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IGNACIO ESPINOZA
lun 15 abr 2019, 9:59am 2 de 2

Respeto a la vida animal



PADRES E HIJOS

Apenas hace algunos días nos informamos sobre una noticia que a muchas personas nos causó indignación, coraje e impotencia (por decirlo en términos decentes), debido que se difundió un video, a través de redes sociales, en el que fuimos testigos de cómo un par de individuos (el protagonista es un adolescente y del segundo se desconoce su identidad debido a que fue quien grabó la reprobable escena) se confabularon para publicar cómo se quemaba en una fogata, viva, a una lechuza, con el pretexto o argumento de que se trataba de una bruja encarnada en el cuerpo del pobre animalito que nada pudo hacer ya que se encontraba atado a una cuerda.

Esa clase de muestras de salvajismo, crueldad y falta de sensibilidad (también por calificarlo en términos decentes), por supuesto, generaron una serie de protestas de los miles de internautas que diariamente navegan por internet, al tiempo que demandaron la intervención de las autoridades competentes para que actuaran con la detención de las personas involucradas directamente en ese penoso incidente que se suscitó en el municipio de San Juan del Río, en el estado de Durango, ya que no se podía dejar pasar por alto una acción tan condenable desde todos los puntos de vista.

Afortunadamente, y también debido a las enormes muestras de inconformidad que expresó la sociedad por todos los medios posibles, uno de los responsables fue detenido por la Policía Investigadora de Delitos (PID), dependiente de la Fiscalía General del Estado de Durango (FGE), luego de coordinarse con autoridades de la Dirección Municipal de Seguridad Pública de San Juan del Río, quienes guiaron a los elementos estatales hasta la comunidad El Aguaje, situada a 18 kilómetros de la cabecera municipal de dicha demarcación, sitio donde tras investigar el domicilio de los presuntos responsables, el autor material del atroz suceso fue detenido para que respondiera por sus acciones, aunque luego nos enteramos de que fue liberado por tratarse de un menor de edad.

Y es que, de verdad, amable lector, es inconcebible cómo un adolescente pudo haber tenido esa sangre fría para arrojar al fuego de una fogata a una indefensa lechuza cuyo único "pecado" fue que el joven autor material de esa cruel acción pensara que ese animalito era una bruja convertida en ave y que al matarla acabaría con la vida de lo que él argumentaba no era sólo precisamente una lechuza, sino una persona que se dedicaba a hacer brujería.

¿Qué se necesita para cometer un acto de barbarie de ese tipo?, todavía nos preguntamos muchos que fuimos espectadores de esa escena cargada de una alta dosis de salvajismo, inhumanidad y crueldad, que seguimos reprobando, condenando y, al mismo tiempo, exigiendo que se aplique todo el rigor de la ley que sanciona ese tipo de acciones que atentan contra la existencia de toda clase de animalitos que también tienen derecho a vivir en su hábitat natural y que nadie debe molestarlos ni mucho menos lastimarlos ni matarlos sólo por una creencia, sin fundamento, que aún se encuentra arraigada en algunas comunidades rurales pero que aún así no se justifica su sacrificio al grado de exterminarlas.

A muchos nos lastimó profundamente observar la manera tan sádica en que se comportó el adolescente que arrojó al fuego a la lechuza que, a pesar de que hizo el intento por escapar de su destino, no pudo huir de ese final tan cruel que le deparaba al haber sido maquinado por un joven que, aparentemente, no está bien de sus facultades mentales, aunque esto ya les corresponderá determinarlo a las autoridades que lo juzgarán y que seguramente recomendarán que ese muchacho sea sometido a una serie de terapias para ayudarlo a recuperar el respeto por la naturaleza y por todos los seres vivos que la componen.

Sin embargo, la pregunta que muchos nos hacemos es por qué actuó el joven de esa forma, al grado de presumir su acción, como si se tratara de una hazaña, cuando fue todo lo contrario, un hecho reprobable y condenable desde el punto de vista que se le quiera ver.

Por supuesto que entendemos las circunstancias que rodean el caso y el contexto donde se ha desarrollado y crecido el adolescente, porque en el medio rural, seguramente, le enseñaron que ese tipo de animalitos pueden ser brujas encarnadas en este tipo de fauna. No obstante, insisto, no se puede justificar de ninguna manera que haya sacrificado a la indefensa lechuza sólo por diversión, como se puede observar en el video que ya le dio la vuelta al país y seguramente más allá de nuestras fronteras.

Ante este tipo de escenas, amable lector, que nos indignan y nos estremecen por el grado de crueldad que involucran, los padres de familia debemos inculcarles a los hijos el amor por la naturaleza y el respeto a todos los seres vivos, con mayor razón si se trata de animales que no agreden al ser humano.

No debemos permitir que nuestros hijos rompan el equilibrio de la naturaleza dañando a los animales que forman parte de nuestro ecosistema por ningún motivo, ya que también tienen derecho a existir en este planeta y tienen una función que cumplir.

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