Ni el sol, ni el viento, ni el frío, ni la sed, ni el hambre impidió que 87 Madonnari transformara el Paseo de las Alamedas en una Bella Vía. El reto era grande, pero los participantes encontraron en esta primera edición del festival un espacio de creación artística urbana para reproducir obras clásicas, de artistas nacionales, internacionales o propias en el pavimento.
Derroche de talento.
15 horas parecieron fáciles para quienes admiraron el final, pero eternas para quienes permanecieron en el piso poniendo atención a cada detalle de la obra, cambiando constantemente de posición, tratando de cubrir las imperfecciones del piso hasta lograr el resultado deseado. El desarrollo fue arduo pero el asombro y las reacciones de los espectadores motivaron a los participantes a continuar y el resultado valió la pena, porque el final fueron creaciones de gran calidad artística, plasmadas en uno de los espacios más bellos de Durango, el Paseo de las Alamedas. Juntas, las 60 obras se convirtieron en una muestra gigantesca de arte y una magnífica evidencia de que, en Durango, el talento es lo que sobra.
Menciones honoríficas.
Finalmente y luego de despertar encontradas emociones entre los participantes, el Instituto Municipal del Arte y la Cultura dio a conocer a los ganadores del concurso. Una gran cantidad de personas se dieron cita en el evento de premiación, otras tantas seguían admirándose de los resultados obtenidos y los participantes eran un ‘manojo de nervios’. La premiación comenzó con menciones honoríficas para las obras más destacadas; El Flechador del Cielo y Las Razas fueron las acreedoras a este reconocimiento.
Primeros lugares.
La dificultad para elegir a los tres primero lugares fue grande, a decir del jurado, ya que la mayoría de las obras eran dignas de reconocimiento. Además de los tres primeros se otorgó el Premio del Público al Retrato de Irene, la obra que fue considerada por el público como la mejor y que se hizo acreedora a tres mil pesos. El tercer lugar fue para Margarita Botello, originaria de Monterrey, quien con su obra El Cangrejo se llevó cinco mil pesos de premio. Una obra de Bouguearao, una composición armónica de la época posterior al Renacimiento, “es un elemento sencillo; la niña jugando con un cangrejo”.
Ganador absoluto.
El segundo lugar fue para Frida Khalo, de José Luis Chávez, también proveniente de Monterrey, retrato que se llevó siete mil 500 pesos y el reconocimiento del público. El primer lugar fue para Durango, una obra de Valentino Salas, artista duranguense, diseñador gráfico de profesión que plasmó en el pavimento una fotografía realizada por él mismo en el Zócalo, en México. Una niña de la calle, con su acordeón, “me llamó la atención el peligro al que los niños se exponen”. Y aunque dice “es muy cansado y requiere mucha práctica” el autor se llevó los 15 mil pesos del primer lugar y la oportunidad de participar en Monterrey, en el próximo Festival Bella Vía.
Recuento de los daños.
El premio más grande para los concursantes, el reconocimiento del público; para los duranguenses, el recuerdo de las bellas obras plasmadas en el Paseo de las Alamedas durante el primer Festival Bella Vía Durango 2008 y para la organizadores la satisfacción de unos excelentes resultados y el compromiso para seguir impulsando y motivando a los creadores a través de este tipo de concursos.