Siglo Nuevo
Fabiola Pérez-Canedo
mié 6 dic 2017, 6:25pm 1 de 2

¿Fuerte y claro?



No pierdas tu audición

La pérdida auditiva grave o presbiacusia se presenta cada vez con mayor frecuencia debido, principalmente, a la exposición constante al ruido intenso, que va desde el ruido ambiental, que se ha incrementado considerablemente, hasta en las empresas y en la propia casa.

Héctor Valdés Gutiérrez, otorrinolaringólogo, explicó que la pérdida auditiva es un problema que aqueja a la población significativamente y que cada vez se observan más casos, en etapas adultas, pero ya a más temprana edad.

Señaló que ya hay medidas de seguridad establecidas para las empresas, que deben exigir a los trabajadores, sin embargo, con frecuencia, es el propio personal quien, por prisa o descuido, omite estas normas, que son para garantizar su salud

Suben el volumen

Es común que la persona que ha comenzado a padecer la pérdida auditiva no está consciente de este problema hasta que otros se lo señalan. Por ejemplo, en casa, el familiar que comienza a subir el volumen a la televisión o la música, o que en las charlas con los demás ya no escuchan igual, o en el caso de los niños, que se les repite en varias ocasiones porque no comprenden bien la oración.

“Ahí hay que prender el foco: algo está pasando que no me está escuchando”, dijo Valdés, “pueden ser muchas cosas, pero una de ellas es un problema auditivo”.

Señaló que, en las diferentes etapas de la vida, las causas varían. Por ejemplo, en los niños en etapa escolar, las principales causas de la disminución de la audición son por cuadros repetitivos de vías respiratorias superiores, más pequeños por una malformación.

Los factores que incrementan el riesgo, en los preescolares son los procesos infecciosos agudos de vías respiratorias altas; en los jóvenes, la exposición constante al ruido tanto social como laboralmente.

“Es importante educar a la gente para que no se exponga: escuchan música a volúmenes muy altos, es un trauma a los oídos que definitivamente va a mermar en su audición en algún momento”, manifestó, “quienes trabajan, necesitan adoptar las medidas de seguridad, que ya es por norma, y que son para su protección”.

El especialista dijo que quienes detectan algún problema en su oído deben acudir de inmediato al chequeo médico, pues mientras pase más tiempo hay menos posibilidad de recuperar esa audición.

“Aquí llegan pacientes que dicen 'es que ya no escucho, pero ya tengo un año con el problema' o empiezan a escuchar ruidos, zumbidos: 'traigo un zumbido desde hace un año y medio, pero hace 15 días me aumentó más', es cuando ya vienen, pero ya tienen un año y medio, se ha ido lastimando aún más ese oído”, comentó.

Valdés dijo que otro síntoma muy importante para valorar que hay un problema de audición es que el paciente comience a escuchar ruidos o zumbidos, sin embargo, insistió en que es mínima la cantidad de gente que se atiende en forma inmediata.

Tomar conciencia

El médico consideró que se requiere en la actualidad ser muy conscientes sobre los riesgos de provocar impactos o traumas al oído a través de escuchar la música a muy altos volúmenes, por lo que siempre se recomienda ajustarlo a un nivel aceptable, no estar en lugares donde haya mucho ruido, además de que las autoridades deben revisar continuamente que la música, en los bares, se mantenga dentro de la norma.

“En las empresas, las autoridades deben vigilar que se cuente con los protocolos necesarios para proteger la audición de los trabajadores”, expresó.

Valdés dijo que la pérdida auditiva se detecta mediante estudios que debe realizar el especialista, como la audiometría tonal, que arroja el nivel de daño, la ubicación de la lesión y el pronóstico.

En menores de cinco años no se recomienda la audiometría, pero se realiza el examen de potenciales evocados auditivos. En recién nacidos, se empieza a llevar a cabo, en hospitales privados y algunos públicos, el tamizaje auditivo, con lo que se puede sospechar si hay o no pérdida auditiva.

¿Limpiar o no?

El uso de cotonetes es una costumbre que la gente ha adoptado para la limpieza del cerumen en sus oídos, incluso se utiliza en niños y hasta bebés, sin embargo, esta práctica no es nada recomendable por los especialistas.

“El cotonete es un objeto que no debe entrar a los oídos porque puede lastimar el conducto, puede lastimar la membrana timpánica, si la persona padece de producir mucho cerumen, lo único que va a ser es meterlo más, no lo va a sacar, y lo puede compactar, lo que puede ocasionar pérdida auditiva temporal, hasta que se saque el tapón de cerumen se va a solucionar el problema”, explicó Valdés.

“Decía un maestro: los oídos se limpian con los codos, ¿puedes? Pues no se limpian”, indicó, “no hay necesidad de usar ese tipo de accesorios, el organismo fue creado para él solo solucionar sus problemas”.

Expuso que en la piel del conducto externo hay unas microvellosidades, que tienen como función ir sacando el cerumen que se va produciendo, mientras que la principal función del cerumen es humectar la piel del conducto, que se puede resecar, pero no es suciedad.

“Claro que hay gente que produce más cerumen que otras, como hay gente que suda más o que tiene más glándulas sebáseas, cuando se sepa productor de mucho cerumen, lo ideal es acudir con el otorrino para que le haga una limpieza, sin que se le ocasionen problemas”, expuso.

“El cotonete es un objeto que no debe entrar a los oídos porque puede lastimar el conducto, puede lastimar la membrana timpánica”.

Héctor Valdés Gutiérrez, otorrinolaringólogo

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