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México, en el medallero de la muerte

Bajo palabra

VÍCTOR HUGO CASTAÑEDA SOTO, , actualizada 10:38 🕚
México, en el medallero de la muerte

Con 47 mil defunciones, México supera la cifra de decesos del Reino Unido para ocupar el alarmante tercer lugar mundial y acercarse ya a los 500 mil contagios por Covid-19. Hoy el primer lugar en defunciones lo ocupa Estados Unidos de Norteamérica (154 mil); el segundo, Brasil (93 mil); luego, México en tercer lugar (47 mil), desplazando a Reino Unido con 46 mil.

En base a la estadística y algoritmos científicos, se calcula que para el próximo 15 de septiembre, nuestro país llegue a los 600 mil contagios, en tanto las defunciones se contabilizarán en poco mas de 70 mil, mientras el discurso oficial sigue contradiciendo la realidad y en esas condiciones se preparan para festejar, a lo grande, un aniversario más de nuestra independencia (desfile incluido).

No se trata de afirmar, en modo alguno, que el presidente López Obrador sea el culpable o la causa de la pandemia, o que esta sea exclusiva de nuestro país, pero resulta irrefutable afirmar que el presidente López, siendo responsable del timón, lo sea también de la correcta aplicación de políticas públicas en materia de salud, para frenar el contagio y las excesivas defunciones; lamentablemente él y su "científico estrella", el denominado Dr. Muerte, don Hugo López-Gatell y Ramírez, son los responsables de la errática, contradictoria, confusa e incoherente conducción de esta terrible crisis sanitaria y económica que siguen negando y se atreven a afirmar que "ya vamos de salida".

En palabras del brillante abogado y excelso orador, pero frívolo ex presidente de México, José López Portillo y Pacheco, ante la descomunal crisis financiera de 1980, derivada de la caída mundial del precio del petróleo (el costo del barril pasó de los 36 a los 10 dólares), afirmó: "... Soy responsable del timón, pero no de la tormenta...". En parte tenía razón, pues aquella crisis financiera, al igual que la pandemia de hoy, nos llegó de fuera, pero cada Presidente o Jefe de Estado tiene bajo su más estricta responsabilidad la conducción de la crisis para llevar a sus pueblos a buen puerto, cosa que no ocurrió con JoLoPo y mucho me temo que no ocurrirá con el presidente López, quien sigue empecinado en combatir el coronavirus confrontando, dividiendo, insultando, imponiendo, vendiendo cachitos para la rifa del avión presidencial, "combatiendo la corrupción", persiguiendo periodistas y twitteros, armando shows mediáticos del tamaño de Emilio Lozoya Austin o amenazando gobernadores.

Justamente la errática conducción del subsecretario Hugo López-Gatell recientemente culminó con una confrontación entre él y los gobernadores de los estados, quienes en una gran mayoría se inconformaron, pues el Subsecretario de manera unilateral, sin consultar o escuchar la opinión de los jefes políticos estatales, decidió remendar el "semáforo epidemiológico", el cual, contrario a la afirmación presidencial y a la del propio Subsecretario, de que ya "vamos de salida", refleja que vamos en grave y franco retroceso, de tal suerte que, al día de hoy, 16 entidades federativas están en semáforo naranja y los 16 restantes en rojo. Subrayando que en el caso específico de los estados de Durango y Michoacán pasaron del naranja al rojo.

El gran problema surgió por el lenguaje soez, altanero, dictatorial y grosero del subsecretario López-Gatell y su Directora Jurídica, quienes advirtieron a los gobernadores que, de no ceñirse al nuevo semáforo Epidemiológico, se harían acreedores a sanciones administrativas o penales.

La sangre de los gobernadores no llegó al rio, pues gracias a la extraña intervención de la secretaria de Gobernación, doña Olga María del Carmen Sánchez Florero (sic), controló la tempestad, suspendió la sesión y convocó a una nueva para la próxima semana.

Sin embargo, la molestia de los gobernadores de diferentes filiaciones partidistas (incluidos algunos de Morena, como la Jefa de Gobierno de la CDMX), no quedó ahí y, aun cuando el malestar es de más de la mitad de los gobernadores, nueve de estos decidieron, mediante carta publicada en diversos medios de comunicación nacional y en redes sociales, solicitar la inmediata renuncia del subsecretario Hugo López-Gatell, por considerar que este personaje, literalmente, es un peligro para México.

Los 9 gobernadores firmantes (los abajo firmantes) que en conjunto representan a una población de 40 millones de mexicanos (un tercio de la población nacional) además de la renuncia del multicitado y afamado galeno, solicitan el nombramiento de "...un experto en la materia, con conocimiento y humildad, para atender en toda su dimensión los temas de la crisis de salud tan grave como la que estamos atravesando..." (sic).

Además, afirman que la emergencia satinaría exige no solamente de un especialista, sino de un perfil con sensibilidad, "inteligencia" y un alto sentido de responsabilidad que el señor Gatell carece y lo demuestra cada vez que emite información contradictoria, confusa e incoherente que nos muestra el indolente número de muertes en México (sic).

Conociendo al presidente López, es de esperarse que reaccione como es su costumbre: con beligerancia, cerrazón, con sorna, burla y con crecidos deseos de venganza. Por eso, desde ya, los duranguenses debemos cerrar filas en torno al gobernador José Rosas Aispuro Torres, para exigir lo que en legítimo derecho nos corresponde y hacer frente a la asonada que preparan desde Palacio Nacional, para desestabilizar al Gobierno de Durango y someternos al capricho de una persona, que sólo ve la pandemia "como un anillo al dedo" de carácter electoral, para ganar el 2021 y el 2022.

Ante la andanada que viene, es preciso ratificar que los duranguenses deseamos la paz, recursos económicos para salvar vidas y para que los municipios que hoy viven los estragos de las fuertes lluvias reciban recursos del Fonden, nada más, pero nada menos, por ello nuestra solidaridad para con el gobernador Aispuro.

México, en el medallero de la muerte
México, en el medallero de la muerte