Nacional
ELIA BALTAZAR
mar 12 dic 2017, 8:27am 3 de 41

Tres, por la Presidencia



Meade, Anaya y López Obrador son los tres aspirantes perfilados para disputar la Presidencia de la República en el proceso electoral del 2018

Rumbo a las elecciones presidenciales de 2018, tres son los aspirantes que ya se perfilan para contender por la Presidencia. Ellos son José Antonio Meade, ex secretario de Hacienda y ahora precandidato del PRI; Andrés Manuel López Obrador, que espera sólo su confirmación por el método de encuesta para contender por Morena, y Ricardo Anaya, como aspirante del frente que integran PAN, PRD y Movimiento Ciudadano.

Las encuestas todavía colocan a López Obrador a la cabeza en la intención del voto, pero el PRI confía que Meade subirá en las preferencias conforme avance el reloj electoral y sume apoyos. Por lo pronto, cuenta con su muy cercano amigo Ernesto Cordero, senador del PAN, para ganar el respaldo de los panistas que le han vuelto la espalda a la alianza electoral de su partido con el PRD y el Movimiento Ciudadano.

Allí una de las fortalezas del ahora ex funcionario federal, el primero en la historia reciente de México que no ha necesitado de militancia en un partido para arribar a una candidatura presidencial.

Tal vez porque nada hay en este momento que despierte más desconfianza a los ciudadanos que los partidos políticos. En este momento, sólo 9% de los mexicanos confía en ellos, lo que los coloca en su peor nivel en 22 años, de acuerdo con los resultados de la encuesta anual Latinobarómetro 2017.

Esta desconfianza, sin embargo, no hace mella en el nombre de López Obrador, que va por su tercera candidatura presidencial a los 63 años recién cumplidos. Será el de mayor edad en esta contienda, pero es el mejor posicionado hasta ahora entre los jóvenes. De acuerdo con una encuesta del periódico Reforma del pasado 4 de diciembre, el líder de Morena concentra una preferencia de voto de 34% entre los mexicanos de 18 a 29 años, de 32% entre los de 30 a 49, y de 27% entre los de más de 50 años.

En todos los segmentos de población López Obrador ocupa el primer lugar, mientras Meade se ubica en el tercero, con porcentajes que van de 15% entre los ciudadanos de 18 a 29 años y de 30 a 49, y de 22% entre los de más de 50 años.

Estas son las fortalezas y debilidades de los tres seguros candidatos a la Presidencia, aun cuando no han concluido los procesos de precampaña en sus partidos.

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR

Por tercera ocasión contenderá como candidato a la Presidencia. Esta vez bajo las siglas de Morena, el partido que fundó al renunciar al PRD. En la política desde los años 70, su exposición pública ha sido constante durante los 41 años de carrera política. Sin embargo, despuntó como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, donde puso en marcha una serie de políticas públicas que llamaron la atención del país y posteriormente adoptaron los gobiernos federal y otros en los estados. Entre otras, la pensión universal para adultos mayores.

Su administración también estuvo en el ojo público por los casos de corrupción conocidos como los videoescándalos: las imágenes que mostraron a su entonces secretario particular René Bejarano recibiendo dinero del empresario Carlos Ahumada, y a su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, jugando en Las Vegas. Luego vino para él un repunte gracias a una mala jugada política del gobierno federal de Vicente Fox que promovió su desafuero, acusado de violar una orden judicial por la construcción de una calle en un terreno expropiado. Lejos de debilitarlo, este episodio lo fortaleció y lo llevó como favorito a contender por primera vez por la Presidencia.

Protagonizó junto con el panista Felipe Calderón la contienda electoral más cerrada en la historia del país, que perdió por 0.62% de la votación. Llevó su protesta postelectoral de los tribunales a las calles de avenida Reforma con un plantón que mantuvo durante 48 días y le ganó la animadversión de amplios sectores de la capital del país. Después se proclamó “presidente legítimo”, con una especie de gabinete “sombra”.

En 2012 volvió a contender por la Presidencia, apoyado por una alianza entre PRD, PT y Movimiento Ciudadano que llamaron Movimiento Progresista. Perdió la elección en la que contendió contra la panista Josefina Vázquez Mota y el priista Enrique Peña Nieto, quien ganó con 38.21% de la votación. López Obrador vino de atrás en las preferencias para colocarse en el segundo lugar con 31.59% de los votos.

Renunció al PRD en 2012 para fundar Morena en 2014, y con él se llevó a amplios sectores perredistas. En su primera participación en las urnas, en las elecciones intermedias de 2015, Morena se llevó 8.37% de la votación nacional, al ganar en 14 distritos electorales y colocarse como tercera fuerza en estados donde antes el PRD había sido la fuerza de izquierda. Estos resultados fueron el mejor debut electoral para un partido de izquierda, pues el PRD consiguió 7.91% en las elecciones intermedias de 1991, luego de su fundación en 1989.

Durante estos años de aspiraciones presidenciales, López Obrador ha ganado el apoyo y la colaboración de de distintos personajes del ámbito empresarial, político, social y cultural. Y ha tejido y destejidos alianzas que han despertado críticas. Entre ellas, su reciente acercamiento con Lino Korrodi, quien operó la parte financiera de la campaña de Vicente Fox a la presidencia.

Como en 2006, López Obrador está a la cabeza de las preferencias y, de acuerdo con los especialistas, es el candidato a vencer. En el último capítulo de un folleto que lanzará junto con el documental Esto soy, de Epigmenio Ibarra, ha afirmado lo siguiente: “...si la mayoría de la gente dice que no me quiere gobernando o los de la mafia del poder nos lo impiden, entonces sí me iría literalmente a La Chingada (la quinta de su propiedad en Tabasco). Es mi plan B: refugiarme en este lugar maravilloso”.

JOSÉ ANTONIO MEADE

Con experiencia en gobierno durante los últimos tres sexenios, José Antonio Meade arriba a la candidatura presidencial sin pasado partidista, pero con el apoyo de priistas y panistas: sus amigos desde los años de colegio y por relaciones de familia.

Con raíces irlandeses, la familia Meade ha tenido experiencia en el servicio público. Dionisio Alfredo Meade y García de León, padre del ahora precandidato priista, fue funcionario en la Secretaría de Hacienda, diputado priista entre 1997 y 2000 y subsecretario de Gobernación durante el gobierno panista de Fox. Por el lado de sumadre, su tío abuelo Daniel Kuri Breña fue uno de los fundadores del PAN en 1939.

Dioniso, uno de sus ocho hermanos, fue subgerente de Política Financiera y Comercio Internacional en el Banco de México (1977), donde trabajó durante tres años. También tuvo cargos en la Secretaría de Hacienda, en la Cámara de Diputados, Banco Somex y la Secretaría de Gobernación. Desde 2001 es asesor de la junta de Gobierno del Banco de México. Su hermano Lorenzo Joaquín fue secretario ejecutivo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) y preside la Asociación de Exalumnos del ITAM.

De modo que la función pública y las relaciones políticas de familia, en el ámbito de gobierno, hace fuerte a Meade como candidato. Es el único funcionario público que ha ocupado seis cargos como secretario de Estado al frente de cuatro secretarías en dos sexenios consecutivos.

Su carrera en el gobierno comenzó en la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) en los noventa y en el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), cuando su padre era el presidente de la Comisión de Hacienda en la Cámara de Diputados.

Pero su arribo a las grandes ligas ocurrió en el sexenio de Felipe Calderón, cuando fue designado como coordinador de asesores del entonces titular de Hacienda, Agustín Carstens. Dos años después ya había alcanzado la subsecretaría de Ingresos posteriormente la subsecretaría de Hacienda con Ernesto Cordero como titular.

Durante ese periodo destacó en momentos graves del gobierno de Calderón. Primero en 2008, cuando Carstens propuso la aplicación del IETU (Impuesto Especial a Tasa Única), en medio de un clima político enrarecido por la cerrada elección de 2006. Después en 2010 con el incremento de impuestos. “Fue quizá el momento más drástico que atravesamos”, recordó Mikel Arriola, uno de los más cercanos colaboradores de Meade, en una entrevista. “Había mucha tensión en el Congreso, una posición internacional que se inclinaba por medidas tributarias más laxas y especialistas que calificaron de paranoica la reforma fiscal de ese año”. Por el inestable entorno internacional, el paquete económico tuvo que modificarse tres veces entre septiembre y noviembre de ese año. Pero la decisión permitió aMéxico recuperarmás rápido su ingreso tributario y su solidez macroeconómica, por encima de países europeos, aseguró Arriola.

El desempeño de Meade durante aquellos años le valió su designación como titular de Energía en 2011 y ese mismo tu pase como secretario de Hacienda. Desempeñó el cargo hasta el 1 de diciembre de 2012, cuando el priista Enrique Peña Nieto lo nombró su canciller hasta agosto de 2015. Después pasó por Desarrollo Social y de nuevo a Hacienda en 2016, como relevo de su amigo Luis Videgaray, con quien compartió estudios en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Piezas claves para Meade en este momento, Cordero ya dijo que su colaborador sería un buen presidente, y antes Videgaray lo consideró un mexicano con una trayectoria impecable y alta preparación.

Con Meade, el PRI apuesta por primera vez su permanencia en el poder con un candidato externo. Por él modificó sus estatutos y aun es posible que en su favor hagan campaña los panistas “rebeldes”, con el senador Cordero a la cabeza...y talvez, incluso, la expanista Margarita Zavala si acaso no llega a la candidatura independiente.

Por lo pronto, al frente del cuartel electoral ha colocado como estratega a Aurelio Nuño, quien comenzó su carrera a los 24 años como asesor político del priista Enrique Jackson en la Unidad de Planeación estratégica del PRI en el Senado.

RICARDO ANAYA

Licencia en derecho, maestro en derecho fiscal y doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Ricardo Anaya es el precandidato más joven y de corta trayectoria política.

No obstante, su despegue ha sido acelerado: en un periodo de tres años, entre 2012 y 2015, ocupó tres cargos de relevancia en la política: coordinador de la bancada del PAN y presidente de la Cámara de Diputados, así como líder nacional de su partido. Ocupó el cargo hasta el pasado sábado, cuando renunció para registrarse como precandidato del bloque opositor Por México al Frente, que integran PRD, PAN y Movimiento Ciudadano.

A punto de cumplir 39 años en febrero de 2018, Anaya comenzó su carrera política en Querétaro, su estado natal, donde nació en 1979. Allí, fue director del Instituto Municipal de la Juventud en 1997 y luego, en el año 2000, candidato a diputado local. En 2003 se convirtió en secretario particular del entonces gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón. Hacia el final de la administración local asumió la coordinación de Desarrollo Humano, que equivale a una secretaría de Desarrollo Social.

Llegó al Congreso local en 2009 y fue coordinador de su bancada. De allí, en entre 2010 y 2011 se desempeñó como presidente del PAN en Querétaro y después pasó al gobierno federal como subsecretario de Planeación Turística en la Secretaría de Turismo federal, cuando Gloria Guevara Manzo estaba al frente de esa dependencia durante el gobierno de Felipe Calderón.

Su despegue definitivo en la política ocurrió en 2012, al llegar a la Cámara de Diputados y tres años después ganar la presidencia nacional del PAN, convirtiéndose en el líder más joven después de Felipe Calderón.

Fue el vocero de la campaa presidencial de Josefina Vázquez Mota y antes coordinó en 2009 la campaña a la gubernatura de Querétaro de Manuel González Valle, quien perdió frente al priista José Calzada.

Durant su presidencia en el PAN ha enfrentado críticas y ocasionado la división por aliarse con el PRD en el frente que contenderá por la Presidencia. También ha tenido que responder por las costosas propiedades de su familia.

Estudiante destacado en su momento, en su partido lo han llamado el “chico maravilla” por su capacidad para aprender y su obsesión por tener todo bajo control. El periodista Jorge Zepeda Paterson lo llamó “el nerd de la nueva política”.

En medio de las disputas internas de su partido, el senador Ernesto Corderó recordó en su cuenta de Twitter que a Anaya lo llamaban El Cerillo en Querétaro porque “todo lo que toca, lo incendia”. De pasó le recriminó su decisión de aliarse con el PRD y perder así la oportunidad de que el PAN vuelva a la Presidencia en 2018.

Ha enfrentado la oposición abierta de la ahora ex panista y aspirante presidencial Margarita Zavala y de su marido, el ex presidente Felipe Calderón, quienes lo han acusado de las rupturas en el PAN, lo que ha abierto la posibilidad de que los panistas “rebeldes” otorguen su apoyo al candidato del PRI, José Antonio Meade.

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