Editoriales
RUBÉN CÁRDENAS
mar 19 sep 2017, 9:35am 4 de 7

Lo grave es que siguen en riesgo miles de mujeres en México



La Raya Del Tigre

A través del hashtag #niunamenos, la sociedad mexicana sigue expresando su consternación e indignación por el feminicidio de Mara Fernanda Castilla Miranda, estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Popular Autónoma de Puebla, cuyo caso ha acaparado los titulares noticiosos, las redes sociales y ha provocado el resurgimiento de un debate cíclico en nuestro país en cuanto al papel de las autoridades como salvaguarda de los ciudadanos, así como respecto a los límites que la violencia impone a la libertad individual.

Desde la madrugada del 8 de Septiembre, cuando su grupo de amigos vio a Mara abordar una unidad de Cabify, solicitada por ella misma después de un contratiempo para que alguien la llevara a su departamento desde un bar en Cholula donde habían estado, no se le volvió a ver con vida. Horas después, ya la policía estaba en la intensa búsqueda que derivaría en un trágico hallazgo.

La tarde del 15 de Septiembre, el gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, dio a conocer la localización del cuerpo de Mara Fernanda, de 19 años, y la captura del presunto responsable, Ricardo Alexis, el chofer de Cabify que debió trasladar a la joven a su domicilio en el fraccionamiento Torres de Mayorazgo. Fue hallada junto a una barranca cerca de Xonacatepec, en Puebla, envuelta en una sábana aparentemente sustraída de un motel en donde el victimario habría llevado a su víctima en horas de la mañana.

Hasta hoy, el debate sobre este feminicidio sigue centrado en la falta de seguridad y garantías que tienen las mujeres en México para realizar su vida con toda normalidad y libertad, sin ser agredidas por la forma en que se vistan o las actividades que realicen. El derecho de toda persona, hombre o mujer, de que nadie se meta con él o ella, como forma básica de convivencia, se está pulverizando en un México dolorosamente enfermo de violencia, en particular de esta clase brutal de violencia de género, la cual no distingue edades, apariencia, estrato social, forma de vestir ni horarios. Puede sólo bastar un minuto de exceso de confianza o de omisión para caer en manos de algún depredador disfrazado de gente de trabajo.

Mara Fernanda no tomó cualquier taxi en la esquina ni tampoco caminó cuadras en algún barrio a oscuras para llegar a su departamento; hizo lo que todos los padres recomiendan a sus hijos que salen de noche: pedir un servicio seguro a través de una plataforma plenamente autorizada y confiable, como lo hacen millones de jóvenes en las grandes urbes.

Independientemente del posicionamiento tanto de grupos feministas, que exigen garantías para que las mujeres transiten sin problemas por la ciudad a la hora que sea, como de los conservadores a ultranza -muchos los llaman retrógradas- que insisten en criminalizar a las mujeres por "andar de fiesta", la realidad es que nos tenemos que cuidar solos en primera instancia, pues las autoridades no toman su responsabilidad como deberían.

Por ejemplo, obviamente nadie pretende que las autoridades estén detrás de cada persona que salga de noche, pero sí deben tener un control absoluto sobre los encargados del transporte, llámense Uber, Taxify, Cabify o como sea, porque en algún momento todos necesitaremos ese servicio, tan cacareado como la opción segura en comparación a los taxis normales y no se diga a los taxis "pirata". La necesidad de circular de noche ha crecido con la apertura de puestos de trabajo nocturno y no todas las mujeres trabajadoras se pueden dar el lujo de escoger horario o de tener un auto a la puerta para que las lleve y traiga.

Por otra parte, si México está catalogado en el plano internacional como un país eminentemente machista, donde apenas se empiezan a considerar los piropos groseros o el manoseo como falta de respeto hacia las mujeres, entonces la clasificación de "feminicidio" tampoco tiene mucho auge, aun cuando existen antecedentes tan deleznables como el de "las muertas de Juárez", caso que tampoco ha tenido esclarecimiento.

Por eso, todavía hay quienes revictimizan a las agredidas, las hacen pasar por el banquillo de las acusadas y casi se atreven a justificar a los agresores, bajo el indignante argumento de que "algo andaría haciendo en la calle". Claro que algo andaría haciendo; las mujeres, como los hombres, trabajan, se desplazan, van y vienen; no están inmóviles y no por eso tienen que enfrentar la posibilidad de ser asesinadas.

Existen, por supuesto, reglas básicas de seguridad y cada vez se añaden más a la lista; ya no es sólo evitar los tramos oscuros y poco transitados o no perder de vista la bebida en un bar, sino poner los seguros en cuanto se aborda un auto, no detenerse cuando algún desconocido marque alto o se atraviese, bajar aplicaciones para llevar un acompañante virtual en trayectos de taxi, saber cómo reaccionar en caso de asalto sexual, avisar a alguien sobre horarios, entre muchas otras.

Empero, hay algunas medidas que deben ser reforzadas en casa desde que los niños están en primaria, para que sepan siempre cómo cuidarse, más cuando ya crecieron y comienzan a ser independientes. Salir siempre con un grupo de confianza y a lugares bien establecidos, mantenerse comunicados, tener siempre un celular a la mano, desconfiar de los desconocidos y mantenerse alerta ayuda mucho. México dejó de ser un territorio donde se camina sin preocupaciones y la prioridad es minimizar riesgos.

Este crimen debe dejar, además de justicia, una enseñanza para todos, porque no es un cliché eso de que "Ni una más, ni una menos"; nuestro país debe ser un sendero fiable para el desarrollo laboral y personal, sin el azote de la violencia.

Son tiempos difíciles y las autoridades deben acortar las enormes listas de homicidios sin resolver y servir de la mejor manera posible; así lograrían recuperar la confianza de la gente, aunque hay cosas irrecuperables, como la vida de Mara Fernanda, como cada vida que se ha perdido debido a esta violencia que padecemos. Alto a los feminicidios, alto al crimen, alto a la impunidad, debe ser algo más que un lema de batalla. Emprendamos acciones.

AL COMPARECER ANTE el Congreso local, como parte del análisis de la glosa del Primer Informe de Gobierno, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Arturo Enrique Salazar Moncayo, dijo que al inicio de la actual administración se encontró un padrón de 943 contratistas, de los cuales sólo 452 eran regulares y los otros 491 no fueron localizados... SIN DECIRLO, EL responsable actual de SECOPE adelantó que uno de los siguientes que pasará por la acción de la justicia será César Guillermo Rodríguez, extitular de esa dependencia, a quien ubican en un país centroamericano, disfrutando de lo que no le pertenece... LAS AUTORIDADES EDUCATIVAS locales echaron a andar un taller de capacitación para tratar de mejorar los índices de acceso, permanencia y conclusión exitosa de los alumnos de educación media superior y superior. Se proyecta reducir la deserción escolar de estos niveles educativos al 9 por ciento, ya que el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación ubicó a Durango, entre los años 2014 y 2015, en un 17 por ciento en el nivel medio superior.

Twitter @rubencardenas10

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