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La negación obstinada al cubrebocas

Con razón

EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
La negación obstinada al cubrebocas

México está cuarto lugar de letalidad entre los 30 países más poblados del mundo. Es un hecho: la pandemia está muy lejos de haber sido domada y las autoridades federales siguen sin reaccionar ante el creciente número de contagios. Laurie Ximénez Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM , considera que el uso de cubrebocas debe ser obligatorio de la misma manera que lo es el uso del cinturón de seguridad dentro de un automóvil.

Negarse a llevarlo es tan letal como conducir un vehículo en estado de ebriedad porque no solo se pone en riesgo la persona, sino también a quienes la rodean.

Es tiempo de aplicar sanciones a quienes no lo utilizan o lo hacen de forma incorrecta porque desafortunadamente pareciera que de otra manera no vamos a entender.

Pero si el responsable de la estrategia del Gobierno Federal no lo usa poco se puede hacer en pensar que una disposición de sanción se pudiera aplicar. Lamentablemente, el hecho de que las más altas autoridades desdeñen el cubrebocas emite un mensaje de desobediencia para el resto de la población, solo que las estadísticas no mienten: los países donde hay más problemas para frenar la velocidad de contagios son aquellos donde su presidente no lo usa, Estados Unidos, Brasil y México.

Salvar vidas previniendo es una fórmula que tendría que ser implementada de inmediato ante la falta de un medicamento probado contra el Covid-19 y la inexistencia de una vacuna.

Así, a pesar de que la mayoría de los mexicanos nos entristecimos por los niveles de contagio que se presentaron en Reino Unido, España e Italia, nuestras estadísticas están resultando mucho más preocupantes.

Nuevas investigaciones demuestran además que cualquier ambiente cerrado, con una circulación pobre de aire y una densidad elevada de personas, puede ser un problema, según la investigadora María Cruz Minguillón, del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.

Y establece en su investigación que una persona que estornuda o tose en el pasillo de un supermercado deja micropartículas que tardan varios minutos en dispersarse, por lo que una persona que pasa por ahí puede inhalarlas y por lo tanto contagiarse.

Así de peligroso es este virus. La apertura de gimnasios es un foco de rojo, no por el sudor que pudiera quedar en el mobiliario del lugar, sino por la transpiración que se acelera y la exhalación se vuelve una máquina de contagio.

Tenemos que entender que la vida que conocimos va a cambiar mientras el mundo no pueda eliminar el riesgo que representa para la salud el coronavirus.

El desastre se venía venir. Es cierto: la economía necesitaba reactivarse ante los saldos que dejará la emergencia sanitaria, pero si la curva de contagios no se estabiliza, México tendrá que volver al confinamiento y de todos modos se paralizará la industria y el comercio.

Son tiempos difíciles y mientras los mensajes de las autoridades sanitarias del país siguen siendo confusos lo mejor es que usted no abandone su cubrebocas y se vaya acostumbrando a utilizarlo de manera correcta, guardar la sana distancia y permanecer el menor tiempo posible en espacios cerrados donde se congreguen muchas personas. Es la única receta que hay para salvar su vida.

Tómelo en cuenta cuando cada mañana tenga que decidir qué hacer durante el día. No hay espacio para vacacionar, ni para la recreación si esta es fuera de casa. Se trata de sobrevivir y de evitar perder a los más queremos.

La negación obstinada al cubrebocas
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