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El Presidente incongruente

Sin Restricciones

EL SIGLO DE DURANGO, , actualizada 08:47 🕚
El Presidente incongruente

Hoy se cumplen dos años del contundente triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales del 2018, fecha en la que consumó por fin su anhelado objetivo político, ese que tardó más de 25 años en conseguir.

Aunque hay quienes aseguran que aún es temprano para evaluar su sexenio (¿una tercera parte les parece poco?), para un servidor, la falta de congruencia en su forma de hablar y actuar es un signo inequívoco de lo que nos espera en el 2024: el fin del Lopezobradurismo, ese al que difícilmente alguien querrá hacer referencia en un futuro debido a sus raquíticos resultados en la Presidencia.

Y es que, tengo que reconocer, que aunque yo no voté por él, el discurso opositor de López Obrador (frente a Fox, Calderón y Peña Nieto) siempre fue un discurso duro, tajante y lleno de razón. Nadie discute que durante esos sexenios sus críticas en materia de inseguridad, corrupción y pobreza tenían sustento. Las cifras lo respaldaron. Eso lo aprovechó y sus promesas ante tan malos resultados, le abrieron el camino a Palacio Nacional.

¿Qué le pasó pues a ese López Obrador? Los que no congeniamos con su personalidad, al menos le dábamos el beneficio de la duda. Pero su incongruencia ha terminado por convencernos de que no estábamos equivocados, y lo peor, ha llevado a muchos que lo apoyaron a arrepentirse de haber votado por él. Total desilusión.

El AMLO que criticaba los índices de inseguridad por el crimen organizado, el que decía que eran por un mal Gobierno, hoy los justifica, sigue culpando a sus antecesores. Su prioridad no es combatirlos. "Abrazos, no balazos", dijo algún día. Hasta admitió haber sido él quien liberó al hijo del narco más poderoso del mundo, en un operativo fallido en Culiacán. Incongruencia.

El AMLO que promueve la paz y reconciliación, es quien todos los días desde su trinchera ("las mañaneras") arremete contra sus críticos con discursos llenos de odio, de discriminación. Los "fifís" son malos, corruptos, conservadores. Los pobres son el pueblo bueno, asegura. Los medios son mentirosos pero en campaña los presumía para denostar a otros. Una división que cada día se hace más evidente y que él se ha encargado de polarizar. Incongruencia.

Las cifras económicas eran malas antes de la pandemia. Está peleado con los empresarios, quienes eran parte de la mafia del poder, aunque otros ya no tanto (como Ricardo Salinas Pliego) quienes de repente se convirtieron en los consentidos. La economía se ha desplomado, la inversión extranjera tiende a desaparecer, pero como siempre, él tiene "otros datos" y "vamos bien". Incongruencia.

"La corrupción se acabó", dijo un día AMLO al ondear una bandera blanca, desde Palacio Nacional. Pero ahí están los Barlett, los Ackerman, los Sandoval, los Robledo y compañía, ni que decir los Romero Deschamps, los Gómez Urrutia, esos que siguen haciendo lo que se hacía en otros sexenios bajo el amparo del poder. Antes, claro, estaban mal. Ahora son parte de una campaña de ataques infundados desde la "derecha golpista". Incongruencia y cinismo.

La incongruencia del Presidente no solo está en sus palabras, sino en su forma de actuar. Canceló un nuevo aeropuerto por un "lago", pero se encaprichó con un tren maya y una refinería que devastarán selvas y manglares. Dijo que no endeudaría más al país, pero sus cifras de endeudamiento serán peores que las de Peña Nieto y Calderón.

AMLO pide seguir las recomendaciones de Salud en una pandemia pero no es capaz de ponerse un cubrebocas como lo hacen todos casi todos los mandatarios del mundo. Pide no intervenir en elecciones pero todos los días sigue haciendo campaña en favor de Morena. Hoy critica a los órganos autónomos, como el INE, pero cuando ganó los presumía.

En fin. López Obrador es incongruente por todos lados. Y así, difícilmente se puede gobernar un país que está urgido de unidad, de empleo, de paz y seguridad. Hoy, que se cumplen dos años de aquel triunfo histórico y arrasador, y claro que el Presidente sabe que todos esos años de esfuerzo se le están yendo rápidamente entre las manos... ¿o usted qué opina?

Twitter: @jperezarellano

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