Editoriales / Aleatoria

Mirador

ARMANDO FUENTES AGUIRRE, , actualizada 08:55 🕚

Iba la lechera con su cántaro al mercado.

Por el camino pensaba que con el dinero que sacaría de la venta de la leche compraría pollas que se harían gallinas; vendería las gallinas y se compraría una vaca; la vaca le daría terneros que vendería para comprarse una casa, y ya dueña de una casa no tendría problema para encontrar marido.

En eso iba pensando cuando tropezó, cayó al suelo, se quebró el cántaro y se derramó la leche. ¡Adiós pollas y gallinas; adiós vaca y terneros; adiós casa y marido!

La lechera se echó a llorar desconsoladamente. La vio un hombre joven y apuesto y acudió a ayudarla. De ahí nació una amistad que se convirtió en amor. El joven y la lechera se casaron y fueron felices.

Hay quienes no gustan de que las personas tengan sueños, y escriben entonces fábulas morales en las que reprueban a los soñadores.

La vida muestra, sin embargo, que los sueños pueden volverse realidad. Y la vida sabe más que los fabulistas.

¡Hasta mañana!...

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