Editoriales / Aleatoria

Escuchemos lo que está gritando la gente AMLO vs Trump; marcador: 0-0

Columnistas invitados

ALEJANDRO MORENO*, , actualizada 08:40 🕚

La sociedad mexicana sufre un triple temor: el temor a enfermarse de covid-19 y no contar con los servicios médicos que eviten su agravamiento; el temor al desempleo y al hambre, y el temor a la creciente inseguridad pública.

Ésa es la radiografía del México de julio del año 2020. Ante ello, el gobierno debe abocarse a atender y disminuir las causas de esos tres temores que crecen a pasos agigantados, desbordando en muchos sentidos a las instituciones públicas que hoy lucen famélicas ante un enemigo microscópico pero letal y ante grupos criminales que encuentran en el deteriorado tejido social a su mejor aliado para esconderse y adueñarse de territorios.

Como pocas veces, los temores de los mexicanos se han alineado y amenazan con provocar el retroceso de una generación en el desarrollo social y económico alcanzados.

Para el PRI es evidente que México necesita crear riqueza y repartirla; crear para repartir y repartir para crear, pues ése es el círculo virtuoso que nos permitirá superar la pobreza que marca el destino de 50 millones de mexicanos y contar con los recursos necesarios para garantizar servicios públicos de calidad, que eviten que 61% de los contagiados de covid-19 mueran por no haber sido atendidos oportunamente, que 81% de los fallecidos sea en hospitales públicos y que 71% de ellos sean los más pobres.

Hoy, México es el quinto país con mayor número de muertes en el mundo por covid-19, lo cual se puede y se debe prevenir haciendo pruebas de manera masiva para atender oportunamente a los contagiados y lograr controlar la pandemia. Mientras ello no sucede, las y los mexicanos debemos tomar todas las precauciones necesarias pues lo que está en peligro es nuestra vida.

Entre la sociedad mexicana y sus instituciones públicas debe fortalecerse el vínculo imprescindible de causas-efectos-causas; para lo cual México requiere invertir los recursos públicos necesarios para atender las necesidades actuales de la población.

Lamentablemente, ello no está sucediendo, pues 60% de los mexicanos considera que los recursos económicos para atender la pandemia no han sido suficientes, mientras que 61% desaprueba que no se esté apoyando a las pequeñas y medianas empresas y 69% pide que el gobierno modifique sus programas con base en las nuevas circunstancias del país.

Ante las exigencias sociales, somos millones de priistas los que estamos abocados a trabajar para que a México le vaya bien, y la única manera de salir bien librados de esta pandemia es en unidad y en acuerdo.

El PRI le apuesta a la política para privilegiar los entendimientos en torno a los temas que más preocupan a las y los mexicanos. Seguiremos buscando el consenso y privilegiando la estrecha relación que siempre hemos guardado con la sociedad civil organizada.

Hagamos, pues, política en todas partes: en el hogar, en el ejido, en la fábrica, en los municipios, en los mercados y plazas públicas, con el gobierno federal; política en todas partes y a todas horas.

Tenemos mucho qué hacer, pues perseguimos un enorme propósito: evitar que sigan muriendo mexicanos por covid-19, por la pobreza y por la inseguridad. Para cumplir nuestras tareas todo nos podrá faltar, menos vocación de servicio al pueblo de México.

Estamos obligados a emprender numerosas acciones, pero con realismo, sin el agotador pesimismo ni el inexperto optimismo.

*Presidente Nacional del PRI.

Todos vimos que AMLO y Trump intercambiaron bates de béisbol en la reciente visita del Presidente México a EU. Pues bien, analicemos la visita en lenguaje beisbolero. Si a mí me preguntan, el resultado es el siguiente: creo hits, cero base por bolas y dos home runs. En otras palabras, un partido corto, aburrido, sin público, con los árbitros comprados. Muy, pero muy lejos de las grandes ligas. Eso sí, cada quien con su porras, sus aplaudidores y lambiscones de siempre. La mafia actual del poder.

Cero hits porque no hubo bateo. Ambos mandatarios hablaron mucho, se elogiaron de más, pero fueron palabras huecas, vacías. ¿Quién le puede creer a Trump cuando dice que los migrantes mexicanos son muy importantes para su país, pero los insulta casi a diario? ¿Quién le puede creer a AMLO cuando le agradece a Trump el "compromiso y el respeto" con el trata a los mexicanos y que no "nos trata como colonia"? ¿Acaso ya se le olvidó en qué estadio estaba? Se lo recuerdo: es el estadio donde siempre gana el dueño, o sea, Trump, quien ha dicho que los mexicanos son "violadores y criminales", y quién nos amenazó con imponer aranceles si no perseguíamos a los migrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos para una vida mejor. Si eso no es tratarnos como colonia, no sé qué sí sea.

Cero base por bolas, porque ni uno avanzó en lo sustancial, nadie ganó terreno importante. No se llegó a un acuerdo ni en seguridad ni en migración. Tampoco hablaron del flujo de armas de EU hacia México con el que asesinan a decenas de personas al día. Es más, ni de la pandemia platicaron. Me imagino que los tiene sin cuidado pues ninguno apareció con tapabocas.

Pero sí hubo dos home runs, ambos de Trump. El primero porque sabe que puede obligar a que AMLO vaya a EU cuando él quiera; incluso si lo invita desde el muro que construye para separarnos. El segundo, Trump tiene en su poder muchísimas fotos y videos que podrá mostrar en sus debates con Biden, donde el Presidente de México lo halaga y le aplaude. Esto, en estados como Texas donde prácticamente está empatado con Biden, es fundamental porque el voto mexicano es esencial para la victoria del Republicano.

Concluyo. AMLO fue como representante de todo el pueblo de México, fifís incluidos, y la verdad sea dicha: no nos representó. Lo único que quería era quedar bien con el Presidente más antimexicano, xenófobo y corrupto de los Estados Unidos en, por lo menos, los últimos 100 años. Hubo porras a favor y en contra de los equipos, pero finalmente no pasó nada. Nada. Como mexicano, me hubiera gustado ver en el partido a un Babe Ruth y a un Joe DiMaggio, me gustaría haber visto un partido entre los Yankees de Nueva York y los Red Sox de Boston. Pero no, lo que vi ni a liga infantil llegó.

En conclusión. Qué aburrido partido. Lo malo es que no fue un partido, fue el primer viaje internacional de nuestro Jefe de Estado. Algo va mal, pues.

Atentamente, a toda la afición... de la política nacional.