Las autoridades del condado de El Paso quieren que el gobierno federal se haga cargo del transporte y la atención de policías mexicanos heridos que buscan tratamiento en un hospital público local.
El juez del condado Anthony Cobos pidió la ayuda el martes, cuatro días después de que dos agentes mexicanos fueron llevados al hospital del condado de El Paso luego de que resultaron heridos en un enfrentamiento entre poderosos cárteles mexicanos de la droga.
La llegada de los policías motivó que la oficina del alguacil del condado de El Paso proporcionara una mayor seguridad para evitar que la violencia registrada en México se extienda a Estados Unidos.
Es la segunda ocasión este año en que agentes resguardan el hospital del condado, el único centro de atención traumatológica de nivel uno en 450 kilómetros (280 millas).
"Esta es responsabilidad del gobierno federal", señaló Cobos luego de reunirse con funcionarios de Seguridad Interna, del ejército estadounidense y otras agencias. "No pongan la carga en la comunidad local. Esto es claramente resultado de la política del gobierno federal en la lucha contra las drogas", señaló el juez.
Cobos dijo que el condado no tiene el dinero para financiar esfuerzos masivos de seguridad cada vez que un policía herido, o cualquier persona que se vea atrapada en la violencia en México, busque atención médica en Estados Unidos.
El funcionario también cuestionó las leyes y políticas que han utilizado funcionarios federales para permitir que ingresen a Estados Unidos estos agentes heridos.
Lorenzo de la Torre, subjefe de policía de Casas Grandes, y su jefe, Juan Etiene, resultaron heridos el jueves y fueron llevados a El Paso el viernes. Casas Grandes está aproximadamente 225 kilómetros (140 millas) al sur de El Paso.
Funcionarios mexicanos señalaron la semana pasada que De la Torre tenía lesiones graves y Etiene tenía herida una mano.
El estatus de inmigración de los policías no fue revelado el martes.