conveniencia de este mecanismo de distribución, pare evitar manejos inadecuados de las despensas destinadas a las personas en pobreza alimentaria conforme al padrón de beneficiarios.

Les pesaba "soltar" los datos

La obtención de los datos sobre desnutrición severa se derivó de una solicitud de acceso a la información realizada el primer día de febrero pasado a la Secretaría de Salud federal.

Una semana después esta dependencia inicialmente refirió que no era la instancia competente para responder a la solicitud de acceso a la información realizada por El Siglo de Durango y sugirió que esa petición de datos se realizara a la instancia estatal, lo cual también ya se había hecho por parte de este matutino.

Aún así, el tema fue llevado a recurso de revisión bajo el argumento simple de que todas las Secretarías de Salud de los estado presentan reportes de morbilidad y mortalidad al área de Epidemiología de la instancia federal, por lo que debía de tener los datos solicitados. La comisionada María Patricia Kurczyn Villalobos del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) atrajo el expediente y fue así como la Secretaría de Salud federal liberó lo solicitado

Una situación parecida sucedió a nivel local. A la par existía una solicitud de información similar dirigida a la Secretaría de Salud estatal, instancia que se negó a responderla luego de las dos semanas que implican el plazo legal; de igual forma, el caso tuvo que ser atraído por el Consejo General del Instituto Duranguense de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (IDAIP), y tras casi dos meses de cerrazón, finalmente transparentó los diagnósticos.

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