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Cordura musical

A simple vista

EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
Cordura musical

El domingo, el director estatal de Ferias, Espectáculos y Paseos Turísticos, Rodrigo García, confirmó que fue suspendida la presentación de Alfredo Ríos "El Komander" durante la Feria Nacional Villista 2014.

No le agradó del todo dar la noticia, considerando que tras la lluvia de críticas en contra del cantautor de "narcocorridos", se convirtió en su único defensor público en Durango, omitiendo los preceptos legales que impiden la exhibición de esa música y argumentando su garantía a la libertad de expresión, a todas luces excedida en la letra de las canciones que interpreta.

Sin embargo pudo más la presión social y la cordura del promotor del evento -un empresario local- que decidió atraer a otros artistas de corte más popular, menos agresivos líricamente.

Qué bien por la Feria, pues entregará mejores cuentas al final de la emisión de este año, pues no podría ir contracorriente cuando la reparación del tejido social es asunto prioritario en el Estado. Rodrigo García, por su parte, debe comprender que la suspensión del concierto es lo mejor que pudo ocurrir.

Cierto es que en el cartel de la Feria (y aún fuera de ella en fechas venideras) queda vigente la presentación de intérpretes de la misma corriente -como la de Gerardo Ortiz, el 5 de julio, atraído por la iniciativa privada-, pero hay grandes aspectos para rescatar de la cancelación ya confirmada.

De entrada porque es "El Komander", muy probablemente, el principal exponente actual del llamado movimiento alterado, elemento apológico de la violencia que más sobresale en México, cuyo ejercicio está prohibido por la Ley duranguense. Una vez que se da un primer paso en la lucha contra ese delito, el segundo será menos difícil.

Enseguida porque la Dirección de Ferias, organismo dependiente del Gobierno Estatal, deja de ser uno de los promotores de este tipo de eventos, al haber sido el ente que lo anunció de forma oficial y al haberse planeado dentro de los festejos fundacionales.

Además es muy probable que sea la última vez que desde lo oficial se promueva un concierto de este tipo, pues fue también evidente que la idea de su presentación no agradó a sus superiores.

Y finalmente porque las autoridades ejecutoras de las leyes estatales recibirán una nueva oportunidad para ejercerlas de forma preventiva: no tendrán que suspender el concierto a medias ni sancionar al cantante.

Pero tampoco podrán quedarse cruzados de brazos la próxima vez que ante el órgano colegiado del Ayuntamiento se solicite una presentación de este tipo. Ya no podrán autorizar de oficio, sino que deberán indagar primero qué es lo que canta el que está pidiendo permiso.

Son, pues, muchas cosas buenas las que se pueden aprender de esa experiencia finalmente concluida antes de que se concretara una ilegalidad auspiciada por la autoridad.

Y como nota al pie: el acabar con este tipo de expresiones no acabará con los actos delictivos del país, y muy probablemente sea imposible medir qué tanto se reduce la violencia al dejar de transmitirlos por cualquier vía.

Lo que sí ocurrirá, es que al prohibirlos en lo práctico (al menos en Durango) se acabará la comisión de un delito: la apología de la violencia. Y lo más importante: menos personas (sobre todo niños) idolatrarán a las figuras del narcotráfico, al escuchar menos sus canciones. Con ello se romperá, aunque sea un poco, ese modelo a seguir en que se convirtieron los "malos".

Twitter: @luizork

Cordura musical
A simple vista. (ARCHIVO)