Editoriales
ENRIQUE IRAZOQUI
vie 15 feb 2019, 8:52am 6 de 8

Incoherencias Fifis



No Hagas Cosas Buenas...

En que aprietos ha metido el presidente Andrés Manuel López Obrador a varios miembros de su gabinete al forzarlos a hacer pública su declaración patrimonial.

Y es que si bien es cierto la ley obliga a la presentación de la misma, la misma normatividad no señala el requisito forzoso de hacerse público, pero resulta que el mandatario aduciendo a que sus colaboradores deben observar el compromiso moral de ventilar el patrimonio de los principales funcionarios del Gobierno federal, señalando en específico a aquellos que ocupen desde una dirección general, subsecretaría o secretaría de Estado, y ahí en donde empieza el problema.

La primera que dio de qué hablar es la mismísima secretaria de Gobernación, la exministra Olga Sánchez Cordero, quien en su documento respectivo "se le pasó" enlista un departamento que tiene en la ciudad texana de Houston, en los Estados Unidos de América.

Cuando la prensa dio cuenta al público de esta propiedad omitida por la secretaria, ésta contestó que el apartamento es propiedad de su esposo, por lo que no tenía obligación de reportarlo, aunque la ley dice lo contrario, los inmuebles de los cónyuges deben incluirse en la declaración.

En el tema pues, de lo secretarios con propiedades en el extranjero, concretamente en los EEUU, la señora Sánchez no fue la única. Resulta que el flamante secretario de Comunicaciones y Transportes, el ingeniero Javier Jiménez Espriú también tiene un departamento en Houston, y tampoco aparece en la respectiva declaración patrimonial del octogenario responsable de las comunicaciones del país.

El ingeniero Jiménez, luego de ser cuestionado por la posesión de ese inmueble omitido y que detectado por el trabajo periodístico de un diario capitalino, aclaró que éste fue adquirido por su esposa para luego donarlo a una empresa como aportación de capital, por lo que en estricto sentido él no es propietario de departamento, es sólo el representante legal de la empresa que sí es dueña de ese activo.

Otros asuntos menores han surgido con esta autoimpuesta obligación de hacer públicas las declaraciones patrimoniales, como, por ejemplo, la aclaración que tuvo que hacer el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán acerca de su grado académico respecto a la licenciatura en derecho, a la de que primera se ostentó como titulado. Con las exposiciones públicas a las que los ha empujado su jefe, el secretario Moctezuma aclaró que debe créditos curriculares para ser licenciado en derecho por la máxima casa de estudios del país, la Universidad Nacional Autónoma de México. Cosa realmente menor, ya que si bien no ha completado todos los requisitos para ser abogado, el hoy responsable de la cartera de educación del país es licenciado en economía, por lo que al final de cuentas sí es licenciando.

Más allá de que si los principales colaboradores de Andrés Manuel López Obrador poseen bienes y patrimonio por varios millones de pesos, o sí Esteban Moctezuma tiene toda la carrera académica que informa, el problema de fondo es lo que sigue generando el presidente en sus discursos: la división entre clases económicas.

Es un hecho que existe en la sociedad extractos por su capacidad patrimonial, incluso en los países escandinavos reconocidos como las naciones más progresistas, existen quienes tienen más que otros.

El asunto que en México como en todos los países en vías de desarrollo las clases populares son mayoría y por lo tanto, si se les conquista electoralmente el triunfo está garantizado, tal como lo logró el hoy presidente de todos los mexicanos. El respaldo de los populosos lo consiguió por una parte apelando al hartazgo del pueblo ante el robo que ha sufrido por décadas por parte del sistema corrupto, lo cual es indiscutible; pero lo grave es que también apeló al discurso del odio de las mayorías contra los que tienen más, sin importar cómo se haya obtenido el patrimonio. "Fifis" los llama despectivamente el poderoso presidente.

Así pues, que bueno que doña Olga y don Javier tengan departamentos en Houston. Es natural que quienes han logrado tener remanentes pecuniarios deseen ir al norte de nuestra frontera a disfrutar muchas cosas que ofrece el país más poderoso del mundo, la incoherencia es que es de "Fifis" ir de compritas a los Estados Unidos y todavía es más "Fifí" tener depa por allá, por lo que no checa por un lado descalificar a quienes se comportan como tal, y que tenga de esos en su propio gabinete. ¿ o cómo?

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