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SERGIO AGUAYO
mié 4 dic 2019, 7:26am 5 de 8

Relatos



SERGIO AGUAYO

Se justifica el relato de la 4T sobre los avances en el combate a la gran corrupción político-empresarial. El relato tiene huecos. Es prematuro proclamar el reino de la honestidad en el Gobierno.

Las encuestas confirman el cambio en la percepción social. Según la encuesta de Reforma, publicada el 1.º de diciembre, es el mayor logro de la 4T. El Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Internacional coincide: en 2017, sólo un 6 por ciento creía en la disminución de la corrupción; en el 2019, la cifra llega al 21 por ciento.

Un pilar de la mejoría es la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Santiago Nieto dice haber recibido "una UIF inexistente y usada como botín político y económico". En una conferencia, seguida de un diálogo en El Colegio de México, sustentó con cifras la estrategia, los logros y las aspiraciones de la UIF.

Nieto tiene un relato sólido y convincente. Está tejido con cifras, conceptos y anécdotas. Sus objetivos son atacar "a los verdaderos [causantes] del problema de la corrupción, particularmente ex Secretarios de Estado", armar investigaciones capaces de llevar a los presuntos culpables "ante los tribunales" y golpear "las estructuras financieras" de las bandas criminales.

Está teniendo éxito y un indicador es el monto de dinero bloqueado. En 2018, la UIF de Enrique Peña Nieto inmovilizó unos 18 millones de pesos; en 2019 de la 4T, ya van en 5,325 millones. ¡En 10 meses ha bloqueado casi 302 veces más que en 2018! Espectacular, si se toma en cuenta que la UIF solo tiene 150 empleados y un presupuesto de 176 millones.

Otra señal, es el selecto grupo de celebridades mediáticas encarceladas o huyendo de la justicia. Entre ellos, están los asociados con el caso Odebrecht. En 2015, por cierto, Nieto fue despedido como titular de la Fiscalía contra delitos electorales de la PGR, por investigar las transferencias de recursos ilegales de Odebrecht a las campañas electorales. Refrescante, si se recuerda que antes solo había "prófugos de la opinión pública", categoría inventada por Carlos Monsiváis.

Nieto reconoció el respaldo de la cooperación internacional ("en especial de Estados Unidos") y, sobre todo, el "respaldo absoluto del presidente". Otra merecedora de sus elogios fue la Fiscalía General de la República, una dependencia haciendo historia por la cantidad de denuncias penales presentadas. En suma, la 4T hizo un buen fichaje y acertó al colocar a Nieto en un cargo adecuado a su personalidad. Quienes lo conocen de tiempo, lo describen como meticuloso en las investigaciones, obsesivo con el trabajo y decidido a dar resultados.

A Nieto se le critica su gusto por los reflectores. Pienso diferente. Cuando se tiene un relato con resultados verificables, el funcionario hace bien en publicitarlo. Genera apoyo social, lanza señales a los corruptos de que en esta ocasión sí va en serio y demuestra que sí es posible combatir a la gran corrupción.

Después de los elogios, vienen las dudas. El relato de Nieto y la honestidad personal del presidente siguen siendo insuficientes para declarar erradicada la corrupción. En el segundo año la brega por la honestidad se debe avanzar en tres áreas. La primera es lograr que los estados y municipios se sumen a la "causa"; en esos niveles de gobierno siguen retozando la "Cofradía del Buen Moche", los "Adoradores del Año de Hidalgo" y similares.

Otro déficit lo señala Edna Jaime, en su texto publicado en el último número de Proceso. El Sistema Nacional Anticorrupción -escribe- se "encuentra en un limbo... lejos de ser el factótum contra la corrupción". El presidente lo "desestima" confiado en sus propias fuerzas.

Estaría, finalmente, el desdén hacia los organismos de la sociedad civil, especializados en el combate a la corrupción. Y, en cuanto a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, México Evalúa y Fundar, entre otros, se les califica como adversarios, cuando deberían ser los aliados, en la cruzada en contra de la corrupción.

El ataque a la corrupción debe convertirse en espacio de encuentro entre gobierno y sociedad. Es una convergencia indispensable para contener y erradicar el cáncer que carcome al país. Entretanto, aplaudamos las batallas ganadas por la UIF de Santiago Nieto. Son pasos en la dirección correcta.

@sergioaguayo

Colaboró Alfonso David

Aparicio Bolaños.

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