Editoriales
JESÚS CANTÚ
dom 4 feb 2018, 7:37am 1 de 7

Creciente armamentismo de hogares mexicanos



La creciente inseguridad, la relajación en las leyes que controlan la venta y posesión de armas en Estados Unidos y la vecindad con dicho país provoca un creciente porcentaje de hogares mexicanos que poseen un arma en su casa, lo cual ha provocado el disparo en el porcentaje de homicidios provocado por arma de fuego, para llegar al 65% del total de los cometidos en el 2017, el año con el mayor número y tasa de homicidios dolosos del que tenga registro la historia mexicana.

De acuerdo a un análisis publicado por Marianna Gabutti y Mariana Nolasco, investigadoras de México Evalúa, en el portal Animal Político, el 20 de septiembre del año pasado, se incrementó en los últimos cinco años en el 60%, pasaron de 145 mil 939 en el 2011 a 232 mil 746 en el 2016. Las razones del creciente armamentismo en los hogares mexicanos son muchas, pero entre ellas destacan la inseguridad reinante, la impunidad vigente y el clima de desconfianza hacia las instituciones mexicanas.

La presencia de armas de fuego en las casas automáticamente impacta en el número y la tasa de homicidios en la comunidad. En la publicación las autoras refieren: "Un estudio reciente realizado en Brasil muestra que un incremento de 1 por ciento en el número de armas en circulación está relacionado con un aumento de 2 por ciento en la tasa de homicidios.

En México el porcentaje del total de homicidios que era cometido con armas de fuego en el sexenio de Vicente Fox (2000-2006) era de 25; en el de Felipe Calderón (2006-2012) se elevó al 52%; y en el de Enrique Peña Nieto (2012-2018), aunque el promedio es de 56%, en el 2017 fue de 65%.

Para muchos la razón de dicho incremento en el porcentaje será el crecimiento del crimen organizado, sin embargo, de acuerdo a las estadísticas oficiales, según el dicho de Peña Nieto en la 42ª sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el 50% de los homicidios dolosos registrados en el país es producto de fenómenos delictivos locales como el robo, el secuestro, el pandillerismo, la violencia intrafamiliar y la violencia contra la mujer.

El análisis publicado en Animal Político devela algunas de las razones de este incremento, al retomar un estudio de Ilona Szabó, experta en control de armas del Instituto Igarapé, en Brasil, que indica que "cuando un ciudadano responde con un arma de fuego a una agresión, tiene 180 veces más probabilidades de morir que cuando no reacciona. Asimismo, una persona que posee un arma en su hogar tiene 57 por ciento mayor probabilidad de ser asesinada durante un asalto en su casa que alguien que esté desarmado. También señala que la presencia de un arma en casa aumenta en 272 por ciento el riesgo de que una mujer sea asesinada como consecuencia de violencia doméstica."

El incremento en el número y la tasa de homicidios dolosos en el país, que alcanzó cifras record en el 2017, no únicamente tiene que ver con el incremento en la delincuencia organizada, sino también con el incremento en el número de hogares que poseen un arma de fuego. El análisis ya referido señala que en el mes de junio del 2017 "las armas de fuego fueron responsables en promedio de dos homicidios dolosos cada hora y poco más de una lesión al día".

Mientras tanto una información publicada en el periódico Excélsior, el 24 de abril del 2017, que retoma información del "Atlas de la Seguridad y la Defensa 2016", elaborado por el Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casade) indica que el 70% de las armas de fuego que se decomisaron en México entre el 2010 y el 2015, proviene de los Estados Unidos.

De acuerdo a la misma investigación: "La mayor disponibilidad de armas en la nación vecina se dio a partir de 2004, con el relajamiento de las políticas de control de armas de asalto que prohibían la venta e importación de ciertos modelos de equipos semiautomáticos".

El creciente armamentismo es muy preocupante, pues al imparable crecimiento del número de homicidios perpetrados por el crimen organizado, hay que sumar ahora los provocados por este fenómeno que también conduce a un aumento en el número de homicidios dolosos por arma de fuego.

Una manifestación muy evidente de este fenómeno fue el evento ocurrido en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey, el 18 de enero de 2017, en dicha ciudad cuando un adolescente de 15 años abrió fuego contra sus compañeros y la maestra y, posteriormente, se suicidó; el saldo fue de dos muertos (el joven que portaba la pistola y la maestra) y dos heridos, que finalmente se recuperaron. Eventos similares, aunque afortunadamente con menores consecuencias, se han presentado en otros centros escolares de la misma entidad y del resto del país.

La realidad es que un Plan de Seguridad Integral, ya no puede focalizarse únicamente en la delincuencia organizada, debe incluir a toda la sociedad e inclusive medidas que permitan un mayor control de la frontera norte, pues el vecino del norte es el principal abastecedor de armas de fuego y sin pretender construir un muro (como Donald Trump) sí es importante detener el flujo de armas de fuego sin control, como está sucediendo hasta hoy.

Hasta hoy este creciente armamentismo ha sido silencioso, aunque sus efectos han sido muy dañinos; hay que atenderlo en estos momentos en que todavía es posible controlarlo.

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