Durango
EL SIGLO DE DURANGO
dom 2 jul 2017, 10:46am 17 de 22

'Lloré muchas veces a solas'

Justicia. José Arturo considera que al final se hizo justicia y reconoce que su esposa lo hizo fuerte para soportar la dura prisión.


PASÓ 910 DÍAS EN PRISIÓN POR UN DELITO QUE NO COMETIÓ

El tener un automóvil Neón rojo, una defensa inicial deficiente, además de una aberración jurídica del Tribunal que lo condenó a nueve años y seis meses de prisión en juicio oral, ocasionaron que José Arturo Guerrero Molina, pasara 910 días de su vida en prisión en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Durango, por un delito que no cometió -de violación- y tuvo que ser liberado mediante un amparo promovido por su abogado y otorgado por el Tribunal Colegiado del Octavo Circuito en Materia Penal y Administrativa, con sede en la ciudad de Torreón.

El pasado jueves 29 de junio se dio a conocer el resultado del amparo que había sido promovido meses atrás por el abogado de José Arturo y fue la esposa de éste quien recibió la noticia por parte del abogado y luego se la transmitió a José Arturo.

"El jueves yo le hablé a mi esposa, como todos los días y me sorprendió que me dijo que no estaba con los niños, que estaba afuera del Cereso esperándome porque ya iba a salir libre. Me quedé mudo, no sabía que decir. ¡Libre!, no podía creerlo y pensé que era una broma, pero ella me dijo que no iba jugar con eso, que ya en un rato me iban a dejar salir, que el amparo que metió mi abogado era positivo y ordenaba mi liberación. No lloré porque adentro del Cereso el que llora es mal visto. Ahí aprendes a comportarte de una manera distinta, muy duro", cuenta José Arturo casi llorando.

EL ANTECEDENTE

La historia se remonta al 30 de julio de 2014, cuando una menor, de 14 años, fue violada en el interior de su domicilio, ubicado en el fraccionamiento Castellanos de Gómez Palacio, donde se encontraba sola en su casa y abrió a un desconocido que le ofrecía unos productos en venta, en el transcurso de las 13:20 a las 13:40 horas.

Cuando el agresor salió de la casa de la víctima y huyó del lugar a bordo de un vehículo marca Dodge tipo Neón color rojo, fue visto por la mamá de la víctima, la hermana y el cuñado, alcanzando a observar las características del vehículo que abordó. A un lado del domicilio de la víctima se encuentra el kínder San Gabriel.

LO 'RECONOCEN'

Tiempo después, la víctima y su mamá vieron a José Arturo que llevaba a una niña a un kínder, cerca de la casa de ellas y como él traía un Neón rojo, dijeron que José Arturo era el violador y acudieron a la Agencia del Ministerio Público de Delitos Sexuales, donde habían interpuesto la denuncia y los elementos de la entonces Dirección Estatal de Investigación (DEI), se encargaron de investigar sus generales para luego detenerlo mediante una orden de aprehensión.

"La noche que me detuvieron, el primero de enero de 2015, yo salí de mi trabajo en la Clínica 11 del Seguro Social Instituto Mexicano del Seguro Social, estaba haciendo mucho frío, llevaba pizza para mi esposa y mi hija. Mi esposa tenía un mes de embarazo de nuestro segundo hijo y de pronto me detuvieron los de una camioneta blanca, me apuntaron con un arma larga, me pidieron mi identificación y luego hablaron por radio. Dijeron, sí es éste, me subieron en forma violenta a la camioneta. Yo no sabía por qué y me llevaron a la Vicefiscalía", cuenta José Arturo.

Alejandro Moreno Valadez, abogado de José Arturo, explica que al principio su cliente tuvo una defensa deficiente, pues pudo haber salido antes, pero hubo fallas y lo vincularon a proceso.

Al prepararse para el juicio oral, porque José Arturo no aceptó el procedimiento abreviado debido a que implicaba declararse culpable y él no nunca aceptó ser culpable de un delito que no cometió, el abogado reunió pruebas que consideraba suficientes y contundentes para ganar el juicio.

PRUEBAS SUFICIENTES

"Teníamos las huellas biométricas (registro dactilar de entrada y salida del trabajo) que el día y la hora de los hechos de la violación, Arturo estuvo laborando en la clínica del IMSS, además de las declaraciones de varios trabajadores, pruebas científicas, aunado al hecho que a la muchachita víctima le mostraron una foto de Arturo de cuando tenía 18 años de edad, en blanco y negro, cuando debieron haber sido varias fotografías de personas diferentes y fotos actuales, para que ella lo señalara sin lugar a equivocarse. Hubo muchas irregularidades de la Fiscalía y estábamos seguros que ganaríamos el juicio, que se realizó el mes de abril de 2016, pero no fue así, de manera increíble e ilógica, los jueces dictaron sentencia condenatoria y le dieron nueve años y seis meses de prisión", cuenta el abogado.

EL DON DE LA UBICUIDAD

"Arturo estuvo en un lugar distinto y distante el día de los hechos. Nadie tiene el don de la ubicuidad, sólo Dios. Lo mencionamos y comprobamos en el juicio. Las pruebas se deben valorar principalmente con la lógica y las máximas de la experiencia, pero con todo y eso, lo sentenciaron a prisión", añade Moreno Valadez tras mencionar que apeló y en segunda instancia, los magistrados confirmaron la sentencia y ante eso, se promovió el amparo", añade Moreno Valadez.

PRISIÓN; UNA PESADILLA

José Arturo recuerda que los primeros 15 días en prisión fueron de pesadilla, "incomunicado y..." se le quiebra la voz a José Arturo. Dice que dentro de prisión hay otras personas inocentes y sentenciadas de manera injusta. "Hay de todo, inocentes y culpables. Conocí a muchas personas adentro y unas que nunca me imaginaría que llegara a conocer. Ahí tiene uno que ser duro para sobrevivir y siempre estarse cuidando.

Dice que dentro del penal no tuvo otra opción más que adaptarse.

"Comencé en el gimnasio primero, luego entré a la escuela que tienen y trabajé de distintas maneras para no estar pensando en la situación difícil que tenía. Al final terminé como el administrador del restaurante de la tienda del Cereso y eso me permitió tener mayor trato con los internos e incluso hacer algunos amigos.

'LLORÉ MUCHAS VECES'

"Por las noches me acordaba de mi hijita, que siempre esperaba el beso para dormirse. Mi segundo hijo no lo vi nacer, pues yo estaba preso y ése fue otro golpe muy duro. Todo eso me hacía llorar y lloré muchas veces a solas, en la celda que me asignaron y ahí tuve la suerte de conocer a Agustín, mi compañero de celda y nos hicimos buenos amigos".

El abogado Moreno Valadez enfatiza que en el proceso también se violó el principio de presunción de inocencia y duda razonable, toda vez que las pruebas de descargo acreditaron de manera contundente que José Arturo Guerrero Molina, se encontraba laborando en la Clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social, en el momento en que el hecho se estaba llevando a cabo.

Respecto a la resolución del Tribunal Colegiado del Octavo Circuito en Materia Penal y Administrativa, se consideró que ya no eran necesarias todas las pruebas aportadas, una de ellas científica y por eso se dictó la inmediata libertad de José Arturo, de acuerdo a lo explicado por el abogado defensor.

"A veces sí perdía las esperanzas de que se reconociera mi inocencia y recuperara mi libertad y trataba de mentalizarme que así sería por los nueve años, pero mi esposa, que nunca dejó de confiar en mí y siempre me apoyó y mi abogado, me daban ánimos y al fin, el jueves que supe lo de la libertad, al salir del Cereso todavía como que dudaba, porque sabes tantas cosas dentro del Cereso, que veía una camioneta blanca y me asustaba. Mi esposa me esperaba y sonrió al verme, nos abrazamos. Al fin estaba libre".

"No se hizo una correcta valoración de las pruebas de la defensa y por eso revocaron el fallo condenatorio”.— ALEJANDRO MORENO, Abogado de José Arturo
910

DÍAS

Permaneció José Arturo internado en el Cereso.

Cronología

Caso de José Arturo

⇒ 30 de julio de 2014 ocurre la violación en casa de la muchachita de 14 años.

⇒ 31 de julio se interpone la denuncia ante el Ministerio Público de Delitos Sexuales y Contra la Familia.

⇒ Primero de enero de 2015, detienen a José Arturo cuando salía de trabajar.

⇒ Dos de enero de 2015, ingresa al Cereso, tras dictarse prisión preventiva en su contra por el delito de violación agravada.

⇒ En abril de 2016 se llevó a cabo el juicio oral, en el cual se dictó sentencia condenatoria.

⇒ En mayo el abogado apeló la sentencia en segunda instancia, pero se ratificó la sentencia.

⇒ En agosto se promovió el amparo ante el Tribunal Colegiado del Octavo Circuito, con sede en Torreón.

⇒ El 29 de junio del presente año, se resolvió el amparo a favor de José Arturo.

⇒ El mismo 29 de junio recuperó su libertad del Cereso de Durango, donde permaneció por dos años y medio.

Justicia. José Arturo considera que al final se hizo justicia y reconoce que su esposa lo hizo fuerte para soportar la dura prisión.
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