Editoriales
ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)
mar 16 ene 2018, 8:51am 2 de 7

Mirador



Nuestros antepasados indígenas eran dueños de un fantástico bestiario donde los animales asumían cualidades mágicas.

De la comadreja decían que se embarazaba por las orejas y paría por la boca.

De la serpiente contaban que bebía la leche del seno de la mujer que se había dormido mientras amamantaba a su hijo. La sierpe metía la cola en la boca del bebé para que no llorara.

Al coyote le atribuían una extraña habilidad: daba vueltas y vueltas en torno de una palma hasta que, mareada, soltaba sus sabrosos dátiles.

Las perdices, según ellos, eran tan lúbricas y sensuales que si el viento les llegaba desde el lugar donde se hallaba el macho con sólo eso concebían.

Para ellos la saltapared era ave de mal agüero: si se posaba en el techo de una casa eso significaba que la mujer que ahí vivía le era infiel a su marido. La espantaban entonces con la escoba, o les pedían a sus hijos que le tiraran piedras.

Recordemos por último el famoso dicho: "Cuando el tecolote canta el indio muere". Y su remate: "Eso no es cierto, pero sucede".

¡Hasta mañana!...

RELACIONADAS
→ MIRADOR
DESTACAMOS
COMENTA ESTA NOTICIA
ADEMÁS LEE

El Siglo de Durango, calle Hidalgo 419 Sur, Durango, Dgo. México, C.P. 34000
Contáctenos | RSS | Aviso legal
Conmutador: 618.813.7080 | Publicidad ext 104, 108 | Suscripciones ext. 112 | Redacción ext. 131
Para mayor información sobre el tratamiento de sus datos personales ingrese a : Privacidad

comscore
Síguenos en: facebook twitter movil iPhone Android BlackBerry BlackBerry BlackBerry