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Gerardo Gómez Cano
jue 27 nov 2003, 6:40pm 3 de 7

Simplemente, inolvidable



Una noche llena de glamour, energía y buen gusto en cada coreografía realizada con una evidente entrega y pasión, al compás de música en vivo, fue la que vivió el público duranguense el martes en el Teatro “Ricardo Castro”, al dejarse seducir con uno los espectáculos más famosos del mundo: “Forever Tango”.

Cuando las manecillas del reloj marcaron las 20:50 horas se emitió la tercera llamada para que el público, que llenó las tres cuartas partes de la parte baja del imponente edificio, comenzara a disfrutar de una experiencia inolvidable.

MUCHA ELEGANCIA

El primer acto inició con el número denominado “Preludio del Bandoneón y la Noche”, en el cual un haz de luz descubrió un inmenso bandoneón (acordeón) del que salió un bailarín que demostró sus habilidades junto a una sensual mujer, al deslizarse a lo largo y ancho del escenario.

Al fondo, la orquesta conformada por diez músicos, parecía tocar en un precioso cielo estrellado, efecto que se logró con diminutas luces que brillaron en un fondo negro.

Enseguida, la orquesta ejecutó “Overture” y, de manera posterior, las cinco parejas que conforman el cuerpo de bailarines dejaron boquiabiertos a los asistentes, cuando iniciaron complejos pasos de tango al presentar “El Suburbio”, coreografía desarrollada en un burdel típico de los años noventa con personajes a flor de piel.

“A los Amigos” fue la pieza interpretada por la orquesta, misma que cautivó a todos, así como el baile “Derecho Viejo”, que continuó con una pareja que encendió las emociones a través de una escena en la famosa casa Hansen, a principios de siglo pasado, donde se juntaban a bailar el prohibido tango.

La privilegiada voz de Carlos Morel impregnó después el recinto con el tema llamado “El Canto”, así que tanto el baile, la música y canto, ya fuera en conjunto o por separado, habrían de formar parte del espectáculo creado y dirigido por Luis Bravo.

Lo mejor del popular baile de origen argentino retornó con “La Mariposa”, que reflejó la soledad del hombre de tango y su búsqueda permanente de una compañera. La sobriedad del cuadro fue elocuente; un ejemplo de sencillez, elegancia y contundencia.

HUMOR Y AMOR

Para explicar que el tango también pasó por la humillación de lo prohibido y que debió emigrar a París en los años treinta, tal como lo señaló el programa de mano, se presentó “Comme I’ll Faut”, que mostró la época en la que el conocido ritmo ganaba legitimidad en Buenos Aires, mientras causaba furor en los salones parisinos.

“Bandoneón”, pieza ejecutada por la orquesta, fue el preámbulo para que hubiera un cambio en las emociones mediante “El Humor”, en el que participó una pareja de bailarines estrafalarios que divirtió con el coqueteo grácil, la investigación juguetona en el amor.

Los números “Negracha” y “Milonga para Gavito”, este último cantado por Carlos Morel, fueron disfrutados por los duranguenses, quienes se percataron del final del primer acto cuando las cinco parejas bailaron “Candombe”.

En esta pieza se expuso cómo es que los descendientes de los esclavos africanos llevados por los conquistadores al Río de la Plata, mezclaron sus ritmos precursores de la Milonga y el Tango. Es el baile de los negros.

El segundo acto de “Forever Tango” comenzó con una complicada coreografía titulada “Libertango” que da como mensaje que la mujer no debe sentirse sola si no tiene un hombre. Continuó “Zum”, “Milonga”, “El Baile” y “Gallo Ciego”. En este último, según el programa de mano, “él es el gallo blanco del corral y ella la gallina codiciada que da rienda suelta a su actitud de hembra”.

CALIDAD ADMIRABLE

“El Loco” fue la melodía que Carlos Morel interpretó con un notorio sentimiento. Poco después, el escenario se llenó de garbo, distinción, técnica y fuerza expresiva, atributos que una pareja explotó en “Tanguera”.

Luego tres parejas de “Forever Tango” se unieron para cautivar al público con “Three Couples”. Así como la intensidad del rojo formó parte esencial de los vestidos de las bellas damas, ese vigor también abundó en la coreografía que fue un ejemplo que ese ritmo, más que un pasatiempo o forma de expresar sentimientos, es un verdadero arte.

Tras varias melodías más, apareció nuevamente el cielo cubierto de estrellas al fondo. Una dama iluminó con su vestido plateado la oscuridad de su varón y al fin se hicieron uno solo. Se deslizó rendida hacia su definitivo destino, ese primigenio bandoneón que la sedujera desde el principio. Fue la ejecución de “Romance del Bandoneón y de la Noche”.

La función concluyó con “Finale”, en el que el tango llegó a su máxima expresión. La música aumentó, así como la dificultad de las coreografías que ocasionaron que el público no quisiera ni parpadear ante tal coordinación, precisión y fogosidad que fueron elementos fundamentales, sin olvidar mencionar la buena iluminación.

A las 22:30 horas los asistentes se pusieron de pie para reconocer el espléndido espectáculo. El telón se cerró y la admiración continuó, lo que fue notorio debido a los comentarios de la gente: “Estuvo excelente”, “No me lo imaginaba así”, “Parece que son de cuerda”... “¡Me fascinó Forever Tango”.

FICHA TÉCNICA:

ESPECTÁCULO: “Forever Tango”

DÍA: 26 de noviembre de 2003

HORA: 20:30 horas

LUGAR: Teatro “Ricardo Castro”

CREACIÓN Y DIRECCIÓN: Luis Bravo

DIRECTOR DE ORQUESTA: Víctor Lavallén

BAILARINES:

Carlos Gavito y Marcela Durán

Fabio Narváez y Lorena Yácono

Carlos Vera y Laura Marcarie

Marcelo Bernadaz y Natalia Hills

Gabriel Ortega y Sandra Bootz

Claudio González y Melina Brufman

CANTANTE: Carlos Morel

TRAYECTORIA

Talento puro

Luis Bravo, creador y director, nació en Añatuya, Santiago de Estero. Sus padres se mudaron a Buenos Aires cuando él tenía ocho años de edad. Comenzó sus estudios de guitarra a los cuatro y luego el violoncello.

Bravo estudió en el Conservatorio Municipal de Música Manuel de Falla y en la Universidad de Buenos Aires. Luego de su graduación se convirtió en miembro de la Sinfónica Nacional de Argentina, hasta que viajó a Estados Unidos para continuar su carrera y estudiar con el célebre maestro Ronald Leonard en la ciudad de Los Ángeles, donde reside en la actualidad.

En su carrera musical ha tocado en la Buenos Aires Philharmonic, Colón Theatre Opera House, Los Ángeles Philharmonic, así como con diferentes ensambles de Música de Cámara.

Como muestra de su talento, Luis Bravo tocó la premiere del Doble Concierto para Cello, Bandoneón y Orquesta de Lisandro Adrover, recientemente grabada con la Argentine National Symphony

En marzo de 2001 tocó en Japón con el famoso violinista Taro Hakase con quien grabó el álbum de tango “Nostalgia” para Toshiba EMI, con la orquesta de “Forever Tango”.

Por si fuera poco, Bravo se ha establecido como productor artístico de reconocida reputación y fama mundial.

Fue distinguido con el premio a la personalidad del Festival de Spoleto en 1996 y, dos años más tarde, recibió de ACE una distinción especial de Rubén Blades como uno de los artistas latinos más exitosos en Broadway.

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