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Ramón Vargas

Entrevista

EL SIGLO DE DURANGO, 🕚
Ramón Vargas

Ramón Vargas es uno de los tenores mexicanos más destacados en la actualidad a nivel internacional. Inauguró su andadura musical cantando como solista en el Coro de Infantes de la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. Prosiguió su formación sonora en el Instituto de Música y Arte Cardenal Miranda. Estudió técnica vocal con Antonio López y Ricardo Sánchez.

Ganador del Concurso Nacional Carlo Morelli en 1982, debutó en la ópera Lo speziale de Haydn, en Monterrey, México. Al año siguiente, el director mexicano Eduardo Mata le da su primer papel importante como Fenton en el Falstaff de Verdi. En 1984 hace de Don Ottavio en el Don Giovanni de Mozart. En 1986 ganó el Concurso Enrico Caruso para tenores en Milán, Italia. Luego, viajó a Austria, donde perfeccionó sus dotes musicales en el Estudio de la Ópera Estatal de Viena, bajo la guía del maestro Leo Müller.

En 1992, el MET de Nueva York lo invitó a cantar el Edgardo de Lucia di Lammermoor (Donizeti), al lado de June Anderson, en sustitución de Luciano Pavarotti; esa fue su primera presentación estelar en Estados Unidos. En La Scala de Milán interpretó el papel de Fenton en la nueva producción encargada a Giorgio Strehler con motivo del centenario de Falstaff, bajo la batuta de Riccardo Muti.

Ha representado en el escenario más de cincuenta papeles principales, fundamentalmente de los repertorios belcantista y romántico (Mozart, Rossini, Donizetti, Bellini). También ha sido aclamado en óperas verdianas como Traviata, Rigoletto, Don Carlo y Ballo, en Werther de Massenet, Les Contes d'Hoffmann de Offenbach, Faust de Gounod, Eugen Oneguin de Tchaikovski, The Rake's Progress de Stravinski, y La Bohème de Puccini, entre muchas otras.

¿Hoy día se exigen más condiciones físicas y técnicas a un aspirante a cantante de ópera?

Pasa con las nuevas generaciones de hombres y mujeres. Se les exige que canten bien y además sean guapos. Tiene que ver, creo, que ahora se realizan estás transmisiones para la televisión; antes tú estabas en el teatro y el público veía a un personaje, ahora si te hacen un close up la cosa cambia. Esto, para bien y para mal, está creando confusiones en la gente porque no somos actores de Hollywood. Yo estoy de acuerdo con que los cantantes nos volvamos mejores actores y que tengamos mejor acercamiento a la parte actoral para que la gente perciba mejor lo que estamos contando, pero no es la base. Si quieres ver eso te vas a Broadway o a Londres, donde están los mejores actores.

Por ejemplo, en la ópera Madama Butterfly el personaje de Cio-Cio San tenía 15 años, entonces tienes que poner a una cantante que luzca muy joven, y una cantante muy joven no puede cantar Butterfly; es una contradicción, no puedes poner a una cantante joven en este papel ni por técnica ni por interpretación. Pero es lo que estamos viviendo, un mundo un poco confuso. Aunque actualmente esto se presenta en todas las profesiones.

¿Usted consolidó en la escena internacional el carácter de los cantantes mexicanos?

Creo que han habido otros cantantes antes que yo, pero fueron esporádicos. Elena Amparán, Gilda Cruz Romo, hicieron carreras muy importantes, pero no fueron constantes. Francisco Araiza tal vez fue el pionero, dio una idea internacional de la calidad de los cantantes mexicanos de otra manera. Él se impuso como un cantante mozartiano en Alemania y en Austria, pienso que él abrió brecha. Después yo pavimenté la carretera y ahora circulan más fácilmente los intérpretes mexicanos. Seguimos en un camino muy amplio de desarrollo. ¿Qué va a pasar? Pues vamos a ver. La historia lo dirá.

Entonces, ¿las nuevas generaciones tienen el camino más limpio de obstáculos?

Yo creo que así ocurre en general, en todas las profesiones, también en el canto, porque ahora es más fácil encontrar caminos buscándolos. Los medios de comunicación te ayudan muchísimo, pero definitivamente el hecho de que hayan cantantes mexicanos de gran estatura ayuda a que se nos escuche con otros oídos. Hay algunas personas que niegan esto, pero yo, que tengo muchos años en esta carrera, me doy cuenta de cómo piensa la gente.

¿Tiene que ver con la pasión al momento de interpretar un papel?

Me refiero a que los cantantes mexicanos tenemos una gran facilidad para expresar emociones, es parte de nuestras facultades, de nuestro ADN, eso no lo tienen cantantes en otras latitudes y aun en los mismos italianos se da de otra manera. Los alemanes y los franceses tienen otras estéticas. La nuestra está muy expuesta, es muy pasional, aunque eso no basta. Tener canto emocional y pasional es una parte porque, finalmente, el canto es una obra intelectual y se tiene que manejar de manera que las emociones estén sustentadas con conocimiento de causa y con una técnica vocal buena, que no te fastidie tu instrumento sino que lo enriquezca.

¿Ayuda que ahora existen más centros de formación y el Internet?

Por lo menos ayuda a entender lo que sí y lo que no. A través de Internet puedes oír muchísimas interpretaciones diferentes de una misma obra y darte una idea de lo que es o no adecuado para ti, entender quien lo hace mejor y quien no. Pero eso es un problema también para el público, porque el público tiene que buscar e interesarse más para formarse una opinión propia y no quedarse con las de los comunicadores o con lo que dice la gente, ese también es un trabajo intelectual. Sin embargo, nuestro medio actual nos dice como que ya todo está masticado y hasta digerido, tomaste tus píldoras de vitaminas y de proteínas y ya no comes, es decir te tomas una píldora y ya estas nutrido, pero te pierdes todo el resto, el resto del aprendizaje, el degustar las cosas, saborearlas; te las pierdes porque crees que basta que te las digan, estas son las píldoras maravillosas de la actualidad.

¿Cómo ve la democratización de la opinión que trajeron las plataformas digitales?

Yo creo que todo el mundo tiene derecho a opinar y a decir lo que piensa, pero cuando la gente hace una critica tiene que haber conciencia de la necesidad de sustentarla, mas como no hay nadie que te lo acepte o te lo niegue, pues te pueden levantar hasta un falso y no se puede hacer nada porque sino te dicen que le estas quitando el derecho a la libertad de expresión. Entonces al final todo el mundo puede opinar lo que quiera.

Aunque tampoco es que la gente las considere demasiado porque como hay tantas opiniones estamos sobresaturados de información. Desde luego tú esperas a que los expertos en la materia te den una opinión más acertada o más sustentada, pero eso tampoco esta pasando porque los medios de comunicación muchas veces permiten dar sus opiniones a gente que no está preparada. Es como si yo sin ser médico y sin tener mi cedula profesional estuviera dando recetas. Si tú eres un periodista musical, deberías haber estudiado música o ser musicólogo, porque no se puede opinar de lo que no se sabe.

¿Se arrepiente de haber sido funcionario? Hablo de su paso por la Ópera de Bellas Artes.

No, yo creo que fue una experiencia importante en mi vida, interesante. Me enfrente a una realidad cambiada. Cuando yo empecé a cantar la realidad de lo que pasaba en la ópera en México era muy diferente. Llegué al cargo y me encontré normas y reglamentos que habían sido cambiadas a través de tratos y acuerdos con los sindicatos. Sólo en Bellas Artes habían cinco sindicatos, y cada organización tenía lo que ellos llamaban 'logros sindicales', que normalmente consisten en trabajar menos y ganar más. Entonces, cada logro es un paso, y en un camino de 15 años, pues te das cuenta de que están encerrados en ellos mismos, no hay mucho margen para moverse y es algo así como una autodestrucción, lo que se promovía era hacer música con más dificultades.

¿Cuál cree que sea el reto de la próxima administración federal en materia de cultura?

Yo pienso que se tiene que hacer una reestructuración y una modernización del tema sindical. Hay referentes que nos dicen que es un modelo retrógrado, por ejemplo, el sindicalismo que había en Italia en los años setenta, que finalmente tronó, hizo implosión porque llegó el momento en que no podía aguantar más. Creo que se tiene que construir una plataforma más moderna a la hora de interpretar los derechos de los trabajadores y que no sea solamente una idea de trabajar lo menos posible y obtener las mejores ganancias, porque antes que nada, en este caso, debe estar el respeto a la música, la danza, el teatro, etcétera.

En el caso del servicio público, pues el respeto al espectador, se tiene la idea de que cuando somos trabajadores del estado no tenemos que dar cuentas a nadie, eso es del pasado, del burócrata avorazado al que no le importa dar un servicio de calidad sino salir temprano. Nos falta el espíritu comunitario que existe en otros países y que hace la gran diferencia. Esa regimentación que en México no conocemos porque somos muy individualistas y egocéntricos.

¿Nos falta madurez como país?

El pueblo de México es un pueblo adulto. Tenemos más de 3 mil años de civilización, pocas culturas en el mundo pueden darse ese lujo, tenemos culturas milenarias que estaban muy aventajadas en materia de ciencias. Después tuvimos un desarrollo que venía fuertemente ligado a nuestras capacidades emocionales e intelectivas, eso nos ha llevado a ser un pueblo con grandes escritores, científicos, músicos. Pero somos como un señor que en los momentos más importantes piensa como un adolescente. Entonces no nos importan los demás, actuamos sin conciencia y es ahí cuando vemos la necesidad de crecer, somos como los chicos que se quedan hasta los treinta años en casa con los padres, no queremos una responsabilidad. Así somos, desafortunadamente, y eso se ve en materia de cultura, pero también en materia política, económica y demás.

Mira, ahora tuvimos estos grandes problemas con los terremotos, y sí, al igual que en el 85, el pasado mes de septiembre se manifestó esa gran solidaridad que puede tener el pueblo de México, vinieron actos heroicos y la gente respondió y se unió a rescatar gente. Es bueno, sí, pero así no se hace México. México se hace día a día, trabajando, de manera constante, no así de emoción o talento. Eso nos prueba lo que podemos hacer y eso es lo que más te desanima, sabemos que cuando queremos lo hacemos, ¿por qué no hacerlo siempre?, ¿por qué esperar a una desgracia para mostrarnos como somos?

Vivimos contradicciones que hoy día nos hacen leer que le están clonando las tarjetas a los damnificados para robarles la ayuda de la reconstrucción, no entiendes qué nos pasa cómo país, es el niño caprichoso, inmaduro, no se puede entender.

Sus colegas, ¿cómo ven a México desde afuera?

Esta es una buena pregunta. Mira, escuché un comentario de un señor ingles que decía que la manera en la que manejas la imagen, ya sea la tuya o la de tu país, tiene mucho que ver, y ponía el siguiente ejemplo, un país que está sobrevaluado es Inglaterra, decía, <>. Un país que está infravalorado es México. Tenemos, por lo menos a nivel turístico, absolutamente todo y más; pero nosotros mismos, por esa inmadurez nos echamos tierra. Entonces, para fastidiar al partido que esta en el poder, le sacamos todos los trapitos al sol, y la violencia y los muertos y la inseguridad, pero si nos ponemos a pensar, la ciudad más peligrosa en América, es Miami, y no escuchamos hablar de eso por que los gringos no son tontos, son comunitarios, lo saben, combaten los tres o cuatro homicidios diarios que tienen, pero no lo gritan porque si no los turistas se les van.

Nosotros, tenemos un afán por poner de malas a los que están en el gobierno, pero sólo por el afán de ponerlos de malas, ni siquiera es que busquen un cambio porque cuando esos mismos llegan al poder, no hacen nada, y se vuelve al mismo ciclo. Nuestros gobernantes también son inmaduros, piensan como adolescentes, se la pasan en ciclos en los que proponen una reforma y cuando llegan sus contrarios se oponen.

A pesar de eso, se tiene una buena imagen de México en el extranjero, nos ven como gente afable, inteligente, muy trabajadora; y hay algo muy importante, pocas veces se sabe de cosas malas que hacen los mexicanos en el extranjero, la mayoría de los compatriotas que salen del país, va a trabajar, a estudiar, hacemos lo que no hacemos en México, portarnos bien, somos tan inmaduros que nos portamos bien afuera porque sabemos que allá no hay impunidad, hay consecuencias; pero eso sí, llegamos al país y sabemos que no pasa nada.

Pero, todos esos mexicanos que están afuera, mis compañeros, hacen patria, y dan una cara de México diferente, una imagen del verdadero país que podemos tener, inteligente, talentoso, que toma las cosas con seriedad, a ellos y a los héroes tenemos que agradecerles; no a esos héroes que salen a salvar vidas cuando hay una desgracia sino a los héroes de cada día, a la mamá que trabaja 12 horas diarias para salvar a su familia, al señor que trabaja pese a todas las dificultades. Sin lugar a dudas, en muchos países sí somos ese México de la buena comida, la cultura, el trabajo y muchas cosas positivas.

Ramón Vargas
Entrevista. (ARCHIVO)