Editoriales - nota 2 de 8

El Mañana en el blanco

Por: Miguel Ángel Granados Chapa


El fiscal Naranjo, agente del Ministerio Público Federal, no tiene que realizar ninguna averiguación previa sobre el terrible ataque armado contra El Mañana, de Nuevo Laredo perpetrado el lunes. Antes de iniciarla siquiera, se rindió, o mostró a qué realmente se dedica: "Como quiera, no los voy a encontrar", dijo resignado o sincero y de ese modo puso a salvo a los agresores de ese diario que con el rostro descubierto (seguros de que no se les colocará en el trance de ser identificados) lanzaron una granada y ametrallaron las oficinas de ese diario fronterizo, e hirieron de gravedad al reportero Jaime Orozco Tay, a quien asestaron cinco disparos de un arma de gran calibre. Eso sí, hostil ante las víctimas del atentado, el fiscal federal exigía desalojar las instalaciones del periódico, lo que hubiera supuesto dejar de imprimir la edición de ayer. Los periodistas estaban conscientes de que no debían alterar el escenario de la agresión, pero juzgaron posible hacerlo al mismo tiempo que efectuaban su trabajo. Mas, como no se ausentaron del periódico, ya tendrá pretexto el agente de la PGR para explicar el fracaso de su tarea, fracaso por él mismo anunciado.

Hace apenas diez días, el 26 y el 27 de enero, se efectuó en esa ciudad y en ese periódico el seminario Narcotráfico. Investigación y cobertura noticiosa, organizado por la Sociedad Interamericana de Prensa y por medios informativos de la frontera. Se concretó en esa reunión el proyecto Fénix, esbozado en la Declaración de Hermosillo (suscitada a su vez, entre otros hechos, por la desaparición en la capital de Sonora del periodista de El Imparcial Alfredo Jiménez). Es una iniciativa contra el silencio: se trata de investigaciones conjuntas, cuyos resultados se publiquen en los medios fronterizos, especialmente en materias cuya difusión se intenta acallar. Si bien en El Mañana hay temor no sólo a la violencia sino a la impunidad que la empeora, sus periodistas no se dejarán arredrar por el miedo.

En la historia del diario, fundado en 1932 por Heriberto Deándar Amador y encabezado actualmente por su hija Ninfa Deándar Martínez, como presidenta de su Consejo de Administración, no han faltado vicisitudes, que se condensaron en épocas en que fue evidente la colusión del narcotráfico y el poder. En 1996, por ejemplo, la propia Ninfa Deándar fue amenazada de muerte de modo repetido, por vía telefónica, en recados en que se anunciaban también peligros para sus hijos (tres de los cuales, Ninfa, Heriberto y Román Cantú Deándar, son directivos del diario). Se distribuyó entonces, también, un folleto infamatorio contra la Presidenta del diario, sin que nadie impidiera su circulación. En cambio, en noviembre de ese mismo año la señora Deándar fue sometida a proceso, por difamación, acusada por la alcaldesa Mónica García Velázquez. El periodista Raymundo Ramos, a su vez, fue secuestrado durante unas horas y conminado a que "ya no atacara al gobernador", Manuel Cavazos entonces.

El más rotundo atentado contra El Mañana sobrevino el 19 de marzo de 2004. Poco después de salir de la redacción, en horas de la madrugada, y cuando se hallaba a las puertas de su domicilio, fue asesinado a puñaladas -se le causaron más de veinte lesiones con arma punzocortante- el director editorial del diario, Roberto Mora García. Nacido en Monterrey, egresado del Tecnológico de esa ciudad, fue reportero y editor de El Norte y luego trabajó en otros medios regiomontanos antes de trasladarse a Nuevo Laredo, donde consolidó su reputación profesional de periodista íntegro.

Con apresuramiento semejante al del fiscal Naranjo, que adivina que no podrá encontrar a los atacantes de El Mañana, el procurador de Justicia del gobernador Tomás Yarrington, Francisco Cayuela, determinó de inmediato que se trataba de un crimen pasional, aprovechando la homofobia ambiente. Al parecer se montó un escenario para corroborar esa intuición del Procurador: fue detenido Mario Medina Vázquez, quien confesó el asesinato por una suerte de celos preventivos, pues temía que su víctima enamorara a su amante. Medina Vázquez, ciudadano norteamericano, no contó con asistencia consular, y tan pronto pudo decirlo aseguró ser inocente y haber sido torturado para que se incriminara. Detenido el 28 de marzo, fue a su vez asesinado en la cárcel, igualmente a puñaladas, el 13 de mayo siguiente. Lo ultimó salvajemente un reo peligroso, que cumplía una sentencia por homicidio.

En agosto pasado, apareció en el diario español ABC una semblanza de la señora Deándar, firmada por Alfonso Armada donde se lee que ella "es de las que creen que el neoliberalismo impulsado por el ex presidente Carlos Salinas de Gortari empobreció a la clase media, hizo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres". Diagnostica que la mexicana está "imitando lo peor de una sociedad muy descompuesta, como es la norteamericana. Nos tiene entrampados el tener. Muchos nos acusan de haber destapado la caja de Pandora, pero yo creo que hay que seguir exprimiendo hasta que salga toda la pus. Ahora ya sabemos por qué nos quieren matar. El fantasma de la violencia está adquiriendo un rostro. Todo tiene una causalidad. La esencia del periodismo es la búsqueda de la verdad, aunque la libertad de expresión está ahora muy coartada por el narcotráfico y el poder, que son la misma cosa".

Sin dejarse vencer por el pesimismo concluye diciendo que si bien "el mal es muy fuerte, tiene muchas metralletas...el bien es más grande".

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