Siglo Nuevo
Héctor Esparza
mar 23 abr 2019, 10:12am 1 de 1

Niños a la carta



El catálogo de los huérfanos olvidados

En México al eliminarse la “adopción simple” sólo quedó vigente la “adopción plena”, considerada como una relación que extingue la filiación preexistente del adoptado y que, especialmente, plantea el carácter de “irrevocable”. Por tanto la adopción es definitiva. En Estados Unidos las normas para acoger a un menor son más flexibles, a tal grado que por la forma de proceder hacen parecer a los niños y jóvenes más un producto intercambiable, que un ser vivo.

En México hay un contraste tremendo respecto a los hijos. En ocasiones se revelan casos de bebés abandonados al momento de nacer, son hijos no deseados producto acaso de una violación o de un embarazo en adolescentes. Son escasos pero impactantes. Por el contrario son más las historias de parejas que desean adoptar, asumiendo los riesgos y problemas que ello implica. Una adopción, se piensa en México, implica un vínculo eterno. En cambio en Estados Unidos la visión es distinta: se acude a la adopción por diversas causas, pero si el adoptado no “hace química” con la familia, puede ser devuelto a la casa hogar o anunciado por internet para traspasarlo, como mercancía, a otro hogar. En ocasiones este traslado puede ser interminable.

El estupor de Lourdes tensó el ambiente durante la entrevista cuando escuchó la pregunta: “¿Regresaría a la niña a la casa hogar de donde la adoptó?”.

-No es un objeto –respondió tajante- hemos tenido problemas de adaptación, pero es parte de la responsabilidad de ser padres, enfrentar los inconvenientes. Tirar la toalla no es opción –sentenció la joven mujer quien, junto a su pareja Rodrigo, decidió adoptar a Denis de una de las casas hogar de la Comarca Lagunera. Los nombres reales y las ubicaciones se reservan para proteger los datos personales.

La adopción en el caso de Lourdes y Rodrigo ocurrió cuando la hija contaba con diez años de edad. Una edad avanzada si se considera que en la mayoría de los casos los padres adoptivos prefieren bebés, mejor si son recién nacidos. Denis proviene de un ambiente violento, de pobreza extrema, focalizado en el sur de la ciudad de Torreón. Algunos de los capítulos conflictivos relatados por la pareja adoptante se refieren al deseo de la menor por retornar a su pasado, a su casa, a fin de cuentas aún la conserva, a pesar de las adversidades que vivió.

Lourdes confiesa lo difícil que ha sido convivir, aunque “no dejaremos de luchar, nuestra relación es por el resto de nuestras vidas”, es la expresión que utiliza para mostrar el significado para ella de la adopción: un acto de amor y de solidaridad. Por ello, cuando el reportero le planteó la alternativa de reasignar un hogar para la menor, el rechazo fue inmediato, aunque reveló que la posibilidad de hacerlo surgió de la propia institución que entregó en adopción a la niña, antes de que se derogaran los artículos legales relacionados con la “adopción simple” anteriormente inscrita en el Código Civil Federal y que admitía la revocación de la adopción.

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La violencia derivada del narcotráfico ha dejado muchos niños huérfanos en México. Foto: Isaí Morales

“Esto nos pone a prueba como padres. Fue una decisión consciente, una prueba de la vida que debemos afrontar”, expresó con firmeza el padre, comerciante de la región, quien sujetaba la mano de Lourdes durante la plática.

La charla se enfocó hacia el tema de la reasignación de hogar. En México esta posibilidad quedó sin efectos en marzo de 2018 cuando el Congreso federal derogó desde el artículo 402 hasta el 410 del Código Civil federal, dedicados a la adopción simple, la cual podía revocarse por decisión de un juez, de la casa hogar, o de los padres adoptivos si se consideraban dos aspectos: la decisión consensada de separarse entre el hijo o hija y los padres adoptivos, siempre y cuando el adoptado fuese mayor de edad; o si se consideraba que el adoptado fuese “ingrato” con la familia que lo acogió. La norma definía la ingratitud de la siguiente manera: “si el adoptado comete algún delito intencional contra la persona que lo adoptó, o contra sus bienes, o si el adoptado se rehúsa a dar alimento al adoptante que ha caído en la pobreza”.

Al eliminarse la “adopción simple” sólo quedó vigente la “adopción plena”, considerada como una relación que extingue la filiación preexistente del adoptado y que, especialmente, plantea el carácter de “irrevocable”. Por tanto la adopción es definitiva.

En Estados Unidos las normas para acoger a un menor son más flexibles, a tal grado que por la forma de proceder hacen parecer a los huérfanos más un producto intercambiable, que un ser vivo.

En el vecino del norte está vigente la práctica de reasignación de hogar: una familia adopta formalmente a un menor de edad, pero si considera que no hubo “química”, lo anuncian por internet, o lo regresan a la casa hogar de donde lo adoptaron, para que sea otra familia la que se haga cargo. Esta reasignación de hogar puede ocurrirle a un menor por cinco o más veces, como lo testifican algunos documentos periodísticos.

Los niños y niñas que son “regresados”, son exhibidos en pasarelas o en los catálogos de internet, como si fueran mercancía.

La experiencia desafortunada de “rodar” de una familia a otra deviene en una profunda frustración tatuada en el ánimo del huérfano. En los niños y niñas que buscan una nueva familia se aviva la esperanza de encontrar por fin un hogar definitivo, pero a los seis meses, cuando los regresan como un producto defectuoso, una profunda soledad les invade, menguando la esperanza hasta apagarla por completo.

HIJOS A LA ORDEN

El logotipo de la página de Internet es amable: una figura paterna abraza a una silueta de menor tamaño que supone ser el adoptado, se trata de Adopt US kids, un portal que ofrece una lista fotográfica de menores huérfanos. “Busca en nuestro archivo a miles de niños disponibles en adopción usando los siguientes criterios”, expone en su página (www.adoptuskids.org) a continuación propone las características para elegir, la primera de ellas es el género, en donde presenta cuatro opciones: hombre, mujer, sin preferencia, o al menos un hombre o una mujer.

/media/top5/Adopciones02.jpg Foto: 123RF/Dreamstime

El siguiente apartado pregunta el número de niños que aceptaría el adoptante, desde uno como mínimo hasta doce como máximo. El interesado puede incluso seleccionar la edad, desde infante (meses de nacido), hasta un joven de 21 años de edad. El apartado que continúa pregunta si tiene alguna preferencia racial, las opciones son: no buscarlo en base a la raza, buscar una sola raza, buscar con base multirracial, o buscar niños de una o varias razas. Cuando se elige esta última opción se despliegan las razas de los niños y niñas a buscar: “negro/afroamericano. Asiático. Blanco/caucásico. Hispano/latino. Indoamericano/nativo de Alaska. De las islas del Pacífico o nativo de Hawái”.

A continuación expone la posibilidad de ofrecer un catálogo con presentación en video, o con una “narrativa en español”, así como la localización geográfica. Después aparece el botón rojo de “buscar”.

En otra página, Heart gallery of Alaska, se presentan las fotografías de los huérfanos que buscan, no por primera vez, una familia. El primero en aparecer es Jonathon, alías “Jon”, nacido en 2003, quien es “un adolescente agradable, juguetón y amante de la diversión; disfruta de actividades al aire libre como andar en bicicleta, acampar y practicar snowboard. Él es un atleta entusiasta: el fútbol americano, el soccer y el baloncesto son sus deportes favoritos. Jonathon es naturalmente curioso y se fascina por cómo funcionan los equipos mecánicos y electrónicos, así como la forma en que están construidos. Disfruta de cualquier oportunidad de conducir automóviles, motocicletas y máquinas de nieve. En casa, a Jonathon le gusta jugar con Legos, pistolas Nerf (de agua) y cualquier cosa que se controle a distancia”, son las primeras líneas que se leen en su hoja promocional.

Jon publica tres fotografías, en una aparece de tres cuartos vistiendo una camisa a cuadros, sonríe discretamente, sus cejas son abundantes y negras como su cabello, sus ojos rasgados revelan el origen étnico del muchacho oriundo de Alaska. En una siguiente imagen aparece sujetando un pescado que cuelga del anzuelo y en la otra mano sostiene una caña de pescar; en la tercera fotografía sonríe de frente a la cámara con el profuso cabello un poco revuelto. Su biografía remata con una especial sugerencia: “Jonathon florecerá en un hogar que demuestre una buena supervisión, un refuerzo positivo, con expectativas claras y concisas, consecuencias naturales y una rutina diaria constante. Una familia que sea paciente, sin confrontaciones y que tenga alguna educación o experiencia en las áreas donde Jonathon necesita apoyo es vital para su éxito. Un hogar donde Jonathon tenga hermanos mayores o hermanos mucho más pequeños sería mejor para él. Espera a una familia comprometida a mantener las conexiones culturales y continuar el contacto con sus hermanos”.

Por esta vía los interesados pueden enviar preguntas acerca de él.

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Captura de pantalla de la página de adopción Heart Gallery. Foto: adoptuskids.org

“¿Quiénes son los niños que esperan? Son los sobrevivientes de maltrato y abandono. Son niños en edad escolar, hermanos, niños de color y niños con discapacidades. Cada uno de ellos espera su adopción y hay más de 114 mil en todo Estados Unidos. Viven en una serie de hogares de acogida durante un promedio de tres años. Allí esperan la estabilidad de una familia adoptiva”, se lee en otra de las páginas de Internet de presentación, de The Adoption Exchange, en Estados Unidos.

Así como Jon, se presenta a Hallie, una chica caucásica, originaria de Pensilvania y que posee como número de identificación el 4821. “Cuando crezca me gustaría ser parte de una familia amorosa” escribe en su hoja de presentación, y agrega: “Lo que busco en una familia es que sea cariñosa, atenta, paciente y devota”. Lo que, al parecer, no ha encontrado en sus 16 años de vida.

ENGAÑOSA PASARELA

Las galerías de chicos y chicas que se presentan por internet ofrecen una imagen más apegada a las secciones de sociales de los diarios, acaso sea la estrategia norteamericana más viable para generar simpatía, sin embargo el impacto difiere abismalmente si se contrasta con el caso mexicano.

La página de internet de la Casa hogar para niñas Elena Domene de González, ubicada en la avenida Allende número 1146 de Torreón, Coahuila, es totalmente discreta si se compara con las norteamericanas. El diseño de la página es austero y la galería de fotos presenta a la capilla, el dormitorio –donde se aprecian dos hileras de camas contra la pared, iluminadas con luz natural que se cuela a través de las múltiples ventanas-, la fachada del edificio, un área de juego donde hay un subibaja, dos columpios, árboles frutales y al fondo un par de tinacos negros; otra de las imágenes es de una sala para realizar tareas escolares, otra es del pasillo del área de regaderas y la última del área de cómputo, todas las habitaciones aparecen sin gente. No se publican fotografías de las niñas que viven aquí esperando una nueva familia.

Cuando el reportero visitó hace algunos años el inmueble que ocupa poco menos de la mitad de la manzana, las niñas se abalanzaron a abrazarlo, sin importar el desconocimiento sobre el visitante. Lo tomaron de la mano y lo condujeron por algunas de las habitaciones mostrando las camas, los juguetes, y las áreas de juegos. La muestra de afecto fue inmediata. Cada una, del grupo de alrededor de diez menores que en ese momento se encontraban en la casa hogar, ofrecía diversas muestras de cariño, presumía sus muñecas de trapo o de plástico o contaba breves historias sobre la lección preferida de la escuela. Con una espontaneidad que avergonzó al visitante, repetían los abrazos que estrujaban el ánimo.

Este alberge comenzó sus actividades el 11 de agosto de 2001, enarbolan como misión la preservación de las niñas que viven en situación vulnerable, “proporcionándoles un desarrollo integral a través de programas centrados en la formación humana, educación y valores para lograr transformar su futuro”, se asienta.

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Casa hogar Elena Domene de González en Torreón, Coah. Foto: Fernando Compean

Reciben sólo a niñas de entre 6 y 12 años de edad a quienes les ofrecen educación escolar, formación afectiva, así como cívica y social, entre otras actividades para desarrollar destrezas artísticas o manuales.

Se destaca el apartado sobre ¿cómo ayudar?, que puede ser a través de un donativo, en especie, o también becando a una niña; asimismo pueden recibir ayuda de las empresas; las personas pueden sumarse al voluntariado o realizar servicio social.

En ningún momento exhiben a las niñas como mascotas en busca de nuevas familias adoptivas, como sí ocurre en Estados Unidos. Alyssa es un ejemplo: nacida hace 15 años en Rhoe Island, la presentan como una modelo de belleza: posa frente a un lago o sentada sobre la yerba crecida, viste shorts de mezclilla y una blusa campesina con los hombros descubiertos. “Ella es muy útil, especialmente en la cocina, donde le encanta hacer bocadillos y postres. A Alyssa le encantaría tener una familia con quien compartir estas golosinas”, es parte del discurso para encontrarle familia adoptiva (http://adoptionri.org/portfolio/alyssa-3).

Los mensajes confunden, parecen estar diseñados para una agencia de colocación, y no tratarse de personas, de niños y niñas carentes de una familia. Por su forma se acercan más a las redes de tratantes de personas.

Así lo consignó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México (CNDH), al advertir sobre el riesgo de adopciones ilícitas: “A pesar de los controles legales, habrá casos en los que se pretenda evadir la supervisión del Estado en los trámites de adopción y se realicen adopciones ilegales para obtener un beneficio económico indebido, o utilizar a niñas, niños y adolescentes para fines de trata de personas, explotación laboral y sexual, esclavitud, tráfico de órganos, trasladarlos al extranjero, entre otros”. Publica la CNDH en su boletín Adopción Nacional.

En este boletín resalta con letras rojas: “La CNDH emitió la Recomendación número 9VG/2017, por violaciones graves a los derechos humanos de personas menores de edad, cometidas por servidores/as públicos que recibieron cantidades de dinero de particulares que deseaban convertirse en familias adoptivas a cambio de su entrega”. Inmediatamente cita la liga electrónica disponible: www.cndh.org.mx/sites/all/doc/Recomendaciones/ViolacionesGraves/RecVG_009.pdf .

La recomendación está dirigida al gobierno de Sonora, el cual entre los años 2009 al 2015 cometió actos vinculados con la trata de menores de edad y tráfico de infantes, “así como por las probables adopciones ilegales cometidas” durante el periodo citado. En este tráfico de menores participaron funcionarios públicos de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, y médicos particulares.

/media/top5/Adopciones05.jpg Foto: END/EFE

TRATA DE MENORES EN MÉXICO

La CNDH señaló los casos de sustracción, suposición, supresión, tráfico y trata de menores de edad, así como probables adopciones ilegales cometidas en los municipios de Empalme, Guaymas, Hermosillo y Navojoa, Sonora, lo que determina violaciones a los derechos humanos.

“Este Organismo Nacional tuvo conocimiento de los hechos mediante notas periodísticas publicadas en diversos medios de comunicación los días 18 y 28 de agosto de 2015, en las que se refirió al Presunto Responsable 1 (la institución, refiere en el documento, no citó nombres debido a que la investigación seguía en curso), en complicidad con el Presunto Responsable 2, mediante el pago de ciertas cantidades de dinero, para llevar a cabo los trámites para la adopción ilegal de menores de edad”. Responsable 1 y 2, así como Presunto Implicado 1 y 2, son funcionarios, intermediarios, médicos y personas interesadas en la adopción ilegal.

El documento señala que en el 2015 el gobierno estatal recibió un informe del Departamento de Seguridad Interna de los Estados Unidos de América “sobre el posible tráfico de menores que se realizaba en el territorio del estado de Sonora y a pesar de ello la Procuraduría del Estado fue omisa en investigar las conductas que se le imputaron a un posible responsable”.

La investigación se puede consultar en línea, consta de 235 páginas en las que se incluyen declaraciones de algunos de los responsables, quienes tuvieron en sus manos a 138 bebés, la mayoría de ellos logró salvarse del tráfico y adopción ilegal.

Las declaraciones incluidas en la recomendación son escalofriantes, al percibir la frialdad con la que actuaron funcionarios públicos; la siguiente declaración así lo demuestra, se trata de un funcionario quien firmaba los documentos en ausencia del director de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia de Sonora:

“En el año dos mil seis o dos mil siete conocí a Posible Responsable 1 (PR1); a principios del año dos mil doce una persona me fue presentada, se trata de Posible Responsable 2 (PR2). En el mes de febrero del año dos mil doce me contacta y me pregunta cuál es el procedimiento para adoptar a un menor, ya que él tenía a conocidos que tenían la intención de querer adoptar; terminando la llamada me comuniqué con PR1, me dijo que tenía a un doctor en el municipio de Empalme, Sonora, con el cual podía conseguir el aviso de nacimiento de un menor en la cantidad de $15,000.00. Pasaron algunos días y nuevamente me habla PR2 y me pregunta que si hay posibilidad de que hable con Posible Implicado 2 (PI2), a lo cual le contesté que sí; al llegar al lugar les comenté la situación de una niña la cual se encontraba en estado de abandono, hija de madre toxicónoma, que en todo caso que se pudiera, se les daría un aviso de nacimiento de la menor a su nombre, el cual costaría la cantidad de $15,000.00. Pasaron algunas semanas y contacto a PR2 para plantearle la situación de que puede ser efectivo que P12 tenga a la bebé; al saber esto PR2 me dice que adelante, y nos ponemos de acuerdo para que me entregara la cantidad por el aviso de nacimiento; me comuniqué con PR1 para verlo y entregarle el dinero del aviso de nacimiento, posteriormente elaboré un oficio a nombre del Procurador de la Defensa del Menor y la Familia, lo firmé por ausencia, me comuniqué con PR2 y nos pusimos de acuerdo para vernos a las afueras del [Hospital Infantil]. Le pedí a Posible Implicado 1 que entrara conmigo al hospital, en el área de neonatales le hicieron entrega…”.

/media/top5/Adopciones06.jpg Foto: YouTube

En 2017 de igual manera la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada detuvo a once personas integrantes de una organización delictiva trasnacional dedicada a la trata de personas, corrupción de menores y pornografía infantil que operaba en México y Costa Rica.

Se catearon domicilios en el Estado de México y Aguascalientes, en donde se detuvieron a seis personas, y en Costa Rica se aprehendieron a cinco delincuentes más. “En México como en Costa Rica, han sido identificadas por lo menos 27 víctimas del sexo femenino que eran utilizadas por los detenidos para llevar a cabo delitos relacionados con la trata de personas”, señaló la nota informativa publicada en el portal MiMorelia.

La propia CNDH advierte: “En algunas entidades federativas existen las llamadas ´adopciones privadas', que son aquellas en las que la persona(s) quien(es) ejercen la patria potestad sobre niñas, niños y adolescentes, otorga su consentimiento ante un juez para que adopten a sus hijas o hijos. Estas adopciones representan un riesgo potencial de adopciones ilícitas, debido a que por lo general, hay contacto previo entre quienes adoptan y las(os) adoptadas(os), y una posibilidad mayor de que medie lucro y no puede garantizarse que la adopción sea benéfica”.

En México las “adopciones privadas” están prohibidas, no así en Estados Unidos.

DOCUMENTAL ESTRUJANTE

En 2016 la documentalista Sophie Przychodny filmó “Niños desechables”, basada en la historia de tres huérfanos que fueron reasignados de hogar en diversas ocasiones; sus historias son la muestra de la crueldad con que se les trata a los huérfanos en Estados Unidos, ya que, aquellos que no generan “química” con sus padres adoptivos, son anunciados en internet, como mercancía, para cambiar de hogar. “Disponible” es una de las etiquetas que aparecen en Facebook para referirse a algún muchacho que es desechado por su primera familia adoptiva.

El documental comienza registrando una pasarela con alfombra, por donde caminan los huérfanos que son evaluados por sus posibles padres. Jack, un chico afroamericano de 14 años, se muestra visiblemente emocionado al saber que podrá contar con un nuevo padre adoptivo. La felicidad le duró pocos meses ya que fue regresado a la casa hogar por incompatibilidad con la familia.

“En este documental conocemos entre otros a Jack, Poppy y Nita, tres niños que han sido tratados como meros paquetes pasando por varias familias. También conocemos la versión de un padre que tomó la decisión de regalar a una de sus hijas adoptivas. Una visión desgarradora del mundo de la adopción en Estados Unidos”, se reseña en el documental.

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Preparando a una niña para una sesión de fotos para su perfil de adopción en Internet. Foto: heartgalleryak.com

Como consecuencia de la falta de regulación en la adopción en Estados Unidos, surgieron agencias de colocación que reasignan a los menores por un monto de cinco mil dólares. Estas agencias organizan ferias comerciales, “en la que los productos en venta son los niños. Éstos desfilan por una pasarela con la esperanza de poder encontrar una futura madre o padre entre los asistentes”, continúa la reseña, en la que se resalta el uso de las redes sociales para promover la reasignación de familias.

Por su parte el periódico español El País, constató estas pasarelas para mostrar a los niños en adopción. En un trabajo firmado por María Luisa Azpiazu destaca que “Entre los pequeños participantes los había felices, ansiosos, avergonzados e incluso renuentes a participar en un evento de estas características. Uno de los niños declaraba: ´Los más mayores que participamos nos sentimos como si estuviéramos en el escaparate de un zoo esperando a ser comprados´”.

Esta práctica cobró vigor en 1997, cuando se aprobó una ley que permitió la prontitud en los procesos de adopción. Con este mecanismo los padres adoptivos observan durante buen rato a los niños, de acuerdo a información de los organizadores de las pasarelas; por el contrario el funcionario del Departamento de Public Guardian en Illinois, Patrick Murphy, considera que esta práctica “es lo más parecido a una trata de niños. Hay que buscar fórmulas que eviten que los pequeños se sientan expuestos y rechazados”, afirmó para El País.

El trato indiferente hacia los huérfanos refleja la sensibilidad y cultura del ciudadano. En México, según las cifras oficiales, alrededor de 30 mil niños y niñas esperan ser adoptados, pero son muy pocos quienes lo consiguen.

El reporte semestral de adopción de Desarrollo Integral de la Familia (DIF), indica que para el periodo enero a junio de 2018 a nivel nacional se recibieron sólo 13 solicitudes de adopción dentro de territorio nacional, y solamente una procedente del extranjero. En trámite hay 34 solicitudes, de las cuales dos provienen del extranjero. En aquel primer semestre del año pasado se concluyeron cinco adopciones, cuatro fueron niñas entregadas en adopción y un niño. Una de las niñas adoptadas tenía menos de cinco años; dos de ellas tenían entre 5 y 8 años de edad con once meses; una niña era adolescente. En cuanto al niño, tenía entre cero y cuatro años cuando fue adoptado.

Existe otro registro, el de la Dirección de Estadística del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, en el que se indica que entre el 2012 y el 2017, hasta enero, “se realizaron mil 247 solicitudes de adopción en la Ciudad de México, de las cuales fueron concedidas 440, es decir, tan sólo 35 por ciento de las peticiones. De este total, diez casos fueron adoptantes internacionales”, señala la información publicada por el periódico El Universal el 2 de mayo de 2017.

/media/top5/Adopciones08.jpg Foto: eldecidor.com.mx

Continúa la información afirmando que la edad máxima promedio de los adoptados es de ocho años. El propio DIF lo confirma al indicar que desde 2012 y hasta el 2016 “han sido adoptados 46 niños de las cuatro casas cuna de esta dependencia”.

“Ningún niño mayor de 11 años ha logrado integrarse a alguna familia. Al parecer, cuando se trata de buscar un candidato para un nuevo hogar, los niños mayores, niños con discapacidad o con hermanos, llevan las de perder frente a los más pequeños”, continúa la nota.

En México en el año 2015 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), registró más 42 casas de asistencia social para niñas, niños y adolescentes en el país; también señala que hay más de 30 mil niños huérfanos, y que no todos son susceptibles de ser adoptados debido a su situación jurídica, o porque los padres adoptivos buscan a hijos con características específicas.

“Tenemos muchos adolescentes en espera, que la gente no quiere, prefieren esperar hasta que haya un candidato menor; también tenemos niños con discapacidad o grupos de hermanos que también son la última opción, o a veces ni siquiera son considerados. Hemos logrado colocar a niños con discapacidad o hermanos con familias adoptivas, pero principalmente en el extranjero”, señaló a El Universal el responsable del área jurídica del DIF nacional, Jorge Becerra.

¿POR QUÉ ADOPTAR?

Mariana le muestra la foto de sus hijos al reportero y le pregunta ¿a quién se parecen? Son dos, rubios y delgados, con ojos claros. El reportero mira con atención la tez morena y la baja estatura de la madre. “Pues a su papá ¿no?”. Ella sonríe y enseguida extiende la fotografía del padre, también es moreno con el cabello lacio. El reportero no sabía que Mariana y Alberto (nombres ficticios), habían adoptado a dos hermanos. “Solo pretendíamos a un bebé, pero cuando nos hablaron de Guadalajara nos dijeron que se trataba de dos. No quisimos separarlos. Fue un proceso muy largo, yo lo daba por olvidado porque después de la primera entrevista pasó un año y no recibí alguna llamada. Estaba decepcionada. Hasta que un día recibí la llamada y sin dudarlo fuimos a Guadalajara. No nos dijeron nada en la casa hogar, sólo nos hicieron pruebas de todo tipo, desde sanguíneas hasta psicométricas. Dudaba en contestarlas, no sabía si lo había hecho correctamente. Regresamos a Torreón todavía sin tener certeza si íbamos a adoptar o no. Volvió a pasar mucho tiempo y una nueva llamada despertó otra vez mi anhelo. Viajamos al Hospicio Cabañas y entonces pasó algo maravilloso: pudimos cargar primero a uno de los hermanos, nos pidieron que le diéramos de comer, yo ya lo hacía mío. Después nos mostraron al otro bebé y sin dudarlo también lo sentí propio.

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“Después de 1031 días en el orfanato hoy fuimos adoptados”. Foto: AdoptUSKids

'Esperen, esperen, piénsenlo muy bien' nos dijeron en la casa cuna. Ese día cuando regresamos al hotel me sentí terrible de haber dejado a mis hijos. Ya sentía que eran míos, y que los estaba abandonando. No me los dieron. Regresamos a casa tristes, frustrados… lloré. Pero esta vez no pasó mucho tiempo cuando sonó el teléfono; cuando identifiqué la lada el corazón me latió a mil, y sí, era de la casa hogar, aceptando nuestra solicitud para adoptar a los dos hermanos. ¡Fue una fiesta! Organizamos una caravana desde Torreón hasta Guadalajara para recibir a mis hijos: iban los abuelos, las tías, en el techo de los carros iban las carriolas, llegamos con globos. Recuerdo que recibí muchas críticas en redes sociales, inexplicables, no quiero recordarlas. Cuando empecé a contarles cuentos a mis hijos, al año de edad, les mencioné el tema de la adopción: tu estuviste en el vientre de tu mamá, pasaron muchas cosas, muchas que no podemos imaginar, y ahora estás conmigo, soy tu mamá también, y lo seré por toda la vida”.

La revelación la hizo Mariana al reportero en una plática informal. Aún no se gestaba este trabajo periodístico. Se retoma guardando la identidad, porque se trata de menores de edad, no porque se quiera ocultar el tema de la adopción. Ella lo mantiene presente en sus hijos, y al hablarlo abiertamente, lo vuelve un tema normal.

Por su parte Lourdes y Rodrigo viven una experiencia diferente, por el momento hostil. La estadística en cuanto a mantener una adopción con un niño o niña de entre ocho y once años de edad, no les favorece, aunque ambos están convencidos de que esto forma parte del proceso de ser padres. Lo que sí tienen claro es que su hija, por más agresiva que en momentos se muestre, no la anunciarán en Facebook para buscarle otro hogar, porque Denis, confirman, no es una hija desechable.

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