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Rebeldía

SORBOS DE CAFÉ

MARCO LUKE, , actualizada 09:08 🕚
Rebeldía

Lo más triste de dejar de ser niño, es dejar en la infancia a la rebeldía.

Muchos dirán que la obediencia no es solamente sana, sino que, es la llave de una buena sociedad, sin embargo, no es otra cosa que el arma perfecta que utiliza el tirano.

No es sino una simple herramienta que utiliza el fascismo para controlar las manos de quienes sostienen un arma y doblegan a su semejante porque han jurado "lealtad" a su patria.

Qué ilusos, pretender escudarse terminando con la vida de un rebelde quien busca la libertad, y por ese simple hecho lo cree su enemigo. Todo, gracias a la obediencia que le merece un dictador, que sin duda, no se mancha jamás el traje de la diplomacia quién le ha confeccionado a la medida, auxiliado del sastre de la retórica y de la doble moral, la oligarquía.

Esos "obedientes", probablemente nunca fueron capaces de retar a la autoridad de sus padres, ni tuvieron la valentía de sortear con la adrenalina y el miedo de desobedecer una instrucción, por el único móvil de seguir jugando un poco más.

Una valentía innata, porque, se ponía en juego todo el mundo del infante, porque se rebelaron ante quienes les daban el pan diario, ante quienes les proveían un techo, retaban a la única, pero total autoridad que cabía en su mundo, y sin embargo, jamás dimitieron.

No puede ser comparada la valentía de un niño que da todo por el todo por sus anhelos, ante aquellos que lamen botas para recibir migajas y alimentar así, la soberbia que esconde un sueño frustrado.

No existe algo más alejado de la felicidad, que alejarse de ser niño. No existe algo peor que intercambiar los sueños de niño, por un: "Sí, señor. Lo que usted diga".

Y aún más ruines, son aquellos quienes creen ser rebeldes a costa de la vida, de la tranquilidad, y de la libertad de la humanidad, obedeciendo las órdenes de alguien que a su vez, obedece a su propia avaricia y a su complejo de inferioridad.

Cuánto daño ha causado la obediencia, y mucho más en aquellos que pretenden y han pretendido imponerla a golpes, o con una bala en la sien de quienes no pensaban como ellos.

Solo entonces, se le permite al espíritu desahogar las lágrimas, pero su rebelión estorba.

Estorba a quienes necesitan en este mundo a obedientes, a individuos que no pregunten, a entes que les sea más importante el desenlace de una telenovela, que el origen de un político.

El rebelde con valor, es aquel que a través de la libertad con responsabilidad, aporta al mundo y no obedece, sino que se deja guiar.

Pero elige al líder que le guié para cumplir sus sueños, nunca al charlatán que destruye los de los demás para cumplir con deshonestidad sus caprichos.

Sin duda, lo más peligroso para el mundo no es dejar de ser niño... es ser un adulto sin sueños.

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