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En la boleta

No hagas cosas buenas...

EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
En la boleta

Luego de que el Tribunal Federal Electoral ratificara por segunda ocasión el acuerdo del Instituto Nacional Electoral acerca de retirarles las candidaturas al impresentable Félix Salgado Macedonio al gobierno de Guerrero y a Raúl Morón para la gubernatura de Michoacán, era de esperarse que el asunto de la candidatura de Luis Fernando Salazar Fernández, actual diputado federal y precandidato a la presidencia municipal de Torreón se resolviera en el mismo sentido.

Tanto el caso de Salgado, como el de Morón y Salazar, las autoridades primero del INE y luego de los tribunales respectivos, habían inhabilitado a estas tres personas junto con una veintena más de aspirantes a puestos de elección popular, mayoritariamente pertenecientes a Morena, por el hecho de que no habían presentado los informes de sus gastos de precampañas tal y como lo comanda la ley electoral, que tiene en una norma específica que sanciona con el retiro de la candidatura a quienes no presenten el informe.

Evidentemente la figura mediática de Salgado Macedonio y la posición en la que lo que estaba en juego no era sólo la candidatura en sí misma, sino que los guerrerenses según las encuestas han decidido por mucho llevar a la primera magistratura de ese estado sureño a aquel que aparezca en la boleta electoral bajo las siglas de Morena.

El caso michoacano es similar, en esa entidad también el electorado parece que de antemano ha decido llevar a un morenista al gobierno de ese bello estado, aunque la personalidad de Raúl Morón ni remotamente tiene el impacto de los medios nacionales que tiene el estrambótico exalcalde de Acapulco.

En este contexto, en el caso local de la alcaldía de Torreón, la inhabilitación de Salazar Fernández no tiene el impacto nacional que los dos casos antes mencionados, pero no por ello no deja de ser un hecho que debe dejar perplejo a más de un observador de la política mexicana.

Luis Fernando Salazar Fernández es hijo de los señores Luis Fernando de la Asunción Salazar Woolfolk y de la señora Carmiña Fernández de Salazar. El licenciado Salazar por décadas ha sido un abogado postulante que ha ganado fama de seriedad en su desempeño profesional. Se trata de un connotado licenciado en derecho. Son públicas sus posturas conservadoras en cuanto a su pensamiento político y religioso.

La señora Carmiña Fernández en su vida pública política cobró notoriedad al ser una de las principales figuras del aquel movimiento llamado "Mujeres por Torreón" cuya función fue denunciar en la plaza pública los excesos que se cometían en la administración municipal de Mariano López Mercado, lo que a la sazón junto otros tantos elementos, propiciaría la renuncia del señor López al término del segundo año de su mandato. El empresario Salvador Jalife fungió como alcalde sustituto en 1996.

Los escándalos de corrupción del gobierno de López Mercado, la crisis económica que asolaba a México en 1995 producto de aquello que se denominó "error de diciembre" y la presión social de ciertos grupos como en el que participó la señora Fernández, crearon las condiciones para que por primera vez por la vía democrática se diera la alternancia en Torreón. El triunfo de Jorge Zermeño Infante daba fin a la hasta entonces hegemonía priista municipal. Doña Carmiña Fernández de Salazar fue electa como primera regidora desempeñando el cargo con prestancia, dignidad y también con exposición mediática.

Pero Luis Fernando Salazar Fernández es por naturaleza misma una persona distinta. Criado en una familia respetable y moderada, su inclinación temprana por la política lo hizo transformarse en el animal político que hoy es.

Empezó como aprendiz del propio Jorge Zermeño para luego integrarse al grupo de Guillermo Anaya. Pronto dio muestras de capacidad y se hizo a los 24 años de una diputación local. Cuando Felipe Calderón fue presidente, Guillermo Anaya ocupó un escaño en el senado y pudo influir para la designación de los delegados federales en Coahuila, donde le dio a Luis Fernando la delegación de Sedesol, donde trabajó arduamente y construyó una red clientelar suficiente para en 2012, ante las pretensiones de su mentor Zermeño de ser candidato a senador, Salazar Fernández aplastó a don Jorge y el primero de septiembre de aquel año tomó protesta como senador de la república. En 2017, se vino el tiempo de las elecciones en Coahuila y el todavía dueño del PAN coahuilense Guillermo Anaya, decidió ir por una segunda oportunidad. Un sexenio antes perdió en las urnas contra Rubén Moreira.

Luis Fernando repitió el patrón de 2012, pero esta vez no desafió a Zermeño, sino al mismísimo Anaya. En esta ocasión no le salió y su lider lo derrotó en la contienda interna. Su fuerza le alcanzó para en 2018 todavía con el PAN ganar una diputación federal pero una vez sentado en ella, decidió brincar a Morena donde sabía que la gubernatura de Coahuila podría estar más cerca para él. La presidencia municipal de Torreón es apenas un escalón para ello.

Es claro entonces que Luis Fernando Salazar Fernández en poco más de dos décadas de trayectoria ha demostrado que es capaz de muchas cosas, entre ellas de ganar elecciones. También fue el único político que enfrentó con gallardía al Moreirismo I y II, mientras otros callaban.

El ardid de colocar a su padre en la boleta electoral es una muestra más de lo que es capaz este joven político, el problema es que el licenciado Salazar no tiene facha alguna de poder jugar el rol de "juanito" ni tampoco de atreverse a hacer cosas que su muchacho sí hace.

Al tiempo para ver en que termina todo este sainete de padre e hijo, aunque primero habría que ganar la elección que de ninguna manera está definido, aunque el nombre de Luis Fernando sí estará en la boleta.

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