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Feminicidio

Diálogo

YAMIL DARWICH, , actualizada 07:20 🕚
Feminicidio

La preocupación es grande; los feminicidios se han incrementado en los últimos años y, hasta ahora, las medidas tomadas son superficiales y por lo mismo ineficientes.

Pareciera que el interés es buscar anestesiar a la consciencia social, más que atender responsablemente el problema. Nuestras autoridades "tratan el cáncer con aspirinas".

Revisemos datos crudos obtenidos de organismos especializados en la atención a la violencia, entre ellos la Alerta de Violencia Contra las Mujeres -AVGM- pudiendo resumirlos: el índice de asesinatos va en constante ascenso y el tratamiento al problema ha sido más político que judicial.

En el país, casi el 69% de los estados federales -22 de 32- han declarado estado de alerta de violencia por feminicidios. En los últimos tres años ya contabilizamos 3,200 asesinadas.

En menos de siete años, de 427 víctimas pasamos a 976 asesinadas y la cifra sigue incrementándose. Desde el año 2015, ha crecido en un 58%.

En el Estado de México, -por ejemplo- la brutalidad feminicida se ha incrementado 145% -según AVGM-. En Chiapas: 45%.

En la Laguna, también sufrimos el problema: en Coahuila, en 2022, suman 5 mujeres asesinadas y en la parte de Durango, 3.

En promedio, en México, son asesinadas 9 mujeres cada día.

Nuevo León, es de los estados federales con más feminicidios y su comunidad está estremecida por la muerte de Debanhi Escobar, la jovencita asesinada con un golpe en la cabeza. Sin embargo, ella es solo un caso de los 395 que van este año -hasta abril 22-.

Las frases declaradas en todos los casos ya las conocemos: "estamos investigando", "haremos lo necesario para aclarar el caso", estamos siguiendo pistas", "seguimos avanzando en la investigación" y otras muchas que Usted puede agregar; esperan que la opinión pública pierda la atención a la impunidad, impulsada por falta de capacidad, interés y/o conveniencias.

Lo cierto es que, a las autoridades de los tres poderes, les interesan más sus carreras políticas cuidando su imagen y las de sus jefes -están más atentos a las encuestas de opinión que en alcanzar eficiencia y eficacia- y es que ellos saben muy bien como funciona la cadena de la complicidad que existe y les escuda.

Mientras no se atienda de fondo el problema actuando en forma responsable y honesta, reconociendo nuestras debilidades heredadas y combatiendo los intereses materiales creados para afectar nuestras formas de convivencia, las respuestas seguirán siendo vanas.

En el presente, los "comunes y corrientes" debemos encontrar maneras de ser escuchados por diputados y senadores, quienes tienen la responsabilidad -ingenuamente votamos por ellos- de trabajar por el bien común y ejercer eficientemente su cargo, obligando con todos los recursos que poseen a los integrantes del poder judicial a que hagan su trabajo.

El ejecutivo no queda fuera de responsabilidad y también tiene que hacer su parte, incluyendo recursos y exigencias, porque no podemos exigirle algo a alguien cuando no le damos los medios para atender sus responsabilidades.

A mediano y largo plazo, la solución estará en la difusión de la información: educando.

Educar es fundamental; explicar de la manera más simple cómo somos manipulados con la comunicación al consumidor: desenmascarar el uso del sexo como instrumento para promover el consumo, -nada nuevo en el posmodernismo- que lo han sofisticado hasta lograr hacerlo un instrumento para manipular e invitar a gastar y hacer que "la rueda de la economía" gire, dejando casi el total de los beneficios materiales en la parte alta.

Tener, poseer y utilizar bienes materiales para ser considerado exitoso es el mensaje consciente y subconsciente y abusando de la sexualidad lo promueven; es el mejor medio para demostrar poder.

Así, lograr el objetivo rebasa toda continencia moral y espiritual y, dado el caso: robar, violentar y hasta matar parecieran atenuados en su gravedad.

Ya en otras muchas actitudes inmorales pensamos: "es normal".

Hasta hace poco tiempo, la comunicación social tenía medidas de control; se prohibían malas palabras en los medios, el erotismo exagerado y nadie podía mentir, al menos evidentemente.

Hoy la libertad se transformó en libertinaje y ese es un interés simple de venta y consumo; alguien gana -unos pocos- y otros pierden -los muchos-.

El materialismo e individualismo se ha establecido como un medio de control y los fines se han limitado a lo material y al corto plazo. Eso continuará sucediendo en tanto no tengamos la conciencia del abuso al que estamos sometidos.

Seguramente Usted, que lee editoriales y artículos de fondo, lo comprende; la enorme mayoría de mexicanos, estamos más preocupados en el fútbol o las modas. ¿Le parece que exagero?

Tenemos responsabilidad de exigir comunalmente, con los instrumentos legales que poseemos y debemos actuar con nuestros cercanos y aquellos que quieran escuchar diciéndoles "el secreto" y voy más allá: buscarlos e invitarlos a que acepten nuestro mensaje.

¿Acepta?

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