Editoriales / Aleatoria

AMLO miente. No vamos a crecer al 4.6% en 2021

Columnista invitado

RODOLFO ELIZONDO, , actualizada 08:35 🕚

En el paquete económico presentado por el secretario de Hacienda hace unos días se prevé un crecimiento del 4.6% para el 2021. Así se ha ventilado en medios, así lo ha repetido el Presidente mañanera tras mañanera. Pero lo que no dicen es qué significa ese número. Lo cierto es que la economía no crecerá dentro de, por lo menos, cinco años (por cierto, Valeria Moy prevé una recuperación hasta dentro de once años, sí: 11). Nos quieren vender el espejismo de la prosperidad cuando el porvenir pinta a ser uno de los más oscuros de la historia moderna de México.

La Secretaría de Hacienda prevé que este año el PIB decrecerá en 8%, es decir, la actividad económica del país estará en números rojos, negativos. Aquí caben dos apuntes. El primero es que la proyección de Hacienda es muy optimista, por decir lo menos. Calificadoras, bancos y expertos han calculado la caída económica entre un 10 y 15% del PIB. El segundo es que, aún y si las proyecciones de Hacienda son correctas, simplemente no vamos a crecer los próximos años. Es simple aritmética: si este año decrecimos 8% y el siguiente -supuestamente- creceremos 4%, seguiremos en rojo, a saber: continuaremos con un PIB de MENOS 4%.

Debemos entender la magnitud de la crisis. Esta no es una crisis común y corriente. No es como las que tuvimos en el siglo XX que fueron crisis cambiarias, o como la del 2008 que fue una crisis del sistema financiero. La actual es una crisis en el consumo, en la demanda, y es una crisis de empleo, cuya dinámica no está determinada por variables netamente económicas, sino que es la pandemia la que lleva mano y decidirá el rumbo de la economía. En otras palabras, la pandemia nos confinó y congeló la actividad económica. Esto es importante porque para solucionar lo que se avecina es importante entender la magnitud de lo que está pasando. Van unos datos al respecto.

Se calcula que este año se han perdido 945 mil empleos formales, de 10 a 15 millones de personas entrarán en situación de pobreza y 10 millones serán arrastrados a la pobreza extrema con respecto a la cifra registrada en este rubro en 2018. En el sector empresarial, con cifras actualizadas al mes de julio, 93.2% de las empresas del país se vieron afectadas por la crisis sanitaria y solo el 7.8% reportaban haber recibido algún tipo de ayuda. Ése es el tamaño de la crisis, así de grave es todo lo que está pasando.

Pese a lo anterior, el gobierno presentó un proyecto de presupuesto totalmente desconectado de la realidad. Como ya han señalado varios analistas: es un "presupuesto ordinario para una situación extraordinaria". La inversión pública no aumenta, salvo, claro, en los proyectos inútiles e ineficaces del Presidente López Obrador, como el Tren Maya y Santa Lucía. Además, se siguen destinando ingentes cantidades de dinero a ese barril sin fondo llamado PEMEX. De acuerdo con Jorge Andrés Castañeda, el Gobierno Federal aportó a la petrolera 51,046 millones de pesos en los primeros seis meses del año para cubrir sus flujos de operación y de inversión negativos. Concluye acertadamente que, mientras se inyecta miles de millones a PEMEX, se deja morir al resto de las empresas del país.

En suma: el plan que el gobierno está diseñando en estos momentos no ataca los problemas actuales porque es totalmente inercial: destinar más dinero a Pemex y a los programas sociales, que solo contemplan a los 16 millones de beneficiarios que ya estaban registrados previamente en ellos, por lo que muchos que han quedado en situación vulnerable a consecuencia de la pandemia, no acceden a dichos beneficios.

Ante este panorama, a México le esperan muchas crisis simultáneas. Entre más desempleo exista, más empresas quiebren y más gente caiga en la pobreza, se creará un círculo vicioso en el entorno social que posiblemente aumentará los índices de delincuencia, criminalidad y el tejido social se verá severamente afectado. En vez de reconocer esto, el Gobierno ha decidido dejar que cada quien se rasque con sus propias uñas. Así el gobierno de "izquierda" que tenemos: que deja al individuo descobijado y donde cada tarde el número de muertos aumenta, tratado con tal frialdad que en vez de difuntos han pasado a ser meros datos.

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