Editoriales
LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ALVAREZ
sáb 15 jun 2019, 7:55am 1 de 7

Tratados icebergs



Metáfora ciudadana

Los tratados "iceberg" existen en todo el mundo, son acuerdos de dos o más naciones que presentan a sus pueblos una pequeña parte de los mismos, pero en el fondo ocultan secretos fatales que vulnerar a naciones débiles. Los tratados México con Estados Unidos, (digno vástago filibustero de la corsaria pérfida Albión), siempre se han realizado bajo esta tónica; apuntándole a la cabeza a México una pistola cargada.

En febrero de 1821 surgió el primer tratado que involucraba al futuro México con los Estados Unidos de América: "Tratado Adams-Onís"; entre España y Estados Unidos para definir la frontera con la entonces Nueva España. Beneficiaba totalmente a los norteamericanos; España renunciaba a Oregón; cedía Florida y todo derecho sobre el río Misisipi. Este tratado fue ratificado en 1832 por México independiente.

En 1836, Texas se declara soberano; ayudado por tropas americanas derrota al somnoliento Santa Anna, lo toman prisionero y lo obligan a firmar el tratado de Velasco por el que México reconocía a la República de Texas. En 1846 los Estados Unidos declaran la guerra a nuestro país y tras cruenta guerra de rapiña, terminan quedándose con territorios de los actuales estados de California, Arizona, Nevada, Utah, parte de Colorado, Nuevo México y Wyoming, (además de Texas). Para justificar este despojo se firmó el "Tratado de Paz, Amistad y Límites", o de "Guadalupe Hidalgo"

No conformes con ese latrocinio, durante la llamada "Guerra de Reforma" Benito Juárez logra el apoyo americano, ordenando a su canciller firmar el "Tratado "Mc Lane- Ocampo" (diciembre 1859) por el que, dándonos armas, les cedíamos a perpetuidad el derecho de libre tránsito desde el puerto de Tehuantepec hasta Coatzacoalcos; de Guaymas hasta Nogales; de Camargo a Matamoros, Tamaulipas, vía Monterrey, hasta Mazatlán; quedando para ellos el derecho de modificarlo cuando quisieran. Afortunadamente, el senado americano no ratificó este acuerdo.

En 1923, concluida la lucha revolucionaria, Álvaro Obregón requería del reconocimiento internacional; a cambio de él, en 1923 firma con los Estados Unidos el "Tratado de Bucareli" por el que conservaba a ciudadanos americanos la propiedad de gigantescos latifundios y pozos petroleros y, en cláusulas secretas, se frenaban a la industria y a los ferrocarriles. Cuando Calles quiso negarse a cumplir con este agravio, le llamaron "dictador comunista". Hubo de esperar 13 y 15 años para recuperar tierras y petróleo que la constitución de 1917 amparaba para los mexicanos y la llegada de la Segunda Guerra Mundial para librarnos de esas prohibiciones.

Después de supuestas "negociaciones amistosas" entre los representantes de México y de Estados Unidos, nace el "Tratado Ebrard-Pence" que presumió un acuerdo que, si no dejó a todos satisfechos, al menos calmó muchos enardecidos ánimos de los profetas del desastre. Si bien no estaba muy claro el acuerdo, muchos quisimos creer, ingenuamente, que algo se había logrado, aunque nadie pude confiar en Trump: un súper mentiroso y narcisista manipulador como lo demuestra el hecho de que busca cualquier guerra para ganar las elecciones; que es lo único que a él le interesa.

En una actitud intolerante, este majareta ha vuelto a amenazar a México que si no cumple lo establecido, "pagará muy caro"; lo aseveró mostrando una hoja de papel doblada, que agitó ante los periodistas y vociferó: "Es el acuerdo que todo el mundo dice que no tengo". De ser cierto que hay un contenido secreto de dichos acuerdos, la 4T no será sino una repetición de la 2T; la época de la reforma juarista en que se vendió México a los gringos.

Es de dudarse y mucho; que exista realmente ese acuerdo secreto de México como tercer país seguro; es factible, pero ello podría evitarse ahora con los acuerdos gobierno con empresarios, como el "Consejo Regional para la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico de La Laguna" que incluye un proyecto de unidad con el Sur, o sea "ganar - Ganar".

AMLO sigue utilizando una política de amistad y mano extendida posiblemente fallida ante el intolerante, quien inventa crisis que luego busca resolver para quedar como héroe ante su electorado. Ciertamente ha hecho lo posible por huirle al bravucón callejero, pero pronto este llegará al insulto, como a otros "amigos" de todo el mundo. Creo llegado el momento de luchar por la dignidad; estas agresiones brutales a todos los mexicanos ya rebasan el límite. Es necesario unificarnos por el bien del país sumando esfuerzos a favor de la dignidad mexicana; esa es la que está en juego, antes que el muro trumpista se corra hasta el Suchiate.

El presidente debe acudir a foros internacionales de comercio y empezar a preparar planes B, C y hasta D frente a la demencial retórica tuitera; es indispensable continuar invitando a inversionistas extranjeros a creer en México; primar negociar con China y la Unión Europea; caminar rumbo a la nueva ruta de la seda; hoy en Eurasia existen lazos comerciales muy fuertes; sería mucho mejor voltear al este y al oeste en lugar de al norte; generar acuerdos con Latinoamérica, África, Rusia, India, y tantos más que ofrecen alternativas dignificantes.

Finalmente, si se llegaran a cumplir las amenazas del esquizofrénico, nadie ganaría; se perderían cientos de miles de empleos en ambos lados de la frontera y no se recuperarían con aranceles; vendría una nueva recesión, peor que la de 2008 y otra crisis que arrojaría a cientos de miles de mexicanos como "espaldas mojadas", amén de los centroamericanos.

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