Editoriales / Aleatoria

Religión y política

LUIS F. SALAZAR WOOLFOLK, , actualizada 08:13 🕚

Los decretos recientes del Gobierno Turco, que atribuyen la función de Mezquita a la antigua Catedral de Santa Sofía en la ciudad de Estambul, son el fruto de una campaña del presidente RecepTayyipErdogan, tendiente a reforzar su régimen político, utilizando a la Religión. El viernes pasado el Presidente abrió el rezo en el recinto referido, leyendo la Primera Sura del Corán en idioma árabe, con lo que mezcla política y religión, y se asoma al abismo en el que han caído muchos gobernantes de todos los tiempos, alacumular poder para ejercerlo sin límites.

El fenómeno viene desde los orígenes de la humanidad y fue indiscutido hasta la llegada del Cristianismo, que separó los poderes espiritual y temporal, mediante el mandato de dar a Dios y al César lo que a cada uno corresponde.

Las diversas formas de espiritualidad incluidas las religiones institucionalizadas, deben ser las primeras interesadas en tomar sana distancia del poder político, como garantía de libertad no solo del culto público, sino de la libertad de conciencia individual, y el respeto a la dignidad de la persona humana.

El territorioturco incluye partes de Europa y Asia.La destrucción de Jerusalén en el año 70 de nuestra era aceleró la difusión del cristianismo en lo que hoy es Turquía, que fue el asiento de las primeras comunidades cristianas de Asia Menor, entre las cuales sobrevive la heroica comunidad armenia.

El turco es un idioma indoeuropeo que se escribe con letras del abecedario latino, y la población del paísdesciende de tribus de múltiples razas, que aprendieron del Imperio Romano un sentido de organización política basada en el derecho y la justicia y en contraste, quedaron marcadas por la invasión mongólica de Gengis Kan, con una profunda huella de dominación y despotismo.

La ciudad de Estambulque corresponde a la antigua Constantinopla, fue la capital del Imperio Romano de Oriente hasta el año de 1453, y es un ejemplo de espíritu multicultural; está asentada en ambas orillas del Bósforo, estrecho que une al Mar Negro y al Mar Mediterráneo. Constantinopla fue el centro del viejo mundo. La construcción de la Catedral de Santa Sofía fue concluida por el Emperador Justiniano en el año 537, antes del nacimiento del Profeta Mahoma, fundador del Islam, y es una pieza invaluable de arquitectura bizantina.

A la muerte de Mahoma en el año 632, el Islam se expandió bajo el impulso de una teología basada en el derecho de conquista que se atribuyen algunos fieles de dicha religión, de dominar en nombre de Dios a todos los pueblos de la tierra, por medio de la Yihad o guerra santa. A raíz de la caída de Constantinopla en 1453, el Sultán Mehmet II suspendió el culto cristiano en la Catedral de Santa Sofía, y la convirtió en mezquita hasta 1935, en que el presidente MustafaKemalAtaturk, padre de la Turquía moderna, en congruencia con el establecimiento de un estado laico, otorgó al edificio la condición de museo multicultural, que en 1985 fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El desplante de Erdogan lo distancia no solo de la Unión Europea de la cual Turquía forma parte, sino que lastima las relaciones de su gobierno con Estados Unidos y loaleja de su vecina la Rusia de Vladimir Putín, que mantiene un evidente recelo frente al extremismo islámico que florece en sus fronteras. La Turquía del Siglo Veintiuno se debate entre su condición de estado laico, multinacional y diverso en cuanto a su religión y cultura, y el riesgo de convertirse en un estado teocrático.

El intento de Erdogan por fortalecer su liderazgo, por medio de un acto simbólico a todas luces demagógico y anacrónico, puede alentar un crecimiento incontenible de las tendencias más extremas del Islam, que conduzca a que los imanes religiosos de su país le disputen el poder, como ocurrió en Irán con el Ayatola Jomeini, en tiempos del ShaMohammad Reza Palevi.