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JOSÉ M. MURIA
dom 14 ago 2016, 10:15am 5 de 5

¡Viva Villa!

Pancho Villa se casó con Luz Corral en 1911 en San Andrés, Chihuahua (Montaje con fotografías de 1914).


SIGLOS DE HISTORIA

Tercera y última parte

La verdad es que no "todos" los gringos volvieron a casa. Como lo recuerda otra socorrida canción:

Toda la gente de Chihuahua y Ciudad Juárez

muy asustada y asombrada se quedó,

sólo de ver tanto gringo y carrancista

que Pancho Villa en los postes les colgó.

Villa, como sucede con muchos bandidos sociales, y así lo establecen los estudiosos del tema, asumió el papel de gran vengador de abusos sufridos por los débiles. En primer lugar, vindicó los agravios de que él mismo fue víctima cuando el rico y "malvado" hacendado aquel, de nombre Agustín López Negrete violó o trató de violar a su hermana y maltrató a doña Micaela Arámbula, o cuando el gobierno de Victoriano Huerta, conocido por los revolucionarios como "El Chacal", de tan malo que era, lo mandó a la cárcel. Pero también le hizo ganar muchos aprecios a Villa su fidelidad a la memoria de su primer jefe, el presidente mártir Francisco I. Madero, mandado asesinar -se supone- por el propio Huerta, para arrebatarle el poder.

A fin de cuentas, quizás ayudado por su bembera, don Francisco murió en olor a santidad cívica…

Villa fue el leal partidario,

siempre benigno y sincero,

vengó la horrible traición

que le hicieron a Madero.

Obviamente, se le recuerda también como un justiciero que combatió los abusos cometidos por los poderosos, al tiempo que ayudaba generosamente a viudas y huérfanos.

Tiene un gran corazón

el famoso guerrillero

y todo el norte lo quiere

y lo cuidan con esmero.

al pobre lo ha protegido

y a los ancianos también

y quien le pide un auxilio

nunca se vuelve sin él.

Asimismo, prácticamente analfabeto como era, tuvo siempre aprecio muy especial por los maestros y, siempre que pudo, se esmeró para que éstos trabajaran en mejores condiciones. Tal fue el caso de los mentores que fueron enviados por el gobierno a trabajar a Canutillo, cuando ya se encontraba en el retiro, a quienes de su peculio les daba una paga adicional.

Por otro lado, lo que podría considerarse como la base fundamental de su leyenda negra, su corazón tan amplio con las mujeres y la facilidad con que segaba vidas, en cierto sentido más bien colabora a convertirle en una suerte de superhombre. A fin de cuentas, no podía ser de otra manera en un país de filiación española. En algunos lugares, se cree que no ha muerto del todo e incluso que es el autor de algunos milagros.

En cantinas de Zapotiltic y de Usmajac, Jalisco, años ha, con la confianza que nace en los contertulios después de varios tragos de tonaya o de tuxca y de oír infinidad de corridos de especialidad local, me tocaba la confidencia de algunos acaeceres "raros" de antiguos combatientes villistas en las famosas batallas de las Playas y la Cuesta de Sayula, que no hacía mucho habían salido de muy diversos problemas, generalmente económicos, a poco de haber invocado de manera solemne el nombre de su general, siempre precisamente en la misma mesa aquella donde nos encontrábamos libando.

Mucho me sospecho que cualidades taumaturgas de Villa tienen presencia en diversos parajes mexicanos, como queda plasmado no solo en Parral, Chih. También es el caso en Espinazo, municipio de Mina, en el estado de Nuevo León, pero en las inmediaciones de Coahuila, donde se halla el famoso santuario dedicado al Niño Fidencio. Resulta que ahí, para los temas de resolución difícil, se recurre al "Santo Doroteo Arango: mejor conocido en la historia como el líder revolucionario Pancho Villa"

La oración que se le endilga es la siguiente:

En el nombre de Dios nuestro Señor invoco tu ayuda. Así como vencistes a los poderosos; así como hicistes retroceder a tus enemigos; así como ayudastes a los necesitados; así te pido protección para que me liberes de todo mal y me des el valor para enfrentar lo más difícil de la vida. Amén.

Es cierto que no es el santo Arango el que propiamente resuelve los problemas, pero sí, no se sabe cómo, es él quien puede alimentar al suplicante de la energía necesaria para hacerlo...

Lo curioso del caso es que su nombre y, aparentemente, lo que inspiraba, lo mismo en su tiempo que después, fue utilizado para regar su milpita tanto por las izquierdas como por las derechas políticas.

Durante los ires y venires de villistas y carrancistas en Guadalajara entre 1915 y 1916, por caso, ante las medidas, llamémosles hoy "progresistas", tomadas por los revolucionarios de Alvaro Obregón y Manuel M. Diéguez: educación laica, divorcio, descanso obligatorio y limitación de la injerencia eclesiástica en la vida social y política, los "mochos" tapatíos quisieron utilizar en su favor a Pancho Villa a base de mil halagos y llamándolo el "defensor" y hasta "el salvador" de la religión…

Asimismo, recordemos que los fascistas mexicanos de los años treinta se reconocieron a ellos mismos como Camisas Doradas, en recuerdo de la guardia personal de Villa.

En otra tesitura, permítaseme referir que un distinguido catalán, refugiado político en México, de nombre Josep Marull, a quien le tocó enfrentar al fascismo en el frente de Aragón, hablaba de un mexicano, de nombre José Barbosa, que destacaba por su valor y entrega muy por encima de los noventa soldados de que se componía la sección que tenía a sus órdenes. Marull sabía su nombre porqué él era el teniente, pero los demás solados solamente conocieron a Barbosa por el apodo que le había merecido su arrojo: "Pancho Villa".

No en vano dice la canción:

Yo soy soldado de Pancho Villa,

de sus dorados soy el más fiel,

nada me importa perder la vida,

si es cosa de hombres morir por él.

Cabe recordar igualmente que, entre las Brigadas Internacionales que lucharon en España en contra del fascismo, había una que se llamó precisamente Pancho Villa y, entre los "zapatistas" de Chiapas, alzados en 1994, hay todavía un grupo de cierta monta que se reputa como "Herederos de Villa".

Todavía en 1982, cuando colaboré en la hechura del Museo de Villa en la llamada Quinta Luz -de doña Luz Corral- en la ciudad de Chihuahua, pude dar mi opinión a favor de la conveniencia o no de dejar en condiciones de marcha el automóvil en el que murió Villa balaceado. Sugería que se le hiciese circular por toda la República, como posteriormente se hizo con el original de la Constitución de Querétaro y la Campana de Dolores, pero el presidente López Portillo, pensando tal vez en lo dicho por su antecesor Obregón, nos ordenó muy amablemente "mejor no le muevan".

No fue, pues, un hecho fortuito que la noticia de la muerte de Villa corriera como reguero de pólvora y fuera dada a conocer por periódicos de una buena parte del mundo. Era claro que lo espectacular de su asesinato le abriría más fácilmente las puertas de la leyenda y generaría un gran dolor por su ausencia, que no ha desaparecido por completo aún.

En efecto, todavía hoy, dadas las circunstancias, miles de mexicanos coincidimos con este último cántico:

Despedida no se las doy,

la angustia no es muy sencilla,

¡la falta que le hace a mi patria

mi general Pancho Villa!

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