Editoriales
SOFÍA GAMBOA
mar 3 dic 2019, 7:17am 4 de 7

Abril



Singularidad Económica

Leer el currículum de Juan Carlos García en LinkedIn me sorprende de cómo una persona con la educación que posee, con asistencia a universidades como Wharton, el Tec de Monterrey, participación en asociaciones estudiantiles y profesionales de renombre, una experiencia profesional altamente reconocida, en donde ha ejercido puestos como Vicepresidente de Negocios de BanRegio, Vicepresidente de Comercio Electrónico de Walmart para América Latina, Director General de Amazon, Director de Elektra, fundador y participante en el Consejo de muchas empresas latinoamericanas relacionadas con comercio electrónico, haya tenido un comportamiento tan lunático como para mandar a matar a su esposa delante de sus hijos.

¿En los distintos exámenes psicométricos que debió presentar durante su vida profesional habrán salido indicios de que en su vida personal mostraría un comportamiento obsesivo y desequilibrado, por venir de Wharton habrán sido omitidos dichos exámenes o esto demuestra la poca validez y lo sesgado que generalmente llegan a ser este tipo de pruebas?

Hablando del asesinato cometido, Juan Carlos no es el único culpable. Los criminales también fueron los jueces que intervinieron en el caso por la golpiza que este mismo le había dado a Abril, su esposa, diez meses antes, golpeándola con un bate en la cara, cortándola con un bisturí e intentando asfixiarla. Ella se salvó, gracias a que su hijo de 15 años estaba presente, sin embargo, estuvo hospitalizada una semana. Él fue acusado de feminicidio en grado de tentativa, sin embargo, un juez reclasificó el delito a lesiones y violencia familiar, por lo que Juan Carlos pudo salir de la cárcel hace menos del mes.

Abril mando una carta a los jueces diciéndole que temía por su vida, él fundaba la compañía Decompras.com.mx, y a la vez contrataba a dos sicarios que le dispararon a su exesposa.

Mientras Abril moría, en Paseo de la Reforma 3,000 mujeres protestaban contra la violencia de género en la ciudad y en el país. De acuerdo al INEGI, en 2018 fueron 3,752 mujeres asesinadas, es decir 10 asesinatos diarios.

Es en este país donde, también, 32 mujeres menores de edad quedan embarazadas por día por violación; 80% de las mujeres migrantes son violadas al cruzar México; 670 mil mujeres (72% del total) que son detenidas por la Marina, Policía Municipal y policías estatales sufren algún acto de violencia; en dónde en los últimos 3 años los feminicidios han aumentado 104%; en dónde ha crecido un 900% la violencia familiar respecto a los años 2003 a 2018, es decir 1.3 millones de mujeres sufrieron una agresión física en su hogar; una mujer sale a celebrar su cumpleaños y la viola un taxista en la CDMX; 66% de las mujeres mayores de 15 años han sufrido al menos un incidente de violencia a lo largo de su vida; 4 de cada 10 mujeres mayores de 15 años han sufrido al menos un incidente de violencia sexual; la tercera parte de las mujeres ha enfrentado algún tipo de agresión física; en 2018, 200 mil mujeres enfrentaron al menos un intento de violación; 71 mil mujeres fueron obligadas a sostener relaciones sexuales sin su consentimiento; 4.4 millones de mujeres de 15 años o más sufrieron abuso sexual en la infancia.

México ocupa el primer lugar en cuanto a feminicidios en América Latina. Si bien, cada día son más mujeres las que protestan a lo largo y ancho del país, aún hay mucho por hacer.

No basta sólo con realizar protestas, tampoco bastará con el aumento presupuestal que tendrán los temas referentes a las mujeres en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020. Si bien todo suma, estas acciones no pueden tomarse como fundamentales para disminuir los delitos de esta índole.

La razón es más profunda, y esta razón debe de ser el que no se permita que haya jueces, funcionarios, incluso actores políticos o empresariales que utilicen el poder y dinero para justificar, permitir u olvidar estas acciones. Que sean estos grupos quiénes empiecen a entender de una vez por todas que las mujeres somos sus pares y no se nos vea como inferiores, cuando se entienda que las mujeres somos fuertes y no esas piezas débiles a las que hay que cuidar pero que a la vez se pueden pisar.

Si bien, el presupuesto para el año 2020 aumenta el dinero para programas como la promoción, atención y prevención de la violencia contra las mujeres, el programa de salud sexual y reproductiva de la Secretaría de Salud, estos programas son totalmente reactivos.

Pero ¿qué pasaría si este problema se ataca desde raíz, en una esfera proactiva? En mi opinión, el mayor esfuerzo del gobierno debe de centrarse en el programa de fortalecimiento de la Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres, porqué mientras no se nos perciba en la sociedad como iguales, esto seguirá sucediendo. Mientras estos temas se sigan tratando desde un enfoque paternalista, las cosas no cambiarán.

No se puede hablar al pueblo sobre "proteger a nuestras niñas y mujeres", palabras emitidas por Claudia Sheinbaum al decretar la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, porque con ese discurso ya se nos está haciendo tarde, cada día perdemos a más compañeras. Esta en nuestra tarea enseñarle a la sociedad que podemos cuidarnos solas y solo pedir igualdad, y es tarea de nuestros padres, hermanos, esposos, hijos, amigos, colegas, maestros tratarnos como tal.

@GamboaSofia

"Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía".

— Las Tesis

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