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IGNACIO ESPINOZA GODOY
lun 17 jul 2017, 9:58am 2 de 2

¿Qué valores estamos transmitiendo?



PADRES E HIJOS

Es innegable que el principal legado que podemos dejarles a los hijos es el relativo a los valores morales y los hábitos positivos que les inculcamos todos los días, la mayor parte de las veces de manera inconsciente, de ahí que es importante reflexionar en torno a la serie de actitudes que asumimos los padres de familia (ambos, mamá y papá) cuando se trata de la convivencia cotidiana dentro y fuera del hogar, pues en cada acción nuestra les enviamos un mensaje a nuestros vástagos sobre el ejemplo para conducirse en cada ámbito donde nos desenvolvemos.

Lo anterior viene a colación, estimado lector, en virtud de que, recientemente, varios padres de familia de una escuela primaria donde estudia alguno de nuestros hijos fuimos agredidos de manera verbal por parte de una señora sólo porque se le hizo la petición de que moviera su automóvil, debido a que lo dejó estacionado en la zona de ascenso y descenso, lo que ocasionó un caos vial por ser la hora de entrada al plantel educativo.

En lugar de reconocer su error, la susodicha reaccionó de forma violenta y hasta amenazó con levantar un reporte ante la Secretaría de Educación, a pesar de que se le señaló que la denunciada debería ser ella, por estar violando el Reglamento de Tránsito y Vialidad, pues por más de 10 minutos dejó estacionado su coche en un área prohibida.

Este tipo de incidentes, que en esta ocasión no pasó a mayores, no reflejan más que la ausencia de valores y la inconsciencia de algunos adultos cuando se trata de acatar las normas viales, cuya finalidad es regular el flujo vehicular de tal manera que con su observancia se prevengan accidentes que pueden derivar en verdaderas tragedias como ya ha ocurrido en distintos rumbos de la ciudad de Durango, a pesar de que los infractores, casi siempre, esgrimen el gastado argumento de "no pasa nada si sólo me estaciono unos minutos" en una zona prohibida (en este caso, de ascenso y descenso).

Llama la atención que, por lo general, la mayoría de quienes infringen el Reglamento de Tránsito y Vialidad reaccionan de manera violenta y prepotente cuando se les hace la observación de que con su actitud negativa están afectando los derechos de los demás a circular sin el riesgo de generar un percance vial o el atropellamiento de un transeúnte. Pocos son los que reconocen que cometieron una infracción y ofrecen una disculpa por el inconveniente, aunque lo ideal sería que todos respetáramos los señalamientos prohibitivos que nos indican las restricciones para realizar determinada maniobra en la vía pública.

Podemos entender que todos hemos pasado por situaciones que nos empujan a experimentar ciertos estados de ánimo, y que en ocasiones los problemas que nos aquejan no nos permiten concentrarnos sobre la forma como nos conducimos fuera del hogar, por lo que a veces nos podemos desquitar con el primero que se nos atraviese, aunque no tenga "vela en el entierro", pero de ninguna manera esto se puede justificar para que pasemos por encima de los demás sólo porque en ese momento tenemos conflictos o presiones de cualquier índole.

Con lo anterior quisiera evidenciar que uno de los valores que más deberíamos tener presentes -y poner en práctica, por supuesto- es la tolerancia, lo que sumado al respeto nos ayudaría a tratar de mantener el control de nuestras emociones para no incurrir en el error de lastimar u ofender a los demás sólo porque tenemos problemas, ya que si todos nos escudáramos en esta justificación el mundo sería un caos mayor del que ya es, por no hacer el esfuerzo de ser más pacientes y pensar las cosas antes de ejecutarlas.

En lo personal, soy de la idea de que el respeto es la piedra fundamental de los valores, ya que de ahí parten otros principios morales, otros hábitos que nos ayudan a mejorar como seres humanos, conscientes de que quienes nos rodean merecen un trato digno, sin agresiones de ningún tipo, pues aquí podría aplicar la máxima de "trata a los demás como te gustaría que te trataran" o aquella de "no hagas a los demás lo que a ti no te gustaría que te hicieran". Sobre todo, también se me viene a la mente aquella frase inmortal del expresidente Benito Juárez: "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".

Si estas frases las insertáramos en el contexto actual, por ejemplo, en el incidente que propició la señora que se estacionó indebidamente en una zona de ascenso y descenso, en el exterior de la escuela, todo hubiera transcurrido en un ambiente de respeto y armonía. Sin embargo, la señora escogió la agresión como medio de defensa en lugar de reconocer su error y seguir su camino.

Los padres de familia tenemos la enorme responsabilidad y, también, al mismo tiempo, la maravillosa oportunidad de transformar este mundo, tan sólo con cumplir la encomienda diaria de inculcarles a los hijos esos valores y principios morales que los ayudarán a afrontar y superar los obstáculos que se les presenten en su vida. Sin embargo, lo más importante es que los progenitores seamos un ejemplo en la aplicación de esos valores, pues sólo de esta manera se pueden enseñar y aprender.

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