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IGNACIO ESPINOZA GODOY
lun 28 oct 2013, 12:12pm 3 de 6

PADRES E HIJOS



CÓMO AYUDARLOS A VENCER LA TIMIDEZ

Si bien, todos poseemos rasgos característicos propios de nuestra personalidad y que difícilmente se podrán cambiar de la noche a la mañana, muchas veces porque así es nuestra esencia, no menos cierto es que, en algunos casos, se pueden hacer ligeras modificaciones -o grandes- a aspectos como la timidez, la inseguridad para expresarnos ante los demás en ciertos ámbitos, pues con la ayuda de los padres o, incluso, de algunos especialistas, se puede ayudar a los hijos a vencer ese temor que muchas veces les impide relacionarse con los demás.

Y es que, aunque parece y se dice fácil, de acuerdo con expertos en conducta, la timidez es una forma atenuada de fobia social y que habitualmente tenemos y disimulamos todos mejor o peor. Así, la timidez es considerada una sensación de inseguridad o vergüenza en uno mismo, que una persona siente ante situaciones nuevas y que le impide o dificulta entablar conversaciones y relacionarse con los demás, tal como lo observamos en nuestros hijos cuando comienzan a socializar en el entorno familiar, primero, y posteriormente en la escuela, donde tienen que convivir con decenas de niños que igualmente pueden experimentar esas mismas sensaciones pero que con el tiempo pueden ir atenuando hasta superarlas, al menos parcialmente.

La timidez puede derivarse de un temor normal, natural, al pensar si resultaremos competentes, valiosos, agradables o apreciables a los ojos de los demás, de ahí que muchas veces preferimos no correr ese riesgo y decidimos aislarnos, para no llevarnos alguna muestra de desprecio o indiferencia de quienes nos rodean.

Se dice que la timidez puede derivarse de un ambiente familiar en el que los hijos han sido mimados y protegidos con exceso por alguno de los progenitores o, incluso, por ambos; sin embargo, también existe la teoría de que puede ser producto de un ambiente donde reinan el autoritarismo y la descalificación por parte de los padres hacia los pequeños, situación que deriva, en ocasiones, en ese aislamiento y en esa actitud de silencio permanente por parte de los niños.

La forma de ser de los hijos se va desarrollando conforme aprenden por sí mismos a relacionarse con los demás, a compartir sus juegos y, más adelante, en la medida que adquieren confianza y seguridad, también sus vivencias en familia, aunque en ocasiones tendrán que arriesgarse a sufrir un tropiezo o alguna decepción que los obligue a dar marcha atrás y mejor prefieran refugiarse en su pasividad, con lo que se podría acentuar esa timidez que los caracteriza y detener ese avance que habían logrado para superar ese estado que los aísla de quienes los rodean. Para quienes somos padres de hijos que padecen timidez, inseguridad y que, en ocasiones, son reservados, lo más recomendable es infundirles confianza en su entorno, pues sabemos que principalmente esas actitudes se presentan en la escuela, ya que se relacionan perfectamente con otros niños de su edad y que pertenecen a la familia, como es el caso de los primos.

Poco a poco, llevémoslos de la mano e infundámosles confianza en su capacidad para relacionarse con sus compañeros de la escuela, de tal forma que ellos mismos se den cuenta de que platicar y convivir con los demás es algo positivo, pues de esta manera tendrán más amigos en ese ambiente en el que se les dificulta desarrollarse y desenvolverse con mayor seguridad.

Mucho cuidado con presionarlos para que de la noche a la mañana venzan esa timidez y que de un día para otro se transformen en niños platicones y desenvueltos, porque se podría lograr el efecto contrario. Dejémoslos que ellos mismos vayan descubriendo que el ambiente que les rodea en la escuela es amigable, no obstante que en ocasiones tendrán que lidiar con alguno que otro niño de esos peleoneros a los que les gusta molestar a los demás simplemente porque desean demostrar que son superiores. Ciertamente, se trata de un proceso gradual que requiere de mucha paciencia por parte de los padres para ver los primeros resultados positivos. Sin embargo, nuestros niños tímidos aprenderán sobre la marcha a relacionarse mejor con la mayoría de sus compañeros y, de paso, adquirirán mayor seguridad y confianza en sí mismos para expresarse abiertamente en público sin el temor a ser censurados, a pesar de que en el camino se encontrarán con piedras en el camino que ellos deberán hacer a un lado para continuar avanzando en su desarrollo personal.

Nuestra misión como padres es fomentarles que son niños y seres humanos valiosos con la capacidad de relacionarse con los demás, de tal manera que pueden y deben hacer a un lado esos temores a fracasar o a no ser aceptados por los demás por su forma de ser, ya que de eso dependerá que avancen en los diferentes ambientes en los que desenvuelvan, ya sea en la escuela, en el hogar y, en un futuro no muy lejano, en el ámbito laboral.

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